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Buenas. Como la mayoría de los de aquí paso a exponer mi historia a ver si entre todos y todas podéis echarme una mano. Hace 3-4 meses que lo dejamos la que entonces era mi pareja y yo después de dos años de relación. Ambos vivamos en ciudades distintas, a 45 minutos en coche (distancia totalmente salvable bajo mi opinión). Ambos disponíamos habitualmente de vehículo para poder movernos por lo que era habitual estar juntos los findes o algún día suelto entre semana.
Supongo que como toda relación, con el paso del tiempo ambos nos fuimos acomodando y a prestarnos menos atención, pero siempre había ganas de estar juntos. Cabe comentar, que ella disponía de piso libre los findes, por lo que solía pasar yo mas tiempo en su ciudad que en la mía (siempre sin descuidar a los amigos).
El detonante vino en enero de este año cuando me diagnosticaron una enfermedad que anteriormente ya había pasado y creía resuelta. En mi anterior relación, dicha enfermedad hizo que la que entonces era mi novia me dejase plantado por "el no querer cargar conmigo durante un tiempo ilimitado". Con esos antecedentes (no busco justificarme) cometí el mayor error que podía haber cometido: no le dije nada a mi pareja y intenté sobrellevarlo como buenamente pude sin que ella se diese cuenta.Los primeros meses lo lleve medianamente bien, aunque tuve que rechazar alguna invitación a una boda alegando alguna excusa y cosas del estilo.
La cosa se fue enfriando y mi cabeza intentaba estar a las dos cosas, pero inevitablemente siempre prioricé mi estado de salud. Pasaban las semanas y la relación se fue enfriando, las discusiones empezaron a ser cada vez mas habituales y terminé pagando mis frustraciones y miedos con ella. A mediados de abril ella ya notaba que a mi me pasaba algo (bajé de peso, deje de hacer deporte y empecé a comer menos) pero nunca le llegué a decir nada. A mediados de junio termino por explotar todo y ella decidió dejarme alegando que estaba insoportable y que lo mejor era dejarlo porque no nos aguantábamos y íbamos a acabar tirándonos los trastos a la cabeza (tenía razón).
Supongo que como la mayoría, me resistí a aceptar la ruptura y hice todo lo que estuvo en mi mano, hasta que un día acabé por contarle mi enfermedad. Supongo que lo hice como último recurso para que se quedase a mi lado, pero ella ya tenía la decisión tomada. Pasé semanas horribles y a medida que avanzaba el verano me informaron que me tendrían que operar de lo mio. Es cierto que ella me dijo que a pesar de no estar juntos quería que la mantuviese informada sobre lo que me sucedía y que en caso de que hubiese algo relevante la informase. Afortunadamente todo salió bien y hace tres semanas me dieron el alta definitiva.
Durante todo este tiempo hemos tenido contactos ocasionales (cada semana habitualmente) pero que se han basado sobre todo en mi estado de salud. Desde hace un mes aproximadamente (una vez ya pasada la operación) los contactos por su parte han ido incrementando y hemos estado hablando cada 2-3 días. Tengo que admitir, que al principio de dejarlo, sus contactos no me sentaron bien y que alguna que otra vez contesté de una manera bastante borde y directa.
El problema viene de tres semanas a aquí. Han pasado casi cuatro meses desde que lo dejamos, tiempo más que suficiente para reflexionar sobre lo que quiero para mi. Hemos seguido en contacto, pero siempre en un tono cordial, sin pasar de hablar temas del día a día.
El pasado fin de semana, mi hermano tuvo que ir a arbitrar un partido de fútbol a su ciudad, por lo que me decidí a acompañarlo. Hablando con mi ex, concretamos una “cita” dado que hacía mucho que no nos veíamos y creímos que era una buena oportunidad para volver a vernos cara a cara.
Estuvimos aproximadamente un par de horas tomando un café mientras mi hermano arbitraba y hablamos de muchísimos temas, de una manera muy cordial y con muchas risas y bromas. He de reconocer que mientras estuve con ella se me removió algo dentro que hizo recordar épocas pasadas y antes de marchar le dije que si le apetecería volver a quedar otro día, a lo que ella accedió amablemente y dijo que sabía que con ella no tenía ningún problema en quedar siempre que fuese de buenas maneras y sin malos rollos.
No os voy a engañar, solo pienso la manera en la que puedo hacer que vuelva y poder empezar una relación desde cero y basada en la sinceridad (suena irónico que lo diga yo) pero no se de que manera hacerlo. Seríais partidarios de abriros a ella en una siguiente cita? O es un error? Debería de seguir intentando avanzar poco a poco sin ser del todo claro y dejar que ella de alguna manera me diga algo si es que me lo tiene que decir?
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