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Ya se ha hablado muchas veces de la ilegalidad de espiar móviles y sus consecuencias legales.
Pero poco se habla de las consecuencias emocionales. Las víctimas de este espionaje desarrollan sentimientos de vulnerabilidad e invasión, y les genera una gran sensación de inseguridad en su vida privada.
Si quién lo ha hecho ha sido su pareja, puede destruir la relación porque la confianza se ha roto y siempre estará ya el temor de que lo vuelva a hacer.
Muchos diréis que mirar el móvil ante sospecha de infidelidad es el único método para salir de dudas. No es justificación. Sobre todo si el espiado es inocente.
En ese caso las consecuencias emocionales serán todavía peores. Saber que alguien ha accedido a tus conversaciones, fotos, información personal...genera una profunda sensación de inseguridad.
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