27-Dec-2025
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Liria entra dando pequeños saltitos cortos, con las alas más tiesa que un palo y con su carita angelical, de no haber roto un plato; pero se le notaba en su expresión como "la que he liado...".
- Majestad... su conciencia a vuelto sana y cantando más o menos...(más bien, venía desafinando las coplillas de Noche Buena de María Terremoto; sin un hola, ni un perdón , ni un oye, que igual te he despertado. Nada de nada previamente).
- ¿Desde cuándo mi conciencia se permite la osadia de salir de juerga mientras yo me quedo aquí desvelada? (la digo muy enfadada).
- No sabes lo bien que lo hemos pasado (dice Liria) y en ese momento, la mariquita Aurora, se asoma por detrás de su espalda, roja, como un tomate (prr-prr-prr,) con las alas vibrando de la risa.
- ¡ No sabes lo bien que lo hemos pasado! (dice Aurora).
Claro, cómo lo voy a saber…, si yo estoy aquí contando las gritas del tronco de la mesa de ébano...
- Liria, que no vuelva a ocurrir esto más...¿eh?, sin mí no sales más. Que aún eres una ignorante de la vida.
No te puedes ni imaginar la de bichos con cara amable que andan sueltos por estos bosques. Y por esa zona espesa de bosque en la que estuvisteis no solo hay musgo, también entra mucho canto.
- Lo sé, Reina Rubí… aún me deslumbra el canto, pero aprenderé a mirar mejor y a no volar sin ti.
-Anda, acércate aquí a la lumbre, que vienes tiritando de frío y hasta las conciencias necesitan abrigo (la dije). Después acuéstate y descansa, hazle un laíto en el colchón a Aurora en tu cama, no son horas para que ande por el Valle sola.
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27-Dec-2025
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A ver si ya me puedo centrar que estamos todas en casa y puedo seguir el último fragmento donde lo dejé: el enamoramiento no tiene fecha de caducidad fija; tiene condiciones.
Puede transformarse, apagarse o profundizarse según cómo se lleve el rollo, como un río que cambia de cauce pero sigue corriendo.
Y sin embargo, la verdadera capacidad de amar puede permanecer latente, como la semilla que aguarda bajo la nieve para brotar en primavera.
Lo que hoy sostengo es que no estamos a merced del destino, sino de cómo actuamos y qué entorno vamos cultivando y así es que esa capacidad de conexión entrega y nueva apertura al afecto, puede mantenerse a lo largo del tiempo, moldeándose por la experiencia, pero sin perderse jamás por completo.
Por lo tanto el invierno por muy pelado que aparente estar, no debe asustarnos…., por mucho que deje exteriormente la tierra dura; pero caminas sobre ella, y sabes que no está vacía, no puedes llevar prisa caminando para despertar lo que aún se está ordenando interiormente bajo tierra. El amor no se va, sino que se recoge. Está ahí, intacto, esperando una forma, no pide permiso. Pero mientras tanto, sigues siendo capaz de amar.
- Siento un revoloteo y cosquilleo sobre las ramas de mi mente de una hada (era Liria, no podía dormir más) y desperezándose me dice:
- No busques (me dijo). Ahora no toca.
No había reproche en su voz, solo calma. Dio un brinco sobre dos de mis nervios, unidos por el mismo axiomas y le sirvió de trampolín para salir al exterior, posándose en mi mano.
- ¿Lo has estado escuchando todo, Liria?.
- Si, mi majestad, todo todito todo. Tú sin mí tampoco eres nadie, ¿ves que no te puedo dejar sola? (me dijo dulce e imperceptiblemente con una sonrisa, Liria).
-Hubo un tiempo que creí que amar era tener (le confesé por lo bajini...).
Liria me miro con nostalgia.
- Amar es poder (susurró). Lo otro, a veces, sucede.
Sal al Valle y observa a tu alrededor (me dijo).
