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Usuario Experto
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Como han dicho, superarlos en el sentido de olvidarlos, creo que nunca. Pero hacer que no te afecten, o aprender a gestionar los efectos colaterales, sí.
Yo en terapia me di cuenta de cosas que no sabía siquiera. No tanto traumas que ocurrieran, que también (a veces uno como método de protección, simplemente olvida, pero el daño y la respuesta emocional a situaciones similares, sigue ahí). Y creo que conocer porqué uno actúa como lo hace, es más importante que simplemente "perdonar" el pasado en sí.
No sabría cómo explicarme, pongo un ejemplo.
Cuando era pequeña recuerdo que durante la temporada que estuvimos viviendo con mi familia paterna, mi madre nos encerraba a ambas en un salón durante la noche, con candado, para evitar que entraran mi padre y otros familiares que consumían drogas. Si bien ella trató de convertirlo en una especie de juego, un niño tampoco es tonto. Igual yo no llegué a procesar porqué ocurrían las cosas en ese momento, pero de alguna manera adopté dos posturas que luego mantuve durante mi vida hasta ahora:
- una, que suelo evadirme a mis fantasías cuando algo sucede. Por un lado, creo que poder tener tanta imaginación es un don, pero, en el día a día, me perjudica muchísimo escaparme en mis fantasías cuando algo sucede. Es como que la mayoría de las veces, básicamente no enfrento la realidad que me ocurre, no me paro a pensar en ella, y por tanto, muchas cosas que tal vez podría solucionar, no lo hago.
- la segunda, que tuve que aprender a pasar desapercibida. Yo no tenía este recuerdo concreto muy nitido, pero en terapia, me vine a acordar que mi madre, dentro del "juego" que había montado, me pedía que fuéramos silenciosas, y entiendo ahora, que era para evitar enfrentamientos con esos familiares. Entonces esa protección que tenía sentido en ESE momento, lo trasladé a mi yo adulto. Me cuesta muchísimo enfrentar ciertas cosas, como plantarme en cuestiones laborales, o con amigos, porque estoy acostumbrada a mantener un perfil bajo y las discusiones, me hacen destacar y nunca aprendí que esa parte también es sana bien llevada.
Como digo, ambos "aprendizajes" también tienen sus cosas positivas, pero siendo realistas, me gustaría poder mantener un término medio.
Y bueno, en eso trabajé en terapia, en intentar cambiar esos comportamientos aprendidos que a veces es difícil darse cuenta que están ocurriendo, pero nos hacen daño al dominarnos.
Y en ese aspecto, sí, se puede cambiar, "reprogramar el cerebro", que decía mi psicóloga. Al principio hay que forzarlo, y obvio que no es fácil porque ya tenemos una edad en la que no somos esponjas y nuestra personalidad ya está formada, pero, poco a poco se puede.
No sabría qué debes hacer tú para combatir tus demonios y la forma en la que has aprendido a "gestionarlos".. eso deberás seguir trabajandolo en terapia.
En mi caso, pues poco a poco voy dándome mi lugar en el trabajo, que es donde más me afecta el tema de "mantener perfil bajo". Y sobre lo de fantasear, aunque aún me lo permito, siempre intento tomarme un tiempo durante el día para tratar ciertos asuntos desde el realismo en lugar de evadirlos, y buscarle soluciones reales y tangibles, dentro de lo que realmente está en mi mano abordar.
Quizá sea un "trabajo" para toda la vida, pero creo que merece la pena abrirte horizontes y no dejar que ciertos comportamientos que tenían sentido en su momento, te afecten ahora cuando no tienen razón de ser.
Lo de hablar "con tu yo pequeño", yo también lo hice y hago aún. Es bastante útil, porque al final es sanar tu niño interior, y eso ayuda a tu presente. Es una forma de abordar algo del pasado, que no pudiste solucionar, ahora que sí tienes herramientas.
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