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Antiguo 27-Dec-2025  
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Liria entra dando pequeños saltitos cortos, con las alas más tiesa que un palo y con su carita angelical, de no haber roto un plato; pero se le notaba en su expresión como "la que he liado...".

- Majestad... su conciencia a vuelto sana y cantando más o menos...(más bien, venía desafinando las coplillas de Noche Buena de María Terremoto; sin un hola, ni un perdón , ni un oye, que igual te he despertado. Nada de nada previamente).

- ¿Desde cuándo mi conciencia se permite la osadia de salir de juerga mientras yo me quedo aquí desvelada? (la digo muy enfadada).

- No sabes lo bien que lo hemos pasado (dice Liria) y en ese momento, la mariquita Aurora, se asoma por detrás de su espalda, roja, como un tomate (prr-prr-prr,) con las alas vibrando de la risa.

- ¡ No sabes lo bien que lo hemos pasado! (dice Aurora).

Claro, cómo lo voy a saber…, si yo estoy aquí contando las gritas del tronco de la mesa de ébano...

- Liria, que no vuelva a ocurrir esto más...¿eh?, sin mí no sales más. Que aún eres una ignorante de la vida.

No te puedes ni imaginar la de bichos con cara amable que andan sueltos por estos bosques. Y por esa zona espesa de bosque en la que estuvisteis no solo hay musgo, también entra mucho canto.

- Lo sé, Reina Rubí… aún me deslumbra el canto, pero aprenderé a mirar mejor y a no volar sin ti.

-Anda, acércate aquí a la lumbre, que vienes tiritando de frío y hasta las conciencias necesitan abrigo (la dije). Después acuéstate y descansa, hazle un laíto en el colchón a Aurora en tu cama, no son horas para que ande por el Valle sola.
 
Antiguo 27-Dec-2025  
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A ver si ya me puedo centrar que estamos todas en casa y puedo seguir el último fragmento donde lo dejé: el enamoramiento no tiene fecha de caducidad fija; tiene condiciones.

Puede transformarse, apagarse o profundizarse según cómo se lleve el rollo, como un río que cambia de cauce pero sigue corriendo.

Y sin embargo, la verdadera capacidad de amar puede permanecer latente, como la semilla que aguarda bajo la nieve para brotar en primavera.

Lo que hoy sostengo es que no estamos a merced del destino, sino de cómo actuamos y qué entorno vamos cultivando y así es que esa capacidad de conexión entrega y nueva apertura al afecto, puede mantenerse a lo largo del tiempo, moldeándose por la experiencia, pero sin perderse jamás por completo.

Por lo tanto el invierno por muy pelado que aparente estar, no debe asustarnos…., por mucho que deje exteriormente la tierra dura; pero caminas sobre ella, y sabes que no está vacía, no puedes llevar prisa caminando para despertar lo que aún se está ordenando interiormente bajo tierra. El amor no se va, sino que se recoge. Está ahí, intacto, esperando una forma, no pide permiso. Pero mientras tanto, sigues siendo capaz de amar.

- Siento un revoloteo y cosquilleo sobre las ramas de mi mente de una hada (era Liria, no podía dormir más) y desperezándose me dice:

- No busques (me dijo). Ahora no toca.

No había reproche en su voz, solo calma. Dio un brinco sobre dos de mis nervios, unidos por el mismo axiomas y le sirvió de trampolín para salir al exterior, posándose en mi mano.

- ¿Lo has estado escuchando todo, Liria?.

- Si, mi majestad, todo todito todo. Tú sin mí tampoco eres nadie, ¿ves que no te puedo dejar sola? (me dijo dulce e imperceptiblemente con una sonrisa, Liria).

-Hubo un tiempo que creí que amar era tener (le confesé por lo bajini...).

Liria me miro con nostalgia.

- Amar es poder (susurró). Lo otro, a veces, sucede.

Sal al Valle y observa a tu alrededor (me dijo).

La hice caso y salí dejándola a ella junto al fuego, calentita y mire alrededor. Ninguna flor. Ninguna promesa visible. Y aun así, nada estaba muerto.

La tierra descansa del ajetreo de su ciclo (el otoño, hojas caídas, pisadas, huellas ...), sin precipitarse; permanece fértil, en reposo y sin tener que demostrar nada de nada..., sin apresurarse, sin exigir...; como sucede en el amor: organizándose, madurando y descansando para lo que vendrá en primavera.

- Liria voló a mi encuentro y me dijo: vamos, Reina a casa…, yo quiero regresar a dormir.
(ella siempre sabe cuándo irse)

- Confía en el invierno (dijo antes de marcharse y meterse en su catre). Quien sabe amar, no se queda vacío.

La dije que se fuera ella que yo me quedaría un rato más, en este silencio que amanece, con las manos manchadas de tierra fría y el corazón, por primera vez en mucho tiempo, en paz.

Todo el mundo tiene la capacidad de amar, cada persona es libre de decidir amar en pareja, dependiendo de su responsabilidad, libertad, fidelidad, lo hará o no.

Amar implica conciencia de uno mismo y del otro. No tienes por qué ser correspondid@. Lo que si necesitas es desapego, conciencia y práctica diaria.

Lo importante es que la capacidad de amar existe antes que la pareja, y la relación solo permite manifestarla y profundizarla.

Que el amor se materialice en la pareja no es la única vía que existe para amar, puede manifestarse solo a través de la familia, amigos, al resto de las injusticias en el mundo, y no todos lo descubren al mismo tiempo y por lo tanto, tampoco de la misma forma.

Y ahora, dejemos que la tierra haga su trabajo; que el invierno ordene lo que el corazón ya sabe.

Amar es mi convicción, y convicción no necesita aplausos; sino tiempo, calma y raíces profundas.


 
Antiguo 13-Feb-2026  
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¡FELIZ DÍA 14 DE FEBRERO, DÍA DE SAN VALENTÍN Y DE LA AMISTAD!.




