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Antiguo 18-Mar-2017  
Usuario Experto
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En algunos temas del foro y también en la vida cotidiana leo o escucho frases como "no me gusta ser el centro de atención", "mi vida es mía y no pertenece a los demás", "no quiero que nadie se meta en mi vida ni que los desconocidos se acerquen", etc. En principio esa meta por querer pura independencia, puede parecer correcta en nuestros tiempos. Pero hay que analizar de donde viene, cuáles son sus orígenes

En la Edad Media y también en el Renacimiento, la intimidad prácticamente no existía, la gente hacía su vida en la calle y la gente se relacionaba a todas horas. Únicamente había algo de intimidad hogareña a la hora de dormir. Pero en el resto del día, la intimidad era algo que nadie se planteaba, como no fuera el rey y luego a luego tampoco

A raíz de la Revolución Industrial primero, y de la Revolución Francesa después, la forma de vida fue cambiando. El Antiguo Régimen había caído y la nobleza y el clero dejaron de tener la influencia y poder que habían ostentado hasta ese momento. Poco a poco la intimidad en el hogar empezó a aparecer, con el auge de la burguesía y la derrota de los privilegios de la aristocracia, luego la Revolución del Proletariado, hasta que en nuestro tiempo, a raíz de otras revoluciones habidas en el siglo XX y sus derivados cambios sociales, la intimidad, la individualidad, la independencia y la protección de datos son ahora indispensables en nuestra sociedad occidental. En los países subdesarrollados y en los países en los que la religión sigue siendo oficial en el país de modo estatal, en cambio, continúan viviendo como se vivía aquí en el Antiguo Régimen, es decir, de modo semejante al absolutismo monárquico y donde los clérigos ostentan el máximo poder, con lo cual la intimidad y la independencia son poco menos que ciencia ficción

Puede parecer que vivir con independencia e intimidad absoluta es lo perfecto. Nada más falso. Todo tiene su parte positiva y también su parte complicada. Tomemos como referencia los países escandinavos, donde la independencia, la intimidad y la protección de datos son casi una religión, el llamado bienestar social que tanto nos empeñamos en copiar. Cuando yo vivía en Almería (nací y viví allí los primeros 14 años de mi vida) un vecino mío fue emigrante en Suecia, estuvo trabajando allí un tiempo. Le pregunté como era la vida allí y me respondió que de lo bien que viven, viven mal. No entendí entonces su respuesta. Con el paso de los años la he comprendido. Si viven tan bien, ¿por qué entonces hay tantos suicidios? Y mira que esos países se empeñan en conseguir la sociedad perfecta, sistema educativo perfecto, feminismo a rajatabla en todos los ámbitos de la vida, buenos sueldos y un bienestar social envidiable para todos los que no vivimos allí. Y sin embargo hay suicidios a punta pala. Algo falla, con lo cual ya aquella sociedad no es tan "perfecta"

Sin salir de España, podemos ver la diferencia que hay notoria entre pueblos y grandes capitales. Tomemos por ejemplo Madrid y Barcelona. En el centro de estas grandes urbes, los vecinos de un edificio no se conocen o no suelen conocerse, por tanto no se meten en la vida de nadie. Es lo ideal para una persona joven, para llevar su vida con total libertad e intimidad sin ser visto o ser observado por alguien, todo lo contrario si viviera en un pueblo pequeño. Sin embargo, este modo de vida no es nada ideal para alguien jubilado, necesita de conversación vecinal y de relación con los vecinos. Y ya no digamos si se encuentra enfermo

Cuando yo abandoné Almería ciudad para instalarme en un pueblo de Murcia, el pueblo de donde procedía mi familia, noté la diferencia. En el edificio que vivía en Almería, al no ser un edificio muy grande, los vecinos nos conocíamos y nos apreciábamos, pero nadie se metía en la vida de nadie, no eran gente cotilla o enterona, salvo si sucedía algo que fuera de interés general para toda la comunidad del edificio. Por contra, en el edificio que vivía en el pueblo, un edificio muy pequeño donde solo habitaban seis familias, las vecinas eran más chismosas imposible, mojetes a más no poder. Sin embargo, cuando la familia tenía un problema hacían lo imposible por ayudarnos. Eso tengo que reconocerlo. Al César lo que es del César. En un edificio de una gran ciudad donde nadie se conoce, habría sido imposible. Ahí es donde quiero llegar. Leí una vez en un escrito que más vale un buen vecino que un buen familiar que viva lejos. Y no le faltaba razón

Nos hemos vuelto demasiado "independientes", demasiado "nuestros", primero yo, después yo y por último yo, y nuestra vida no pertenece a los demás. Podemos decirlo en principio tranquilamente, porque nacimos y vivimos en este tiempo y en un país desarrollado. Si hubiéramos nacido en la Edad Media en clase plebeya o en nuestro tiempo en un país musulmán o tercermundista, ya no tendríamos tan fácil la independencia y la intimidad y mucho menos la protección de datos

Por último decir que envidiaremos mucho a Suecia o Noruega por su bienestar social, pero ese bienestar social y esa super independencia tienen un precio, el aislamiento social y en casos extremos el suicidio. Sin embargo, yo todavía no he conocido a un gitano que se haya suicidado. Eso es algo muy significativo
 
 


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