La hice caso y salí dejándola a ella junto al fuego, calentita y mire alrededor. Ninguna flor. Ninguna promesa visible. Y aun así, nada estaba muerto.
La tierra descansa del ajetreo de su ciclo (el otoño, hojas caídas, pisadas, huellas ...), sin precipitarse; permanece fértil, en reposo y sin tener que demostrar nada de nada..., sin apresurarse, sin exigir...; como sucede en el amor: organizándose, madurando y descansando para lo que vendrá en primavera.
- Liria voló a mi encuentro y me dijo: vamos, Reina a casa…, yo quiero regresar a dormir.
(ella siempre sabe cuándo irse)
- Confía en el invierno (dijo antes de marcharse y meterse en su catre). Quien sabe amar, no se queda vacío.
La dije que se fuera ella que yo me quedaría un rato más, en este silencio que amanece, con las manos manchadas de tierra fría y el corazón, por primera vez en mucho tiempo, en paz.
Todo el mundo tiene la capacidad de amar, cada persona es libre de decidir amar en pareja, dependiendo de su responsabilidad, libertad, fidelidad, lo hará o no.
Amar implica conciencia de uno mismo y del otro. No tienes por qué ser correspondid@. Lo que si necesitas es desapego, conciencia y práctica diaria.
Lo importante es que la capacidad de amar existe antes que la pareja, y la relación solo permite manifestarla y profundizarla.
Que el amor se materialice en la pareja no es la única vía que existe para amar, puede manifestarse solo a través de la familia, amigos, al resto de las injusticias en el mundo, y no todos lo descubren al mismo tiempo y por lo tanto, tampoco de la misma forma.
Y ahora, dejemos que la tierra haga su trabajo; que el invierno ordene lo que el corazón ya sabe.
Amar es mi convicción, y convicción no necesita aplausos; sino tiempo, calma y raíces profundas. 
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Hace 2 Semanas
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¡FELIZ DÍA 14 DE FEBRERO, DÍA DE SAN VALENTÍN Y DE LA AMISTAD!.
ODA AL AMOR
Los tiempos de un vals Son tres en un mismo compás, como el amor que estoy viviendo contigo.  En cada 1-2-3 doy un paso adelante (o atrás), me deslizo hacia un lado y cierro al centro... y es aquí en este último tiempo, siento que vuelvo a mí, que regreso a nuestro centro antes de girar otra vez o continuar.
Continuo hacia atrás y traigo los recuerdos al presente, los vivo ahora, los proyecto hacia lo que vendrá  . Vuelvo al centro y deseo quedarme ahí, repetir ese momento una y otra vez. No quiero que termine este compás. No quiero que termine nuestra historia.
Uno.... recuerdo.
Dos... lo estoy viviendo otra vez.
Tres.... es nuestro tiempo, el tuyo y el mío, latiendo juntos.
Un, dos, tres...(más lento) y en este compás nos amamos, nos besamos, sentimos nuestros cuerpos encendidos como un volcán en erupción, mientras el tiempo parece detenerse en ese latido compartido, en ese deseo que arde lento, profundo, eterno sobre mi cuerpo.
Un dos tres (más rápido) y giro contigo en esta pasión intensa y viva como un huracán que me envuelve sin pedir permiso, que me arrastra dulcemente hacia ese centro donde solo existimos tú y yo  .Siento que el tiempo se vuelve espiral para nosotros, que se estira y se enreda en nuestros cuerpos y abrazos; nos escuchamos incluso en el silencio, nos entendemos en una sola mirada y cada emoción late fuerte, muy fuerte, sin pausa, sin final.
Seguimos bailando....un, dos, tres...
Tú me llevas cuando mi corazón me pesa, yo te llevo cuando tu alma me lo susurra.
Estamos juntos, marcando el mismo compás, respirando el mismo aire, dejando que esta pasión infinita crezca esta danza eterna que ahora mismo no quiero que pierda su ritmo jamás.