ODA AL AMOR

Los tiempos de un vals Son tres en un mismo compás, como el amor que estoy viviendo contigo. En cada 1-2-3 doy un paso adelante (o atrás), me deslizo hacia un lado y cierro al centro... y es aquí en este último tiempo, siento que vuelvo a mí, que regreso a nuestro centro antes de girar otra vez o continuar.

Continuo hacia atrás y traigo los recuerdos al presente, los vivo ahora, los proyecto hacia lo que vendrá . Vuelvo al centro y deseo quedarme ahí, repetir ese momento una y otra vez. No quiero que termine este compás. No quiero que termine nuestra historia.

Uno.... recuerdo.
Dos... lo estoy viviendo otra vez.
Tres.... es nuestro tiempo, el tuyo y el mío, latiendo juntos.

Un, dos, tres...(más lento) y en este compás nos amamos, nos besamos, sentimos nuestros cuerpos encendidos como un volcán en erupción, mientras el tiempo parece detenerse en ese latido compartido, en ese deseo que arde lento, profundo, eterno sobre mi cuerpo.

Un dos tres (más rápido) y giro contigo en esta pasión intensa y viva como un huracán que me envuelve sin pedir permiso, que me arrastra dulcemente hacia ese centro donde solo existimos tú y yo .Siento que el tiempo se vuelve espiral para nosotros, que se estira y se enreda en nuestros cuerpos y abrazos; nos escuchamos incluso en el silencio, nos entendemos en una sola mirada y cada emoción late fuerte, muy fuerte, sin pausa, sin final.

Seguimos bailando....un, dos, tres...

Tú me llevas cuando mi corazón me pesa, yo te llevo cuando tu alma me lo susurra.

Estamos juntos, marcando el mismo compás, respirando el mismo aire, dejando que esta pasión infinita crezca esta danza eterna que ahora mismo no quiero que pierda su ritmo jamás.


Muaccck, requetemuackk...

 
Antiguo 18-Feb-2026  
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Frente a mí, vislumbro mi valle en el que todos mis personajes duermen, pero debajo del barro hay un amarillo que insiste en brotar en que yo no calle...

Nadie me pide que hable. Hasta hoy no estaba convencida si seguir largando…;pero mi mente y corazón se unen para abrirme, aunque ahora mismo no haya flores ni hojas todavía; sí, siento que he echado corteza exterior y he aprendido mucho todo este tiempo, dejando la tierra en reposo. Sigo teniendo miles de recuerdos, pero ya no desvelos, sino que la experiencia otoñal e invernal se ha convertido en mi escudo protector.

Como la tierra que dejé reposando en el invierno, a veces todo parece cubierto por una ligera niebla. Personalmente, lo he vivido literalmente estas semanas: ver como a través de un velo, intuyendo las formas pero sin la nitidez de antes, mucha luz frente a mi mirada, pero sin terminar de enfocarlo todo.

Y poco a poco, casi sin darme cuenta, esa niebla, esa segunda agua que se le da al suelo de tu casa en el que recién has pintado y ves limpio, pero ahí queda aún esa pintura clara...,y sí ya empieza a despejarse: nunca un anochecer pudo con un amanecer. Primero un detalle más claro, luego un contorno más firme, después segundos de visión limpia que duran un poco más que ayer. Todo sigue progresivo, coincidirá con la explosión de la primavera.

Supongo que así también sucede bajo la tierra en febrero: nada parece cambiar en la superficie, pero por dentro las raíces ya se están moviendo con más fuerza, preparando los brotes que vendrán.

Del invierno a la primavera no hay un salto brusco, hay un deshielo. Y la claridad, como la vida, no llega de pronto ni de un instante a otro, sino que se va abriendo paso.

Acompañaremos su ritmo hasta que llegue la primavera.
 
Antiguo 20-Feb-2026  
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Decido salir a pasear bajo este sol que brilla, pero calienta tímidamente; y a pesar de todo, bajo mi barbilla y mirada, sigo mirando al frente de mi camino. Quizá esta luz quiere que me perciba como la tierra respira...

Quedo atenta y observo que así es: la propia naturaleza me está demostrando que está soltando su último aliento helado. Decido pararme y ponerme en cuclillas para poner las palmas de mis manos abiertas sobre el suelo del camino, y a la vez siento cómo la luz entra en mi mente y ya no solo me ilumina, sino que calienta, expande, despierta un pequeño pulso que viene de muy adentro.

Entro a meditar: ¿Y si amar no es abrir los ojos de golpe, sino dejar que el corazón se derrame por entero sobre el agua del lago del Kas que allá enfrente vislumbro, al levantar mi mirada?. Y cuando más da, más infinito se vuelve.

Uyyy, qué latido, tipo latigazo, me ha pegado mi conciencia. Podría haber respondido con un poco más de suavidad, como raíces que se estiran en la oscuridad para ir alumbrando la primavera.

- ¡Holaaa, mi Majestad!, ¿Qué madrugadora está su señoría?.
- Caraaay, Liria. Qué sorpresa me has dado, no esperaba que volvieras a irrumpir del interior de mi entramado de ramas.
¡Dame un pedazo abrazo, andaaa!.

-Ainsss, Reina mía, hay que ir despertando del invierno y empezar a construir con nueva savia. Te escuché reflexionar y, cómo no, salir de ahí dentrito tuyo para decirte que no hay armadura que proteja totalmente tu alma y cuerpo; solo hay entregas que se hacen más grandes cuanto más se dan.

- Qué bien tejes el hilo de mis pensamientos, Liria, y además con qué tranquilidad apareces y te pones frente a mi mente. He de admirarte. Es cierto:: amar con el corazón siempre es una exposición, y esa vulnerabilidad interior vuelve a subir por mí, ya no como herida. Porque me expuse al frío del invierno y ahora siento la luz de febrero, sabiendo que la primavera ya está moviéndose aquí debajo. Ven,toca tú, Liria.

