Buenos días a todos. Les agradezco de antemano por leer mi caso de proporciones testamentales
Si bien no considero esto como un problema, confieso que es un asunto que me hace pensar, al punto de criticar negativamente mi estilo de vida para poder cambiarla hacia una un poco más aceptada socialmente.
Durante toda mi vida traté de cambiar mi forma de ser para pertenecer de la sociedad, evitando la exclusión o la poca atención de las personas hacia mí: iba a fiestas, tomaba mucho alcohol, me juntaba con “amigas” para ver chicos o ropa, etc. Durante ciertas épocas experimentaba grandes crisis depresivas que, cuando las pasaba, volvía a la vida superficial, y así en un círculo vicioso. Tanto deseaba la aprobación de la gente que tuve relaciones sexuales muy joven con un chico con el que teníamos una pseudo relación de pareja, y a pesar de que no lo disfruté, me sentía bien por haber perdido la virginidad. Tanto o más que, aún estando deprimida, forzaba una sonrisa para poder salir con gente.
A mis 20 años aproximadamente comencé a cuestionar todas estas conductas que no le hacían nada de bien a mente. Me costó, pero lo asumí: “soy una persona introvertida, con grandes problemas de autoestima y timidez ante la vida”. Trabajé mi timidez y autoestima, y llegué a ser introvertida, mas no tímida. En esencia, una persona que se siente a gusto en soledad, sin embargo, no tiene problemas en interactuar con las personas.
Hoy, a mis 22 años, considero que el problema con mi autoestima está bastante superado, pero, aún así, no puedo evitar sentirme mal por ciertas cosas… Si bien tengo novio, con el cuál tengo una relación maravillosa, no tengo amigos con los que salir a conversar sobre la vida o temas X. Vale, converso con gente en la universidad y tengo antiguos amigos con los que no hablo hace años pero que en algún tiempo hubo unión y confianza, pero la relación no pasa más allá de “nos encontramos, la pasamos bien, hablando toda la tarde y no nos vemos más”.
Dejé de lado todos los temas que considero superficiales y siento que por ello no siempre tengo temas de conversación rápidos, como por ejemplo con quién está ahora fulano, que dónde es la próxima fiesta, que los memes, que hablemos de X persona de la carrera bastante famosa, “¿te enteraste de lo que le hizo x a y?”, etc. Me siento a gusto hablando sobre cosas más amplias, pero en conversación de pasillo no puedo aspirar a eso.
Asumo que tengo un “problema”: me encanta mi soledad. Amo estar sola la mayor parte del tiempo, pero una fracción de este igual me gusta pasarlo acompañada (no quiero que mi novio sea mi único apoyo emocional

), y lamentablemente eso choca con mis intereses de mantener una amistad, porque siento que la gente anda ultra sensible, tanto que si no le hablas por unos días o no le comentas en redes sociales, como que no es amigo (imaginen ustedes que ni uso RRSS). Añadiéndole leña al fuego, tengo un humor ácido como el limón, disfruto burlándome de lo tonta que me parece la sociedad. Obviamente no demuestro este humor ante las personas para no herir sensibilidades, y quizás por ello me llevo la insignia de "aburrida" y seria, aunque en confianza me cago de la risa por tonteras. Me siento como una repelente natural de amistades
En fin,
explícitamente mis dudas serían las siguientes:
-¿Debería transar mi soledad con el resto de las personas para tener una relación de amistad fructífera y duradera?
-¿Debería demostrar cómo soy yo realmente, o sea, una persona con un humor cruel, posición poítica, económica y religiosa definida, con ganas de discutir sobre la vida y la muerte o temas amplios, así pierda, asuste o gane amigos?
-¿Es una paradoja el gusto por la soledad y el gusto por tener amistades?
-¿Debería tomar la iniciativa con la gente que ya conozco y ser yo misma con ellos para ver si crece algo? ¿O estoy buscando por el lado equivocado?
Desde ya gracias