Muaccck, requetemuackk...
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Hace 1 Semana
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Frente a mí, vislumbro mi valle en el que todos mis personajes duermen, pero debajo del barro hay un amarillo que insiste en brotar en que yo no calle...
Nadie me pide que hable. Hasta hoy no estaba convencida si seguir largando…;pero mi mente y corazón se unen para abrirme, aunque ahora mismo no haya flores ni hojas todavía; sí, siento que he echado corteza exterior y he aprendido mucho todo este tiempo, dejando la tierra en reposo. Sigo teniendo miles de recuerdos, pero ya no desvelos, sino que la experiencia otoñal e invernal se ha convertido en mi escudo protector.
Como la tierra que dejé reposando en el invierno, a veces todo parece cubierto por una ligera niebla. Personalmente, lo he vivido literalmente estas semanas: ver como a través de un velo, intuyendo las formas pero sin la nitidez de antes, mucha luz frente a mi mirada, pero sin terminar de enfocarlo todo.
Y poco a poco, casi sin darme cuenta, esa niebla, esa segunda agua que se le da al suelo de tu casa en el que recién has pintado y ves limpio, pero ahí queda aún esa pintura clara...,y sí ya empieza a despejarse: nunca un anochecer pudo con un amanecer. Primero un detalle más claro, luego un contorno más firme, después segundos de visión limpia que duran un poco más que ayer. Todo sigue progresivo, coincidirá con la explosión de la primavera.
Supongo que así también sucede bajo la tierra en febrero: nada parece cambiar en la superficie, pero por dentro las raíces ya se están moviendo con más fuerza, preparando los brotes que vendrán.
Del invierno a la primavera no hay un salto brusco, hay un deshielo. Y la claridad, como la vida, no llega de pronto ni de un instante a otro, sino que se va abriendo paso.
Acompañaremos su ritmo hasta que llegue la primavera.
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Hace 1 Semana
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Decido salir a pasear bajo este sol que brilla, pero calienta tímidamente; y a pesar de todo, bajo mi barbilla y mirada, sigo mirando al frente de mi camino. Quizá esta luz quiere que me perciba como la tierra respira...
Quedo atenta y observo que así es: la propia naturaleza me está demostrando que está soltando su último aliento helado. Decido pararme y ponerme en cuclillas para poner las palmas de mis manos abiertas sobre el suelo del camino, y a la vez siento cómo la luz entra en mi mente y ya no solo me ilumina, sino que calienta, expande, despierta un pequeño pulso que viene de muy adentro.
Entro a meditar: ¿Y si amar no es abrir los ojos de golpe, sino dejar que el corazón se derrame por entero sobre el agua del lago del Kas que allá enfrente vislumbro, al levantar mi mirada?. Y cuando más da, más infinito se vuelve.
Uyyy, qué latido, tipo latigazo, me ha pegado mi conciencia. Podría haber respondido con un poco más de suavidad, como raíces que se estiran en la oscuridad para ir alumbrando la primavera.
- ¡Holaaa, mi Majestad!, ¿Qué madrugadora está su señoría?.
- Caraaay, Liria. Qué sorpresa me has dado, no esperaba que volvieras a irrumpir del interior de mi entramado de ramas.
¡Dame un pedazo abrazo, andaaa!.
-Ainsss, Reina mía, hay que ir despertando del invierno y empezar a construir con nueva savia. Te escuché reflexionar y, cómo no, salir de ahí dentrito tuyo para decirte que no hay armadura que proteja totalmente tu alma y cuerpo; solo hay entregas que se hacen más grandes cuanto más se dan.
- Qué bien tejes el hilo de mis pensamientos, Liria, y además con qué tranquilidad apareces y te pones frente a mi mente. He de admirarte. Es cierto:: amar con el corazón siempre es una exposición, y esa vulnerabilidad interior vuelve a subir por mí, ya no como herida. Porque me expuse al frío del invierno y ahora siento la luz de febrero, sabiendo que la primavera ya está moviéndose aquí debajo. Ven,toca tú, Liria.