-Ploooof, wiinnggg... A ver... espera, retiro mis alas, no vaya a ser que se me tuesten tempranamente; las tengo aún sensibles a la luz. Sí, siento como tú, Rubí: algo ya se está desplazando hacia arriba, invisible pero inevitable.

-¡Qué cosas nos enseña la naturaleza ! (le dije pensativa a Liria).

- A la naturaleza hay que observarla atentamente (sonriente me suelta Liria) y si te das cuenta, no tiene intención de alterar el ciclo; no quiere cegar al miedo, solo deja que el miedo camine a tu lado, pero no deja que dicte tu paso. Febrero te enseña a elegir la ternura feroz de quien ya sabe que el dolor pasó y de nuevo sale el sol para quedarse. Al igual que el amor verdadero no evita el dolor: lo atraviesa y lo convierte en nuevo terreno fértil.

Con voz ronca y susurrante, como recién salida de su largo letargo invernal, mueve sus patitas traseras y me aletea con su ala en el codo, y me aclara:

-Reina, claaro que se puede amar así, con el pecho abierto, sin esconder ese temblor interno y a la vez deseándolo; cada latido como si fuera el primero y el último en un mismo compás de vals. Nunca rompe, Majestad, solo deja que el sol tibio de febrero roce la piel.

(Liria cierra los ojos un instante y sonríe por lo bajini)

- Bueeenoo, Liria, sí que nos rompe, pero es cierto que nos rehace. Porque para mí amar así, con el corazón expuesto, es como este deshielo del invierno: gota a gota, sin salto brusco; el hielo se entrega y se rinde, y el agua termina fluyendo libre...

A pesar de ello, no dejas de ver las grietas, sientes el frío que aún queda, pero también intuyes el calor que viene. Es elegir el amor no a pesar del riesgo, sino en medio de él; y ahí está la verdadera fuerza..., esa vulnerabilidad, honestidad y grandeza que sientes ante tal exposición. Por eso no necesito cerrarme para existir.

Liria emprende su vuelo por los alrededores del valle, quiere sentir este día timidín y soleado que tenemos por delante.

Yo me levanto, sigo caminando y la Oyente del Bosque me responde con un susurro de viento que mueve apenas las ramas del castaño milenario, descargadas de hojas para poder sobrevivir al frío; y me doy cuenta de que un brote invisible, Pliiiinnnn... se endereza un milímetro más.

Liria hace un hover en su vuelo y, planeando frente a mis ojos, alegremente toca con la punta de su dedo índice al aire, como quien pasa un control de calidad, a ver si la promesa de marzo ya se acerca.

Sí, hoy por hoy estoy convencida...: lo que siento es el amor que no se guarda, que se derrama por entero, preparándose para la explosión verde que nadie detiene.
 
Antiguo 22-Feb-2026  
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Me apetece hacer un pequeño relax para darme un capricho y degustar en este Foro de Amor un vinito joven de color rubí intenso, con ribete violáceo, brillante y de capa media-alta que tiñe la copa que poso en mi mano derecha (no soy zurda), es de la cosecha del año 2021, por supuesto de mis Excelsas Bodegas Reina Rubí.

Mi película no cambia, aunque muchos quieran llevarme la serie... yo soy yo, sin más, con aromas potentes de fruta negra madura (moras, arándanos, cerezas en licor ), toques de vainilla sutil y especias suaves del roble corto.

Por eso entra por mi boca con una fuerza equilibrada, taninos elegantes y pulidos, acidez viva que refresca y da longitud a mi paladar, cuerpo pleno con fruta jugosa y final cálido persistente.

Repito este nuevo caldo...,porque cada sorbo me devuelve aquel beso con ojos cerrados, la fe absoluta en un amor sin fin que no se enfría con el invierno.

Brindo por tí y por mí por lo que sentimos....; el calor que brota dentro, eterno como este Duero que va anunciando como las rosas y los claveles la primavera sin prisa.

Chin- chin !.
 
Antiguo 24-Feb-2026  
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Sabes que estas tardes son claridad para mí y sigo siendo capaz de vivir y besar con los ojos cerrados...He volado ya mucho por este bosque, por el que me he perdido en tres dimensiones y, aun así, aprendí a no precipitar la paz de ciclo.

No es necesario llamarte, simplemente te encontraré, tu presencia no la busco, la encontraré sin voz, pero te voy sintiendo. Como la savia del roble que asciende sin hacer ruido y sin embargo, con paciencia, profundidad y constancia, formaron raíces firmes que se preparan para brotar sus hojas con fuerza serena.

No puedo evitar pensarnos como aquel castaño de 250 años, aún desnudo, pero con la vida en ascenso, búhos que vuelan en silencio durante la noche, observando el panorama desde lo alto detectando todo sin necesidad de tocar el suelo; recordándonos que la paciencia también es mirar, sin necesidad de hablar, porque nosotros sabemos que en la espera y el silencio se aprende a conocer lo que aún no se ve...igual que sucede al amar, que a veces, es vivirlo y observar sin apresurarse hasta que llegue la estación.

Y de todo esto solo es testigo íntimo la Oyente del Bosque, siempre guardiana de lo que aún no florece pero ya respira....entre pequeños parpadeos del día, atardeciendo..., como nosotros nos amamos y no nos cegamos, sino que cerramos los ojos un instante para sentir cómo llega, despacio, tranquila, la luz de la primavera.
 
Antiguo 27-Feb-2026  
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La noche ha caído, densa y sin estrellas, envolviendo la ciudad en un silencio que se agradece después del ruido del día.

Estoy sola en la terraza, con una cerveza alemana bien fría entre las manos, mirando cómo las farolas amarillas (mi color preferido) tiñen los caminos de un oro suave (18kilates) y melancólico.

