Cita:
Iniciado por Elfaro
Entre el "debe" y el "puede" a veces la distancia se cuenta en años luz. Sobre el papel o la teoria todo es claro y logico...la practica es otra cosa, es la realidad. Las heridas dejan cicatrices, los nuevos noviazgos son cosa de dos y una amistad o un rollo puede acabar en pareja, este uno mas o menos preparado o "curado" de espantos. Mas edad no significa mejor preparacion o mejor cualidad necesariamente, es algo que vemos todos los dias en nuestro entorno. La gente hace lo que buenamente puede y los años nos llenan de experiencia y tambien de manias.
|
Hay una cosa que se llama neurosis, que es la habitación mental donde escondes todos tus miedos cuando no los has curado pero tampoco quieres enfrentarte a ellos.
Todas las personas tarde o temprano deben enfrentarse a esos miedos o la neurosis se agudizará hasta el punto de generar, en efecto, manías, compulsiones, toc, depresión e incluso enfermedades psicosomáticas.
El antídoto está precisamente en hacer lo que todo neurótico evita hacer: sentir emociones, aunque sean emociones que hagan daño.
Reprimirlas acaba por hacer más daño aún. Las emociones son parte del ser humano. Esconderlas o evitarlas se paga en salud y en bienestar físico y mental.
Quien supera la neurosis, siente plenamente. Puede tener cicatrices, pero no se vuelve insensible ni vive las relaciones ni los sentimientos en sordina porque lleva una coraza.
Con los años el objetivo es evolucionar para ser una persona más fuerte, no una estatua de piedra. Si eres fuerte, sientes, porque puedes superar lo que sea. Si eres débil, no sientes, porque eso te hundiría. Una persona fuerte puede amar, a pesar de que haya vivido otras malas experiencias. Porque está sano por dentro y para eso sirve la introspección y la soledad, para sanarse.
Me estoy yendo por las ramas. En el caso de este chico que comenta nasty, pues parece por los hechos que no está enamorado, primeramente porque para enamorarse hay que estar bien contigo mismo y si estás lleno de heridas sin curar, difícil hacerlo.
La elección en este caso corresponde a ella, pues tiene que decidir cuanto de su tiempo va a seguir hipotecando para esperar ese cambio que no se sabe si jamás se producirá.