-Ploooof, wiinnggg... A ver... espera, retiro mis alas, no vaya a ser que se me tuesten tempranamente; las tengo aún sensibles a la luz. Sí, siento como tú, Rubí: algo ya se está desplazando hacia arriba, invisible pero inevitable.
-¡Qué cosas nos enseña la naturaleza ! (le dije pensativa a Liria).
- A la naturaleza hay que observarla atentamente (sonriente me suelta Liria) y si te das cuenta, no tiene intención de alterar el ciclo; no quiere cegar al miedo, solo deja que el miedo camine a tu lado, pero no deja que dicte tu paso. Febrero te enseña a elegir la ternura feroz de quien ya sabe que el dolor pasó y de nuevo sale el sol para quedarse. Al igual que el amor verdadero no evita el dolor: lo atraviesa y lo convierte en nuevo terreno fértil.
Con voz ronca y susurrante, como recién salida de su largo letargo invernal, mueve sus patitas traseras y me aletea con su ala en el codo, y me aclara:
-Reina, claaro que se puede amar así, con el pecho abierto, sin esconder ese temblor interno y a la vez deseándolo; cada latido como si fuera el primero y el último en un mismo compás de vals. Nunca rompe, Majestad, solo deja que el sol tibio de febrero roce la piel.
(Liria cierra los ojos un instante y sonríe por lo bajini)
- Bueeenoo, Liria, sí que nos rompe, pero es cierto que nos rehace. Porque para mí amar así, con el corazón expuesto, es como este deshielo del invierno: gota a gota, sin salto brusco; el hielo se entrega y se rinde, y el agua termina fluyendo libre...
A pesar de ello, no dejas de ver las grietas, sientes el frío que aún queda, pero también intuyes el calor que viene. Es elegir el amor no a pesar del riesgo, sino en medio de él; y ahí está la verdadera fuerza..., esa vulnerabilidad, honestidad y grandeza que sientes ante tal exposición. Por eso no necesito cerrarme para existir.
Liria emprende su vuelo por los alrededores del valle, quiere sentir este día timidín y soleado que tenemos por delante.
Yo me levanto, sigo caminando y la Oyente del Bosque me responde con un susurro de viento que mueve apenas las ramas del castaño milenario, descargadas de hojas para poder sobrevivir al frío; y me doy cuenta de que un brote invisible, Pliiiinnnn... se endereza un milímetro más.
Liria hace un hover en su vuelo y, planeando frente a mis ojos, alegremente toca con la punta de su dedo índice al aire, como quien pasa un control de calidad, a ver si la promesa de marzo ya se acerca.
Sí, hoy por hoy estoy convencida...: lo que siento es el amor que no se guarda, que se derrama por entero, preparándose para la explosión verde que nadie detiene.
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Hace 6 Días
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Me apetece hacer un pequeño relax para darme un capricho y degustar en este Foro de Amor un vinito joven de color rubí intenso, con ribete violáceo, brillante y de capa media-alta que tiñe la copa que poso en mi mano derecha (no soy zurda), es de la cosecha del año 2021, por supuesto de mis Excelsas Bodegas Reina Rubí.
Mi película no cambia, aunque muchos quieran llevarme la serie... yo soy yo, sin más, con aromas potentes de fruta negra madura (moras, arándanos, cerezas en licor ), toques de vainilla sutil y especias suaves del roble corto.
Por eso entra por mi boca con una fuerza equilibrada, taninos elegantes y pulidos, acidez viva que refresca y da longitud a mi paladar, cuerpo pleno con fruta jugosa y final cálido persistente.
Repito este nuevo caldo...,porque cada sorbo me devuelve aquel beso con ojos cerrados, la fe absoluta en un amor sin fin que no se enfría con el invierno.