Recuerdo esas charlas ligeras donde flotaban promesas de cervezas compartidas, risas de verdad, un encuentro que parecía al alcance de la mano.

Pero cada vez que intentaba concretar el plan, la conversación se desviaba con naturalidad hacia el tiempo, hacia cualquier detalle pequeño y el tema quedaba suspendido en el aire.

Es un silencio que pesa más que las palabras que no llegan, y duele de una forma callada, casi dulce.

Dejo que el amarillo de las luces me ilumine la cara un rato más, como si su brillo frío pudiera consolar un poco.

Al final apuro la cerveza, me digo que a veces sabe mejor así, sola..., y entro antes de que la noche se trague del todo lo que quedó sin decir.

Y quizás algún día el amarillo de una farola se vuelva más cálido, o quizás no...; en cualquier caso, aquí sigo, con la puerta entreabierta.
 
Antiguo 28-Feb-2026  
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Contigo volvió esa fe ingenua (pero, a veces, tan necesaria) de que existe un hilo rojo que no se ve y aun así tira de nosotros sin pedir permiso, y ocurre en ese preciso momento cuando ya habías aprendido a no esperar nada, a leer entre líneas y a quedarte en silencio cuando tocaba.

Sentí que, incluso con los ojos cerrados, nuestros pasos sabían encontrarse, como si el mundo fuera solo el rodeo antes de coincidir, como si entre tantas voces hubiese una que siempre supiera poner orden al ruido.

Y en esta pre primavera del alma, cuando el rocío de la noche refresca los amaneceres y las mañanas son fresquitas para recordar el rastro de lo que fuimos y lo que aún me duele borrar; y a pesar de todo ello, ya huele a algo nuevo, a palabras bien colocadas, y me atrevo (con miedo y todo) a creer otra vez.

Quizá no era llegar a ti el destino, sino sentir ese tirón sincero en el centro de mi pecho, sí ese que te transforma, descoloca y te recuerda que sigues viva, incluso detrás de una pantalla.
 
Antiguo 01-Mar-2026  
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Hoy seré paloma y me disfrazaré de vecina, con las alas ocultas bajo mi camisa y chaqueta azul y el cielo latiéndome dentro.

Quiero recordar a mi viejita y sentir a mis raíces, a ver si veo a la Puri tocando las palmas y al Espinacas rasgando su guitarra de seis cuerdas afinando el alma del barrio. La séptima cuerda es invisible, porque esa no se compra ni se vende, esa vibra cuando el barrio tiene que apretar los dientes y aun así canta.

Empieza mi más hermoso vuelo, atravesando los rayos del sol, con el aire fresco dándome en la carita, y el corazón rompiéndose a cachitos, porque cuando una recuerda de verdad también se desarma. Puedo crear cualquier poesía, porque todo fluye cuando el recuerdo exprime y acaricia al mismo tiempo.

Dónde está guardada la libertad, que mucha de esta peña la busca y no la encuentra, entre los bloques grises de Vallecas.

La llaman desde los balcones llenos de ropa tendida, como si pudiera contestarles desde alguna ventana abierta.

Se les debe esconder entre el ruido del metro que cruza bajo mi vuelo y las persianas bajadas de los que madrugan demasiado.

Yo les daría, por mi sakai, las alas blancas para volar por encima del asfalto caliente de la avenida de la Albufera, aunque fuera solo un rato. Pero muchos están enganchados a rutinas que les aprietan el cuello, a miedos heredados, a cadenas invisibles que pesan más que el plomo de los días de cielo nublado y no les dejan despegar ni aunque el cielo esté despejado.

Siento una nostalgia muy profunda, de esas que no duelen solo en la cabeza sino en las rodillas, en la voz, en la forma de mirar; nostalgia de portal abierto, de sillas en la acera al caer la tarde, de bocadillos compartidos y risas que se escuchaban desde la otra punta de la calle. Porque yo me he criado en el barrio bajo y allí aprendí que la pobreza a veces asfixia, pero la dignidad nunca se vende, Solo pido que el viento me limpie la pena que se me acumula en el pecho cuando vuele, llegue y vea caer la tarde roja sobre el Cerro del Tío Pío.

¡Ahíiií…! Aquí, entre grafitis y bancos gastados, aprendí que la esperanza también se cansa, pero nunca se rinde del todo.

Y aun así te siguen buscando, libertad, porque en cada esquina de mi barrio late un corazón que no sabe vivir encadenado.

Ellos quieren poder abrir sus alas y volar por el buen camino y dejar lo malo atrás.

Hay cosas que nadie entiende cuando se vive con la libertad preventiva, esa manera de caminar con cuidado aunque no hayas hecho nada, de medir las palabras, de aprender los códigos del barrio antes que las tablas de multiplicar. Solo quien ha crecido aquí sabe que la fe no es rezar, es confiar en el de al lado; que la lealtad no se escribe, se demuestra; que sobrevivir también es una forma de valentía. Y que aunque el mundo nos mire con prejuicio , en estas calles se aprende a compartir el pan, a cuidar al pequeño y a levantar al que se cae, como si cada portal fuera una familia improvisada que se niega a rendirse.

Aquí, aunque el invierno apriete los portales y el cemento enfríe los sueños, también entrará la primavera por Vallecas, floreciendo en cada esquina que resiste.

Porque así es la calle... parece fría, pero guarda semillas que siempre acaban brotando.
 
Antiguo 02-Mar-2026  
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Son los golpes de la vida los que te vuelven pino carrasco, el viento te dobla, síii, te inclina...pero las raíces se te clavan con más fuerza y arraigo en la tierra.

También, te hacen dura como la corteza de un olivo viejo, retorcida de sentimientos por dentro, llena de nudos de pena y cicatrices que dejaron su huella, pero todavía dando fruto aunque exteriormente, alguien pueda detectar que te rompieron.

