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Aunque yo no quiero tener hijos, y nunca he querido, si tuviese un hijo me interesaría ante todo, que fuese feliz.
Creo que la educación, debe permitir hacer hombres y mujeres felices, que puedan construir su propia personalidad, con sombras y luces, su propia manera de ser.
Educar para la vida, educar para la felicidad. Ayudar a los niños a que vean el mundo con ojos de optimismo, a que se miren en el espejo de nuestros ojos con amor, para que luego se puedan mirar en su propio espejo, igualmente con amor.
Enseñar también a perder, porque en el algún momento algo van a perder.
En fin, para mi, el objetivo de la educación, en la escuela y la familia, más allá de adquirir conocimientos, debe ser formar hombres y mujeres felices y libres, con una sólida personalidad propia.
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