Brindo por tí y por mí por lo que sentimos....; el calor que brota dentro, eterno como este Duero que va anunciando como las rosas y los claveles la primavera sin prisa.
Chin- chin !.
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Hace 4 Días
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Sabes que estas tardes son claridad para mí y sigo siendo capaz de vivir y besar con los ojos cerrados...He volado ya mucho por este bosque, por el que me he perdido en tres dimensiones y, aun así, aprendí a no precipitar la paz de ciclo.
No es necesario llamarte, simplemente te encontraré, tu presencia no la busco, la encontraré sin voz, pero te voy sintiendo. Como la savia del roble que asciende sin hacer ruido y sin embargo, con paciencia, profundidad y constancia, formaron raíces firmes que se preparan para brotar sus hojas con fuerza serena.
No puedo evitar pensarnos como aquel castaño de 250 años, aún desnudo, pero con la vida en ascenso, búhos que vuelan en silencio durante la noche, observando el panorama desde lo alto detectando todo sin necesidad de tocar el suelo; recordándonos que la paciencia también es mirar, sin necesidad de hablar, porque nosotros sabemos que en la espera y el silencio se aprende a conocer lo que aún no se ve...igual que sucede al amar, que a veces, es vivirlo y observar sin apresurarse hasta que llegue la estación.
Y de todo esto solo es testigo íntimo la Oyente del Bosque, siempre guardiana de lo que aún no florece pero ya respira....entre pequeños parpadeos del día, atardeciendo..., como nosotros nos amamos y no nos cegamos, sino que cerramos los ojos un instante para sentir cómo llega, despacio, tranquila, la luz de la primavera.
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Hace 1 Día
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La noche ha caído, densa y sin estrellas, envolviendo la ciudad en un silencio que se agradece después del ruido del día.
Estoy sola en la terraza, con una cerveza alemana bien fría entre las manos, mirando cómo las farolas amarillas (mi color preferido) tiñen los caminos de un oro suave (18kilates) y melancólico.
Recuerdo esas charlas ligeras donde flotaban promesas de cervezas compartidas, risas de verdad, un encuentro que parecía al alcance de la mano.
Pero cada vez que intentaba concretar el plan, la conversación se desviaba con naturalidad hacia el tiempo, hacia cualquier detalle pequeño y el tema quedaba suspendido en el aire.
Es un silencio que pesa más que las palabras que no llegan, y duele de una forma callada, casi dulce.
Dejo que el amarillo de las luces me ilumine la cara un rato más, como si su brillo frío pudiera consolar un poco.
Al final apuro la cerveza, me digo que a veces sabe mejor así, sola..., y entro antes de que la noche se trague del todo lo que quedó sin decir.
Y quizás algún día el amarillo de una farola se vuelva más cálido, o quizás no...; en cualquier caso, aquí sigo, con la puerta entreabierta.
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Hace 10 h
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Contigo volvió esa fe ingenua  (pero, a veces, tan necesaria) de que existe un hilo rojo que no se ve y aun así tira de nosotros sin pedir permiso, y ocurre en ese preciso momento cuando ya habías aprendido a no esperar nada, a leer entre líneas y a quedarte en silencio cuando tocaba.
Sentí que, incluso con los ojos cerrados, nuestros pasos sabían encontrarse, como si el mundo fuera solo el rodeo antes de coincidir, como si entre tantas voces hubiese una que siempre supiera poner orden al ruido.
Y en esta pre primavera del alma, cuando el rocío de la noche refresca los amaneceres y las mañanas son fresquitas para recordar el rastro de lo que fuimos y lo que aún me duele borrar; y a pesar de todo ello, ya huele a algo nuevo, a palabras bien colocadas, y me atrevo (con miedo y todo) a creer otra vez.
Quizá no era llegar a ti el destino, sino sentir ese tirón sincero en el centro de mi pecho, sí ese que te transforma, descoloca y te recuerda que sigues viva, incluso detrás de una pantalla.
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