Y hoy sin dolor no consigo olvidar lo que no pude hacer, como ramas que se quedaron sin brotar a tiempo. Las cenizas que desecho siguen vivas dentro de este pobre corazón malherido, como brasas bajo la tierra fría que aún guardan calor. Y gracias al caparazón que llevo, como semilla dura enterrada en invierno, sigo viva...esperando mi momento.

No son los ojos del amor los que fundió los plomos de mis sentimientos, muy poco tiempo, le guarde rencor, porque día tras día, la Reina del flamenquito, comprendía cada día mejor que el amor no tuvo la culpa de lo que no sale bien.

Mis ojos verdes oscuros como olivas, ya no lloran por rabia ni por reproche; lloran agradeciendo lo vivido, aunque doliera. A veces, lloran como llueve el campo cuando necesita renovarse, porque a veces el amor no viene para quedarse... viene para enseñarte a florecer distinto.

Aún quiero alcanzarte, no sé vivir de otra forma, mundo. Sé que estás tan alto como las montañas que tocan el aire puro, y es allí donde yo respiraré sin miedo. Ese lugar, donde la energía que se desprende, encienden por las noches las estrellas para que dos amantes puedan mirarse y puedan fundirse como mareas bajo luna llena, que se envuelven y no necesitan hablar.

No sé si todo esto está solo en mi cabeza, o si debiera culpar a la naturaleza por sentir que me falta algo.... Como si al bosque le faltara el canto de los jilgueros.

Pero yo te juro bosque que canto… canto como canta el río cuando rompe el hielo, como canta la tierra antes de abrirse en flor. Canto porque dentro de mí algo quiere salir, aunque todavía duela. Allí… si tú me dejas.
 
Antiguo 08-Mar-2026  
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Cuando hablo del amor me gusta imaginarlo como una semilla que se encuentra bajo la nieve. Está ahí desde siempre, en todos nosotros, sí, sí, no forma pate de la nada ni es un milagro de los que se pide arrodillad@s frente a la Virgen de Lourdes. Toda persona humana tiene la capacidad y necesidad de amor y ser amado. Pero, igual que cualquier semilla necesita ciertas condiciones para brotar.

Hay un momento muy particular y que me gusta mucho observar desde que era un cría y es que empezaba a sentir algo muy intenso dentro de mí, una sensación que siempre al compararla con la de los demás de mi barrio y mi entorno era diferente; aunque muchas connotaciones personales y de ilusión coincidieran; pero no llegaban a mismo fondo que en mí penetraba ese sentimiento y que fluía por mis arterías más grandes que alimentaban mi corazón.

Hoy puedo darle una explicación, después de haberme pasado muchas noches llorando en mi salón, tomando cafés y sintiendo el tejido negro del universo, con puntadas de hilo brillante, formando estrellas y una bobina de luna plateada, que me acercaban cada día más a la naturaleza.

Y así coqueteando, charlando con ella, sentía como me acariciaba el alma; porque ella bien sabe de todo este proceso; por algo es la madre Tierra y es la hechicera del Mundo.

La naturaleza me levantó de mi caída, sin pedir nada a cambio, no es amiga de la fama ni de los aplausos. Me enseñó como la semilla empieza a moverse dentro de nosotros (enamoramiento intenso). Nuestro cerebro se llena de las hormonas de la felicidad (dopamina y norepinefrina), y entonces la serotonina baja, y de pronto toda nuestra energía se concentra en una sola persona. Es como si la semilla, después de mucho tiempo dormida, eligiera por fin un terreno donde crecer.

Por eso no me pude negar a sentir, lo mío no era fruto de la casualidad. Pero hay algo importante y que nos sonará por haberlos vivido y es una cuestión que siempre me gusta recordary es que por mucho que tengamos esa capacidad innata de amar, no significa que obligatoriamente vaya a activarse. Depende mucho de nuestra actitud interior, de si estamos abierto o no a sentir, a implicarnos, a dejarnos tocar por los cuatro costados de la vida; sin poner precio a la felicidad de esa relación; sino que lucho, abrazo y escucho mis sentimientos "in situ" y es esa apertura íntima quien me permite que la semilla encuentre el momento adecuado para brotar en mi mundo.

Y entonces en ese caso y de aparecer pareja se materializa; pero ojo este proceso no forma parte de un destino predefinido y que te toca compartir esa idea de la "media naranja", porque te complementa, sino que es la etapa más álgida sentimental en la que toca elegir voluntaria y conscientemente, decidir que quiero practicar, desarrollar y unirme a esa persona para amarla.

Amar no es encontrar a alguien que nos llene un vacío, tampoco es cambiar aspectos de la otra persona que no nos gustan; es elegir caminar con alguien que nos inspire a crecer.

Por eso siempre digo que el amor no lo maneja el destino, sino de cómo actuamos y qué esencia cultivamos dentro y fuera de nosotros. La pareja no crea el amor; es el terreno donde ese interés de sentir que llevamos dentro de nosotros puede expresarse, profundizar y transformarnos y aún así el amor puede durar toda la vida, pero no está garantizado.

Frente a mí y sobre una roca que discurre entre los altos pinos silvestres, pasa lentamente la loba con su pelaje gris, recién cepillado, y con sus ojos de sabia, se detiene, me mira desde lejos y puedo leer en su mirada: aún así, Reina Rubí, merece la pena hacerlo realidad porque lo vivido, lo aprendido y lo sentido forman parte de tu vida y te transforman y creces espiritual y positivamente.

Y ahora, en marzo, como todo en la naturaleza, ese proceso también dará paso a la primavera. La misma luz que si una vez se apaga, pronto vuelve a encenderse y se ríe de ese puntito canalla que tiene la vida.
 
