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Usuario Experto
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Para empezar amigos, y para saber qué es el matrimonio y qué significa, vamos a la definición que aprueba la RAE.
matrimonio.
(Del lat. matrimonĭum).
1. m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.
2. m. En el catolicismo, sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia.
Es sabido que el índice de matrimonios en España no para de descender y según cifras publicadas por el diario Expansión, a su vez extraídas del INE. (Instituto Nacional de Estadística).
El envejecimiento de la población y los cambios sociales han dejado su huella en las estadísticas demográficas. En 2010, menguó casi un 2% el número de nacimientos y un 3,6% el de matrimonios.
Cambios sociales: menos bodas
El número de personas que deciden casarse no para de caer desde 2004, cuando se alcanzaron 214.309 matrimonios. El año pasado, fueron 169.020. Es decir, desde 2004 esta cifra ha retrocedido un 21%.
En 2010, la tasa bruta de nupcialidad se redujo hasta 3,67 matrimonios por cada 1.000 habitantes, frente a 3,82 del año 2009.
En el 21,5% de los matrimonios celebrados al menos uno de los cónyuges era extranjero, y en tres de cada cuatro de estos matrimonios, uno de los cónyuges era español y el otro extranjero.
Las bodas celebradas entre personas del mismo sexo representaron el 2,1% del total, frente al 1,7% de 2009.
Hasta aquí los datos objetivos.-
Pero, ahora ya en opinión personal, ¿hay motivos para defender e matrimonio?
Mi respuesta, sin duda alguna es que si.
Para comprender esta postura hay que postularse sobre lo que es en realidad una pareja.
Génesis y síntesis de una pareja, la convivencia.-
Todos sabemos que cuando dos personas se aman, lo que desean sin duda alguna es permanecer juntos el mayor tiempo posible. Pues bien, de éste sentimiento nace el significado de pareja.
Pero, en consecuencia, pasar tiempo juntos, convivir, lleva aparejados una serie de requisitos, una escala de valores, de obligaciones y responsabilidades que a veces es complejo mantener sin discordias, sin reticencias, discrepancias molestas y a la postre, enojos.
El que ha vivido en pareja sabe la complejidad que eso supone y en ocasiones dificulta la evolución favorable y la madurez de una pareja "in vitro". Pero, como decía una antigua canción, "no es un infierno, tampoco es un edén".
Pues bien, el matrimonio tradicional, como mero contrato de partes, a la vez que ilusiona a las parejas que en el creen (que todavía son muchas, incluyéndome por supuesto) formaliza legalmente la situación.
Pero sobretodo, da fuerza moral a esa pareja, le da más "crédito" y puede ser un soplo de aire fresco en los momentos difíciles, ahí cuando la pareja pasa por horas bajas.
Es un aliciente más que incentiva el continuar juntos si se atraviesa por una grave crisis.
A mi parecer, y en el caso de una pareja en crisis, creo es mejor mantener lo que uno tiene que lanzarse en busca de otros horizontes que, llegado el caso y pasada la ilusión de "la novedad", no viene a ser más que, con mucha suerte, una mera continuidad de lo anterior, provocando estos cambios innecesarios de todo punto, una grave depresión económica, en favor de terceros, en el individuo que atraviesa esa nueva fase, condicionada por la anterior.
Que un matrimonio bien equilibrado es toda una institución en la que la estabilidad da paso a formar nuevas raíces y un hogar en armonía. Es un título que aleja posibles tentaciones de terceros en mayor grado que una pareja en cohabitación, aunque sea solamente por el grado "psicológico", de una y otra parte.
El matrimonio no es sólo un papel firmado. El matrimonio en una pareja sensata e ilusionada es orgullo, garante de estabilidad, de armonía, compromiso familiar, seguro de vida y permanencia y lo más importante, es el reconocimiento explícito y expreso ante la sociedad (y ante Dios, de ser por la iglesia) de que dos personas juran (o prometen) amarse indisoluble e incondicionalmente, certera y honestamente, sincera y honradamente.
Ya que fuera de esos valores que acabo de nombrar, la pareja, se llame matrimonio o no, no es nada.
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