Hola a todos

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Escribo por primera vez para pedir opinión sobre una situación que me tiene bastante inquieta últimamente. El caso es que yo llevaba casi tres años y medio con un chico. Al principio la relación era bastante inestable y tuvimos muchas idas y venidas. Con el tiempo, y luego de una conversación en la que dejé claro que no quería pasar por esa inestabilidad, la relación se consolidó y mejoró notablemente. Meses después, él se fue a trabajar a Francia. Allí tenía familiares que le podían conseguir un trabajo, algo que él llevaba tiempo buscando en nuestro pueblo sin éxito. La tesitura de separarnos se me hizo muy difícil, pero lo acepté y le apoyé en su decisión. Yo me quedé en mi tierra, ya que estaba terminando mis estudios. Al principio, no llevamos mal la relación a distancia. Hablábamos con frecuencia y nos manteníamos ilusionados ante la perspectiva de vernos en poco tiempo. Yo fui a verle durante un puente y él vino a Granada durante 15 días cinco meses después, y la verdad es que pasamos unos días muy buenos e hicimos muchos planes de futuro.
Sin embargo, conforme fueron pasando los meses, las cosas se fueron enfriando. A él se le había acabado el contrato temporal y estaba deprimido por ello, ya que no conseguía otro empleo. En su ciudad no tenía amigos, se sentía muy solo y ver pasar los días sin ninguna oportunidad de trabajar le hundió bastante. Yo notaba que, aunque intentaba mantener la comunicación conmigo, él estaba muy encerrado en su mundo. Me sentía como si no fuera consciente de que yo también tenía mis problemas, yo también lo estaba pasando mal, en definitiva, que era una situación difícil para ambos. Sentía que desde la distancia era muy difícil empatizar y apoyar al otro, y además me veía impotente porque ni mi economía ni mis estudios me permitían ir a visitarle. Era como si un muro se hubiera levantado entre los dos, y mi error fue reprimir todos estos pensamientos y emociones en lugar de expresárselos. No lo hacía porque me daba la sensación de que a través del teléfono no me iba a entender, que teníamos que hablar cara a cara... Pero era imposible, y los días pasaban uno detrás de otro.
Finalmente, cuando él volvió a Granada después de tres meses sin vernos, yo sentí que las cosas se habían enfriado demasiado. Me daba la sensación de que tenía otras prioridades, no parecía el mismo hombre entusiasmado que meses atrás me había pedido que me fuera a vivir con él. Se sentía rechazado porque no me vi capaz de irme; me suponía dejarlo todo, irme demasiado lejos y dejar de estudiar durante un buen tiempo. Se me hizo un mundo y eso, sumado al distanciamiento que había entre ambos, hizo mella en mí. Me sentía dolida, desplazada, rechazada. Nunca tuvimos una conversación seria sobre el tema, simplemente decidí desde el despecho que lo mejor era separar nuestros caminos, y así se lo hice saber. Al principio él se mostró reticente y trató de convencerme de lo contrario, luego adoptó una postura orgullosa y cedió, aunque me dijo que no me guardaba rencor y que esperaba que al menos algún día fuéramos amigos.
Durante los últimos cuatro meses me he acordado bastante de él, pero no he querido mantener el contacto porque pensaba que era lo más sano. Seguía herida en mi orgullo, enfadada, y esa era mi tabla de salvación para no extrañarle más de la cuenta. Sin embargo, con el paso del tiempo el orgullo dio paso a los verdaderos sentimientos, y un día me sorprendí a mí misma recordándole y dándome cuenta de que, aunque he tomado las riendas de mi vida y me estoy haciendo a mí misma, le echo de menos a mi lado. No porque me sienta sola o por llenar un vacío emocional, sino porque realmente le extraño. Hace unos días le hablé por Facebook y nos pusimos al día sobre nuestras respectivas vidas. Él sigue en Francia, mientras que yo permanezco en Granada estudiando un posgrado. La conversación fue distendida, aunque también algo tensa, como es natural en estos casos. La cuestión es que él no ha vuelto a iniciar un contacto conmigo, y a mí me gustaría saber si todavía piensa en mí y sigue teniendo sentimientos o si, por el contrario, ha pasado página y me ha relegado al pasado. A mí no me importaría iniciar un futuro juntos una vez que yo haya acabado mis estudios, pero quizás él no quiera lo mismo, tal vez me haya olvidado definitivamente o incluso está interesado en otra persona... No lo sé, pero quiero saber. El problema es que no sé cómo hacerlo con la mayor asertividad posible. ¿Le vuelvo a hablar por Facebook? ¿Intento empezar conversaciones coloquiales para ir cogiendo confianza? ¿Se lo digo directamente? ¿No hago nada? La verdad es que muchas veces he pensado que lo mejor sería que él tomara la iniciativa, pero después de cómo acabaron las cosas imagino que no estará muy por la labor. Y, por otro lado, me gustaría saberlo cuanto antes para luchar por esto o pasar página definitivamente. No quiero anclarme al pasado si no hubiera opción de continuidad en el futuro.
La cuestión es que no sé cómo abordar la situación, no sé cómo empezar a hablarle. Es difícil romper el hielo después de tanto tiempo, y encima a través de mensajes de Facebook. Sería genial hablar por otro medio, pero es que NO ME ATREVO. Y ya sé que si me rechaza, no pierdo nada, ya que el no ya lo tengo... Pero es difícil, y no sé qué hacer. Ayer, día 1, no me felicitó el año ni nada. También entiendo que era el día de nuestro aniversario, pero no sé... No me ví capaz de decirle nada yo tampoco. ¿Qué hago?
Muchas gracias a todos si habéis leído hasta aquí

y que tengáis una feliz entrada de año.