Antiguo 10-Mar-2026  
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Necesito abrir las compuertas de mi memoria, donde he ido guardando silencios, anhelos y palabras inexplicables que siento dentro de mi corazón, necesitan salir a través de las yemas de mis dedos, fluyendo aquí junto a mi avatar en este pequeño claro de mi bosque. Y por más que me empeñe en no hacer caso a lo que siento, me moriría de miedo por dentro, me ahogaría en el fondo de mi alma, donde tengo todo mi potencial de amar, y sé que en ocasiones se cierra por temor y otras por pudor de sentir demasiado.

Y es que hay atardeceres en las que se ve tan azul celeste las nubes, que callar me pesa más que si hablo, y el alma me pide, casi suplicándome un lugar para derramarse.

Así, en este pequeño claro de mi bosque, puedo sentirme viva, escuchada y acompañada por la ternura que marzo comienza a vestir con flores.

Y si me escuchas, quizás descubras también algo escondido en tu propio bosque.
 
Antiguo 14-Mar-2026  
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A veces la vida te vuelve a sorprender una vez más, ya no es cuando menos lo esperaba... Hoy, 14 de marzo de 2026, con este tiempo raro de final de invierno que parece que quiere abrirle la puerta a la primavera, no puedo evitar pensar en algo que me dejó nuevamente dándole vueltas a la cabeza estos últimos días.

Antes de ayer, día 12 estuve un rato acompañando a mi compañero en el Hospital. Su mujer llevaba tres años luchando contra un cáncer. De esos combates largos donde, dentro de lo que cabe, un@ debe aprender a convivir con la enfermedad.

Siempre hay días duros, muy duros, donde ves que la lucha posiblemente no sirva para nada, pero aun así, tienes que aferrarte a luchar por la mera posibilidad de estabilizarte, o simplemente, por convivir lo más felizmente junto a los tuyos, no verles sufrir por ti. Por todas las cabezas intuyo que pasa la idea de que..., pero por tus seres queridos que quieren tu presencia, luchas lo que haga falta, te enganchas a cualquier rama de olivo (resistencia, vida larga, paz y cercano). Sí, sí es mi percepción, las personas somos ramas de un árbol; algunas veces están fuertes, otras puede que estén más torcidas, incluso medio secas por los palos que te da la vida..., pero jolines que todas forman parte del mismo árbol.

Soy muy pragmática, quizá porque siempre me identifique con el tejo, pero le he escuchado muchas veces en la oscuridad de la noche del bosque y sé que hay cuestiones y/o momentos en los que una ya no puede hacer gran cosa. No hay discursos que valgan, ni soluciones brillantes, tampoco hay palabras que arreglen nada. Solo queda estar….( ya no te da miedo el viento)

La mujer de mi compañero, después de la quimioterapia y su sometimiento como final de las sesiones de ensayo recaía un poco, pero en un par de días volvía a levantarse. Y dentro de todo aquello, aún se permitían cosas tan sencillas como salir a comer, viajar un poco o intentar mantener cierta normalidad.

¡Aaahy!, la vida, a veces, tiene esa manera suya de volver a colocarte frente a lo esencial. Mirar a los ojos al miedo.

Pero este último ingreso el escenario clínico ya no dejaba margen para la esperanza... Y así fue. No volvió a salir más del hospital y a los pocos días tuvieron que sedarla.

Mientras hablaba con mi compañero, me contó algo que nos sorprendió a los dos. Bueno a él mucho, a mí no es la primera vez que puedo ser testigo de ese viraje emocional. Su mujer nunca había nunca sido creyente. Y sin embargo, en esos últimos días, empezó a sentir una especie de necesidad de acercarse... El padre que está en el hospital fue a verla, y a ella aquello la reconfortó mucho. Incluso llegó a decir que quería ir a misa andando. Pero claro, ya no podía levantarse de la cama.

Entonces el sacerdote le dijo algo muy sencillo y muy bonito, que a mí al menos me desarma interiormente, porque independientemente de ideologías, esto ya va de necesidad de una persona de acercarse a lo que en esos últimos momentos desea y que otro ser humano se lo haga realidad; para mí es que no tiene precio, es solo HUMANIDAD, y la dijo: si tú no puedes ir a la capilla, la iglesia viene a ti.

Y así fue. La misa empezó a celebrarse en su propia habitación.

No sé muy bien qué pasa dentro del ser humano cuando la vida se va apagando, pero hay algo inexplicable que se mueve ahí dentro... Algo profundo, muy profundo... Porque a veces el ser humano no necesita que le expliquen el mundo. Solo necesita sentir que no está solo en él.

Algo que quizá siempre estuvo y que solo aparece cuando todo lo demás deja de tener importancia.

Hoy me he enterado de que ha fallecido.

Quizá por eso la primavera siempre llega..., para recordarnos que la vida, de una forma u otra, siempre vuelve a abrirse paso...aunque abril, para mí, también tenga el nombre de mi madre.

D.E.P
 
Antiguo 14-Mar-2026  
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La mañana se ha abierto con un sol timidín que no le planta cara al viento, o quizá quiere dejarle esa competencia a las nubes y que sean ellas las que le marquen el rumbo que debe tomar; pero curiosamente, nunca le manda a tomar por culo.

Estoy tranquila bajo la sombra de mi toldo, frente a mí, mi prado verde y yo con una copa de boca ancha y degustando un cava del Real sitio desde 1503, de las Reales Bodegas Rubí, su burbujas subiendo en forma de espiral, es como si quisieran contarme secretos del vino y del día que va entrando en su mediodía.

Cada estallido en mi boca me recuerda que incluso lo efímero pude ser un placer para degustar, que lo pequeño se hace grande si lo miras despacio. Ahora mismo el aire me huele a hierba mojada y el prado frente a mí parece suspirar con cada brisa de marzo, moviendo suavemente las hojas del tejo y los rayitos del sol entrando entre ellas.

