Una Amiga con quien se pueda hablar de cualquier cosa, y a la que le pueda preguntar con toda naturalidad si le apetece que nos acostemos lo mismo que si le apetece un café, ir al cine o un cunnilingus, y conteste sí o no según su deseo con franqueza, sin ofenderse, sin mirarme raro, sin intentar agredirme, sin hacerme firmar nada, sin partirse de risa, sin cobrarme, sin decir que le gustaría pero no quiere estropear nuestra amistad, sin ordenarme que nunca más se me ocurra preguntar eso, sin retirarme el saludo, sin pedir primero mi extracto bancario, sin posponer la respuesta para ver qué hago, sin dobleces, sin juzgarme, sin temor a ser juzgada, sin ceramente, sim plemente.
Por fuerza han de existir mujeres así, lamentablemente aún no he conocido ninguna.
(bueno quizá alguna sí, lo que pasa es que me respondió que no).