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Usuario Experto
Registrado el: 16-June-2010
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Buenas noches
Una vez más, solo participo de este foro cuando mi situación es desesperada, pero tengo algo dentro que necesito sacarlo, creo que voy a explotar.
Hace 8 meses, comencé una relación con una compañera de trabajo. Los primeros 6 meses, fueron estupendos. Pese a las diferencias de gustos y caracteres, nos adaptamos muy bien el uno al otro, éramos felices, y todo marchaba muy bien.
Sin embargo, cuando llegó el verano, la cosa comenzó a cambiar, cambio del cual asumo la mayoría de la culpa. Problemas personales míos, me hicieron desviar un poco mi atención de la relación hacia otras cosas. Asumo que durante los meses de Junio y Julio, debí darle más, no apartarla tanto de mi vida y mis problemas, hacerla más partícipe, prestarle más atención, salir más con ella, confiar más en ella. Se que debí hacerlo, y no lo hice.
Vaya por delante que ella es una persona maravillosa, con un corazón enorme. Pero ha tenido una vida excesivamente cómoda y fácil, en la que no le ha costado trabajo conseguir nada, lo que ha derivado en que sea también una persona bastante inmadura y caprichosa, según me ha llegado a reconocer hasta su propia madre.
El verano no ha sido bueno juntos, incluso yo en algún momento valoré la posibilidad de dar por terminada la relación, pero finalmente decidí continuar, quise seguir adelante y luchar por la relación, porque pese a los problemas y las discusiones, de verdad creía que merecía la pena seguir.
Y lentamente, en Agosto pareció mejorar la cosa, aunque muy lentamente. Nos fuimos juntos una semana de vacaciones, y la cosa poco a poco parecía que se encauzaba. Sin embargo, una semana después, volvió a irse de vacaciones, esta vez con una amiga suya, y la cosa volvió a torcerse. En ese viaje, hubo cosas y actitudes muy extrañas, de las que preferí no saber más, por miedo a lo que pudiera averiguar.
A su vuelta, ella me reconoció que había estado bien sin mi, y que un antiguo rollo suyo, al que solo había visto una vez en su vida, volvió a hablarle, y eso le hizo mucha ilusión. A pesar de todo, yo seguía firme en mi idea de luchar y dar el todo por el todo por la relación, y ella, al principio, pareció ir de la mano conmigo, pero solo durante unos días, hasta que la otra noche, tras hablar con ella por el whatsapp, me vuelve a escribir apenas media hora después diciéndome que teníamos que hablar, que estaba hablando con su antiguo rollo. Enseguida supe lo que pasaba, de manera que le pregunté si se quería ir con él, a lo que me dijo que si, que quería dejar nuestra relación, que no funcionaba, y marcharse con este chico.
Cuando me lo dijo, sentí que el mundo se me derrumbaba. Me encuentro hundido, no he hablado con ella desde entonces, porque rechacé su ofrecimiento de seguir siendo amigos, pero me muero por hacerlo. La eliminé de facebook y twitter, pero aún la conservo en el whatsapp, con la esperanza de recibir un mensaje suyo en el que me dijera que se precipitó, que quiere volver a intentarlo, pero ese mensaje no llega. Todo lo contrario, parece que está fenomenal a juzgar por sus fotos y comentarios.
Yo, por el contrario, no levanto cabeza. No puedo conciliar el sueño pensando en el reencuentro con ella mañana en el trabajo tras las vacaciones, y cuando consigo dormir, siempre acabo soñando con ella.
La vida se me ha roto. Tampoco tengo mucho de donde tirar. Tengo algunos amigos, pero o están emparejados y tienen sus vidas, o viven lejos, nadie con quien poder tomar un café si lo necesito, y en mi casa tengo una situación familiar complicada.
No se que va a ser de mi ahora, pero tengo miedo al futuro que se me avecina. No la culpo por lo que hizo, aunque no lo hiciera de la mejor manera, se que fui yo, al desatenderla, el que la perdió. No se valora la presencia hasta que se convierte en ausencia, y ahora veo el futuro negro, muy negro. La soledad de la que tanto huía, me ha vuelto a atrapar, y de la noche a la mañana, todo esto ha perdido el sentido.
Muchas gracias a quien se tome la molestia de leer mi historia.
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