Me apetece reclimarme un poco hacia atrás, tendré que dejar que la copa descanse entre mis dedos y mientras sigo mirando las pompitas doradas saltando en el interior de mi copa. Para mí este instante de burbujas es suficiente para que me sienta en calma en medio de este mundo.. Incluso aunque el viento, insistente parece colaborar, empujando suavemente las nubes sin que nadie se enfade. Y mientras estoy en este juego de evasion y burbujeo mental, me doy cuenta de que estos momentos son pequeños milagros cotidianos que no necesitan más explicación que la de sentirlos.

Y en estas estoy y acabo de ver al tejo moverse y parece que se reclina hacia mí. Algo quiere decirme con esa voz que aun no ha articulado palabra, suele tener una voz tranquila y resquebradamente suave como la tierra húmeda del bosque y eso si suena siempre como si hablara desde muy dentro del tiempo...

¡Wooouuu!, se está reclinando hacia mí.

Con voz de cascar nueces y madera angigua me dice:

-Rubí no te sorprendas tanto por las burbujas
La vida también funciona así..., sube ligera cuando se siente viva, aunque dure solo un instante.

Señor tejo, (le digo), mientras doy otro sorbo al cava y sonrío.

¿ Y tú qué sabrás de eso, viejo árbol?.

El tejo se cruje de risa de mí y me dice: más de lo que imaginas, chatina. Ten en cuenta que llevo siglos viendo cómo las personas se agarran a la vida igual que esas burbujas de cava se agarran al aire para respirar...con la misma prisa y la mismísima belleza que estás contemplando y compartiendo conmigo.

El tejo suspira entre sus hojas y me acaricia el pelo y me susurra, Reina, corazón mío, cuando el final se acerca, el alma busca una luz... a veces esa luz tiene nombre de Dios.

-Señor ¿tejo es fé, Esperanza?. (le dije). ¿Por qué te ríes ?.

- Lo que importa es la chispa que ilumina el miedo, aunque sea por un pequeño espacio de tiempo, de días… ( me volvió a susurran melódicamente entre sonidos de campanillas y madera).

- ¿ Cómo dices, señor tejo?, ¿quieres un cava?, te meto algunas ramas en una copa y te nutres de mi nueva cosecha ?. (jajaja me reí).

Y dijo el señor tejo, engaaa va, tirame una bien burbujante...

Y degustando la copa de cava terminó diciéndome: ten en cuenta que a veces los milagros más grandes son invisibles y solo el corazón los reconoce.

El señor tejo pegó un tirón de su rama y dejó la copa de cava agotada y yo me quedé mirando el prado que seguía meciéndose en silencio, como si la vida acabara de contarme uno de sus secretos.
 
Antiguo 15-Mar-2026  
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La tarde tenía ese aire tranquilo y apetecible de disfrutar bajo sus rayos de sol, que empieza a querer ya a calentar; su luz aterciopelada cubría la avenida de Eloola. El arbolado aunque aún sin hojas, servía de suave paño para parar la luz directa del sol.

Caminábamos despacio cuando, a lo lejos, mi azucena vislumbró una vieja gorrión charlando animadamente con otras aves, picoteando risas en medio del paseo, como si el mundo no tuviera más preocupaciones que ese pequeño corrillo de plumas.

A mi azucena se le cerró por un instante el canto y me pidió que cambiáramos el rumbo y que nos diéramos me día vuelta para no encontrarnos.

Y así hicimos nos dimos la vuelta; sin inmutarnos ni cabrearnos.

Solo en mí saltó ese extraño silencio nostálgico que a veces se dibuja en el alma cuando una descubre que no todos los nidos abrigan igual. Algunos se llenan de trinos cara a la galería social, pero a la hora de la verdad, cuando el calor que espera esa flor que nació del árbol más bello del mundo, curiosamente se distancia, sin darse cuenta que a quién le roban la melodía es a la azucena no a mis ramas.

Cogí a mi Azucena y la rodeé con mi pelaje de Cierva del bosque, atenta, serena y cuidando el paso de mi Azucena.

Un poco más allá, el bosque seguía con su vida. Los pájaros hablaban, el viento movía las ramas... y en algún lugar del monte andaría algún cuervo negro perdido entre los matorrales, ajeno a todo, como si el ruido que deja a su paso nunca fuera con él.

Y es que en la tranquila mañana y después de un buen café con leche con tostadas de salmón y aguacate, sigo encontrando el quid de la cuestión en la propia naturaleza, que a veces, lo explica todo mejor que nosotros mism@s:

Porque en el bosque hay raíces que tiran fuerte de la savia...pero también hay árboles que se olvidan de regar sus propias ramas.

A veces parece que mi azucena no se engancha a la vieja gorrión, pero olvidamos que la azucena también fue bebé y cría, y alguna vez tuvo sus propias alas por aprender a volar. Lo que hoy vemos como indiferencia, antes fue solo tiempo, distancia y caminos que no coincidieron; como vecinos que se cruzan en el bosque sin detenerse demasiado.

Cada rama crece a su tiempo, y cada corazón aprende a volar.
 
Antiguo 21-Mar-2026  
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Se nos metió la primavera con esos ojitos verdes, y esos besos que sientes en tu piel, abrazándote, dándote luz; recordándote que ella está ahí, insistiendo con su color verde que la vida merece la pena ser vivida, sin miedo. Que la vida te mira y siempre el tiempo te tiende su mano..., porque así se hacen las cosas que de verdad importan.

Y tú para la primavera eres alguien que importa. Para ella, tú eres el motivo que ella siga soñando y pueda entrar en el sueño del verano, porque contigo incluso lo que duda..., florece verde, y no un verde cualquiera. Si no ese verde que no te quiere olvidar, que no te va a juzgar tus defectos, que no te va a mirar de reojo, con recelo por tus raíces; porque incluso en ellos, también floreces.

Así es ella, con sus cinco sentidos hace sencillo lo difícil.

Mira aquella mariquita que se posa suavemente con sus finas patitas sobre la flor y le recuerda cómo abrirse sin temor, y con las alas de la primavera despierta en ti esa luz dormida para que aprendas a mirar el amor con otros ojos...

