> Foros de Temas de Amor > Foro General sobre Amor
 
 
 
Prev Mensaje Previo   Próximo Mensaje Next
Antiguo 15-Jan-2017  
Usuario Intermedio
 
Registrado el: 01-January-1970
Mensajes: 50
Agradecimientos recibidos: 14
Después de varios años me he puesto a buscar, por curiosidad y por saber cómo les va la vida, a toda la gente de mi pasado (compañeros de colegio, de instituto, etc). La gran mayoría está en pareja, donde hay un alto porcentaje que ha contraído matrimonio. Algunos tienen hijos pequeños, aunque en menor medida. Todas estas personas son menores de veinticinco años (yo acabo de cumplir veinticuatro) y ni por asomo me gustaría aferrarme a alguien con la idea de permanecer a su lado toda la vida porque dejé de creer en los cuentos de hadas hace tiempo, pero añoro el enamoramiento y todo lo que conlleva vivir esa experiencia mientras dure. Tampoco quiero tener hijos temprano salvo que se den las circunstancias forzadas; mi idea es tener el primero a los treinta y cinco o cuarenta, cuando haya vivido la vida de verdad (no he experimentado gran cosa, aparte de ir de casa a la universidad y de la universidad a casa).

El problema que tengo es que estoy desilusionada, caminando sin rumbo. No encuentro el amor, pero tampoco lo busco. No estoy desesperada porque aparezca, pero deseo con toda mi alma que alguien me ame y que sea capaz de gustarme lo suficiente para sentir lo mismo. No se presentan las oportunidades a pesar de que voy a la universidad y hago un curso donde hay gente entre dieciocho y treinta años; pero no noto que nadie se fije en mí lo suficiente ni yo muestro interés en nadie que me rodee (porque tampoco me gusta nadie a simple vista). Y, aunque se diera el caso, no creo que fuera a ser correspondida precisamente por alguien que me atrajera, dado que no suelo tener buena puntería a la hora de querer a alguien.

No les gusto a los que me gustan, no me gustan a los que les gusto (siempre los típicos buenazos que físicamente ni personalmente me resultan interesantes). No hay coincidencia jamás.

Aunque se diera el caso de que un chico me quisiera como yo le quiero, sé que tampoco me casaría con él hasta que pasaran los años y la cosa fuera sobre ruedas. Para mí el matrimonio no es sólo un papel, necesito tener una certeza bastante alta de que durará para siempre; incluso aunque así no fuera, quiero creerlo antes de dar ese paso. Por lo tanto, no es la necesidad de casarme lo que me preocupa, sino comprobar cómo chicas que físicamente no son guapas e incluso algunas tienen bastante sobrepeso, tienen la suerte de haber encontrado a la persona que compartirá su vida los próximos años (y por temas religiosos, a lo mejor hasta la muerte, ya que muchas estudiaron en un colegio de monjas). Quiero aclarar que no desprecio a nadie por su físico y respeto a todo el mundo, pero no entiendo qué sucede exactamente conmigo para no tener esa suerte (soy una chica normalita de cara, con un cuerpo que no está mal cuando me cuido, creo que soy buena persona, saco notas brillantes, estoy capacitada para manejar cualquier tema de conversación y, como defecto, reconozco que soy lo suficientemente tímida para no entrarle a nadie si no lo hacen primero).

No me gusta hacer comparaciones porque entiendo que todas las personas no somos iguales, que cada uno ha cogido un camino y las circunstancias siempre son diferentes. Pero algo tan normal como conocer a alguien, es lo suficientemente frecuente para que no me haya sucedido jamás. Mi única relación se dio cuando tenía diecisiete años (por internet y quedamos varias veces) pero él tenía treinta y dos y tardé en darme cuenta de que me estaba utilizando por mi juventud y porque para él haberme conseguido era un trofeo, nada más.

¿Es normal casarse con esas edades? ¿Van mis antiguas amigas demasiado rápido? ¿Voy demasiado lento? Ahora mismo me encuentro en una etapa de resignación que dura desde finales de mi adolescencia. Por un lado, quiero dejarme llevar y que suceda lo que tenga que suceder. Por otro, no quiero cumplir treinta y seguir en el mismo punto. El tiempo vuela y no se recupera; quiero vivir la vida pero no sé cómo.

No quiero apuntarme a citas de internet ni agencias, todo eso me resulta un fracaso personal muy grande. Yo quiero que surja, que estudiando o trabajando entable conexión con alguien y que me conquiste (y me guste, sobretodo). Pero siento algún tipo de bloqueo que no termino de entender, tanto por mi parte como por los demás.

En la amistad tampoco tengo suerte. Antiguamente hacía amigas rápido, fuera adonde fuera. Ahora me cuesta un mundo sentirme a gusto, tener feeling o que la cosa perdure en el tiempo.

No sé si será cuestión de autoestima, pero no siento que se lleve escrito en la cara si una persona es o no insegura. Si alguien de la calle intentara hablar conmigo, encontraría en mí mucho más de lo que puedo aparentar.
 
 


-