> Foros de Temas de Amor > Foro General sobre Amor
 
 
 
Prev Mensaje Previo   Próximo Mensaje Next
Antiguo 05-Jul-2025  
Usuario Novato
 
Registrado el: 30-December-2024
Mensajes: 10
Agradecimientos recibidos: 2
Contextualizo:

Hace ocho meses conocí a un chico. Había atracción, conexión intelectual, intereses compartidos, profundidad emocional. Nos gustábamos, y lo sabíamos, pero ambos habíamos salido de relaciones complejas, y también había miedo.

Yo le dejé muy claro desde el principio que no me sentía preparada para iniciar en esos momentos otra relación, pero que en paralelo, él me encantaba, me interesaba, y quería seguir conociéndole sin prisas. Los dos somos personas intensas, enamoradizas, y exaltadoras de la magia, por lo que, a pesar de la intención de no acelerarnos, en tan solo unas citas estábamos ya elevados a las peligrosas cumbres del enamoramiento (aunque son sensaciones muy agradables, lo discierno del amor, y no quiero construir desde ese estado).

Lo conversamos, y le propuse bajar la intensidad, que nos fuésemos conociendo con lentitud y madurez, para no estar creando una relación idealizada de consistencia vaporosa. Él no tenía problema en seguir con la misma intensidad, pero respetó mis ritmos, solo que me pidió un poco de tiempo para templar la energía entre los dos, ya que me verbalizó que se estaba ilusionando mucho (yo también, pero como dije antes, no quiero crear un cuento de hadas, si no, algo real).

Me pidió una pausa en nuestros encuentros porque mi corte “rompemagias” activó su miedo a que yo estuviese siendo evitativa, y necesitaba sopesar si quería seguir conociéndome.

Dejamos de vernos unas semanas y de tener contacto. Un día volvimos a escribirnos y me propuso quedar. Yo estaba muy comprometida conmigo misma a seguir respetando mis tiempos, pero la atracción decidió ir a su libre albedrío, y esa misma tarde nos volvimos a besar, lo que reactivó el mismo circuito de antes; con la misma intensidad, la misma ilusión, y la misma atmósfera romántica. Y yo, pues ya a esas alturas, dejé de resistirme.

Total, que, así continuamos durante unos meses, en los que instalamos una dinámica de no-pero-sí. Hubo días en los que fuimos amigos, pues podíamos pasar toda la tarde juntos compartiendo un montón de cosas, también afecto, pero sin llegar a la intimidad. Hablábamos a diario. Hubo noches en las que fuimos amantes, pero no solo le hicimos el amor al cuerpo. Hubo momentos de contención emocional, ternura, y sueños compartidos en los que fuimos pareja sin serlo. Y también hubo días en los que no sabíamos qué éramos, y nuestro vínculo empezó a tomar una configuración enrarecida.

Un día, después de tener relaciones íntimas, sentí que mi energía quería como retirarse de él en lugar de quedarse ahí. Decidí expresárselo para también saber qué estaba sintiendo él. Le dije que no se preocupara, que yo no mando a la mierda una historia de meses con profundidad, por una sensación en un momento concreto, ya que esto también podía tener que ver con que estuviese yo más sensible en ese momento, o con que se activó algo inconsciente… vete tú a saber, pero que seguía aquí y que solo se lo contaba porque yo era así, a veces exageradamente comunicativa.

Esa noche seguí siendo atenta y cariñosa. Cuando me fui le mandé un mensaje para decirle que todo estaba bien, y para desdramatizar le puse algunas palabras picantes. Él me dijo que le inquietaba un poco la reacción que tuve, pero que estaba feliz con nuestros encuentros y que eran muy especiales.

Al día siguiente su actitud cambió por completo. No me respondía a los mensajes y empezó a tratarme con frialdad y total desapego en los días siguientes. Fue muy doloroso para mí este cambio. Al no entender lo que pasaba le dije que necesitaba hablar en persona. En esa conversación le expresé que si en esta relación-no-relación que habíamos creado, se iba a poder salir y entrar de ella sin dar explicaciones y sin cuidarnos (refiriéndome a su brusco cambio de actitud), solo por el hecho de "no estar comprometidos", no era lo que yo quería.

Me expresó que se había quedado reflexionando al respecto, y que, al volver a notarme con dudas, algo dentro de él se desconectó de mí, y de ahí la frialdad. Que ya le había pasado la primera vez que desaceleré (cosa que yo no percibí, pues cuando nos reencontramos estaba lejos de ser frío), y que esta vez fue más notorio.

Me mostré comprensiva, y pregunté que qué proponía a partir de ahora, a lo que me respondió que puesto que yo no quería seguir en esta relación-no-relación que teníamos, y tampoco quería una relación formal, teníamos que deshacer el vínculo y dejar de vernos (tengo que decir que en estos momentos ni siquiera percibí emocionalidad por su parte, mientras yo me estaba fragmentando por dentro). Me pareció que despedirnos era lo más sano, así que lo acepté. Y aquí me hallo, muy sanamente, pero sin comprender que coj**** ha pasado.

Me gustaría contar con algunas opiniones, que tal vez me diluciden algo que se me haya podido escapar, o quizás es que mi perspectiva no alcanza a ver su parte de la historia. No logro entender que te puedas desconectar de alguien con quien has compartido meses, y una profundidad afectuosa, sexual, emocional... solo porque esta persona te manifiesta que se le ha activado una “sensación interna extraña”. Yo pongo en cuarentena esas sensaciones porque soy una persona muy sensible a los cambios de energía, y a veces no trasciende a más… Lo observo, lo comunico, pero no mando todo al carajo por ello.

Y sí, de acuerdo, no ha sido una relación en toda la magnitud de la palabra, pero por parte de ambos siempre hubo esta intención de conocernos más, con la posibilidad de construirla. He intentado ser honesta en todo momento, y de verdad me gustaría saber en qué me he equivocado, o si me he auto-engañado en algo, porque no veo coherencia en cómo se ha cerrado esto, y al no comprenderlo me cuesta más soltarlo. Lo cierto es que me chirría la facilidad con la que él sí lo ha soltado, por lo que quizás no sentía tanto como verbalizaba sentir.

Más allá de lo que suceda con este chico, lo que busco es aprender a relacionarme cada vez de forma más auténtica y amorosa conmigo misma y con el otro... Así que cualquier reflexión que me haga cuestionarme mi actitud, percepción o creencias, es bienvenida.

Gracias por vuestro tiempo si me habéis leído, y gracias a quien decida compartir su punto de vista.

P.D.: Qué maravillosamente terapéutico es escribir Gracias también por eso!

 
 


-