Quiero que la primavera me siga inspirando con sus besos, porque todo me gusta de ella; nada encuentro en el mundo que se parezca a ella, será que no puedo amarla más; es mi musa.

Siempre está para mimarme con calor y luz suave, para abrazarme por la cintura con los rayos del sol. Me hace su Reina, no me suelte hasta que ella sabe que ya me duelen de ternura; porque ya sufrí suficiente y ahora solo quiero estar con ella.

...¿y tú descubriste que el verde que importa... siempre estuvo esperando que lo reconozcas?.
 
Antiguo 28-Mar-2026  
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He caminado mucho y sin prisa, por senderos, entre pinos y encinas, con el sol colándose entre sus copas arboladas de hojas verdes resplandecientes, templando mi cuerpo y abriendo mi imaginación.

¡ Aaayyy... y esas hayas altas, erguidas como guardianas del tiempo!.

Cuando caminaba por la senda del agua, bebí en la Fuente de la Teja; el agua caía fresca y limpia, como lo que siento por dentro cuando mis recuerdos están ya recolocados, integrados en mí.

Los rayos de sol se paraban sobre los helechos y la tierra húmeda, ofreciéndome un espejo donde se reflejaba todo mi mundo interior... y mi mente pintaba cada escena con más luz y color que la realidad misma.

Mis recuerdos aparecían uno a uno, los buenos y los malos, pero ya estos últimos ya iban doliendo menos; se acomodaban en su lugar, integrándose con cada hoja que brillaba en su rama y con cada aroma que impregnaba el aire de la sierra Guadarrama, mientras mi imaginación los acariciaba en lugar de golpearlos.

Subiendo por la pista forestal de la Senda del Espejo, junto al Nacimiento del río Manzanares, virgen como la primera luz del alba, se recolocaba lo vivido, suavizando los rincones de amores y desamores, de infancia y adolescencia, de mi entonces y casi hasta un hoy... y dorando los instantes que merecían la pena brillar.

Mi imaginación se convirtió en un taller mágico de preguntas, respuestas y cuestiones sin resolver, que ya no necesitaba, porque yo misma había encontrado en qué lugar ponerlo. Allí podía transformarme interiormente en un mosaico de colores, con historias aceptadas, heridas convertidas en luz y una infancia y adolescencia en la que cada recuerdo encontraba su rincón, sereno y brillante; integrándose con mi presente y dándome fuerza para seguir siendo Reina Rubí.

Aquel cuadro pintado en mi imaginación, lo siento ahora mismo tan vivo que puedo respirarlo profundamente. Siento cada color pastel, cada instante, cada emoción, y de nuevo quiero pedirle a mi imaginación que nunca se separe de mí, que siga tejiendo luz sobre cada recuerdo, abrazando todo lo que fui y soy.
 
Antiguo 01-Apr-2026  
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Mi destino me dice que la ilusión viaja si es cosa de dos… ¿me enamoraré más? Tiendo mi mirada hacia el infinito, sobre la copa de los pinos silvestres; el viento mueve sus ramas y mis ojos, como dos nubes blancas, se quedan prendidos de sus hojas largas, delgadas, rígidas y puntiagudas, de un verde intenso y resistente, cuya resina parece atrapar mi memoria en aquello en lo que di mi vida y se disolvió…

Desde mi terraza respiro la primavera y dejo que el mundo me llegue, indiferente y bonito. ¿ Y qué veo desde la azotea de mi cabeza, si todo es tan pequeño...?.

Pues, gorriones pardos con sus alas, azotando el aire, utilizando su pico corto, fuerte y con forma cónica para picotear con precisión el ritmo del día y su trino me susurra que la vida tiene su propio compás, que nada se detiene y que cada instante cuenta.

Un poco más allá cerca de la finca de los pinos, le bordea el campo en el que despuntan valientes amapolas rojas, pintando con su luz el paisaje y me recuerdan que incluso lo efímero puede ser muy intenso.

Y bueno, pues aquí estoy,simplemente contemplando el día de fondo, con un poco de viento, con el perfume de resina mental, el color amarillo de mi mundo y un guiño que me acaba de hacer el cielo azul, como una promesa sutil que no puedo desvelar.

Y me pregunto si alguien más será capaz de ver este mismo guiño, o si será solo mío, como un detalle invisible que solo yo puedo notar.
 
Antiguo 02-Apr-2026  
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Hoy es un día en el que la primavera entra armonizando mi mente, con el canto de los gorriones que ayer afinaban las horas del día entre los pinos silvestres. Y es que como una comparsa de Tarifa, algo especial anunciaban...

Hoy esas notas musicales que mis oídos disfrutaban ayer, hoy es una canción que me llega al alma, me huelen a amaneceres de pino con el rocío de los recuerdos de noches despejadas y tranquilas y alumbrándome con la luz amarilla que me ubica interiormente todo, y cuando digo todo es todo, como cuando el agua del río Jarama encontraba su cauce y yo, mientras jugaba a tirar piedras cogidas del margen de la vía del tren de cercanías; las tiraba, bien, bien lejos, con toda la fuerza que tenía en ese momento y sentía cómo todo fluía en ondas sobre el agua, en equilibrio, con esa libertad inexplicable y perfecta que solo se encuentra en instantes así.

Y mientras todo parece seguir igual, noto ese leve giro mental, casi invisible, un día más...y a la vez, un nuevo comienzo.

Hay un pulso en mi corazón que regresa... y otro que me acunó entre sus brazos al nacer, con corona invisible y manos de Reina, mi Queen of Heart.

No lo nombro más.

El origen...nunca se pierde; porque todo yo es el motivo de seguir soñando y mirarme y que el tiempo me diga que no va a parar.

Y hoy, en mi cumpleaños, me dejaré envolver por todo esto, y sí, moriré soñando.

 
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