Buenas foreros. El mes pasado he estado bastante desconectado por aquí... Quería comentaros algo que me pasó el sábado pasado que me resultó incómodo, derivado de viejos fantasmas del pasado. La situación me ha hecho reflexionar estos días, ya que es algo que pensaba más superado y/o lejano en el tiempo, y no del todo. Es relativo al tema amistades.
Poniendo en antecedentes, para que se entienda, yo vivía en un pueblo pequeñito, en su día era un niño tirando a introvertido, pero muy sociable y con mucha vitalidad, que se pasaba el día jugando por ahí con cualquiera, alguien con mucha energía. En cualquier caso, por personalidad, era más del tipo de persona proclive a ser el blanco de las “bromas” de los graciosillos de turno. Tampoco nada exagerado entonces.
Llegó la época preadolescente, tenía 11 años, y ahí pasó lo peor que podía pasar. Faltó mi padre tras una rápida y dura enfermedad. Aquello fue un palo muy gordo, creo que es una herida que nunca sanará del todo. Mi padre era mi mundo, y mi mundo cambió por completo inevitablemente. Tampoco fue todo algo instantáneo, si no con el paso del tiempo. Además, por ser alguien de palabra, nos dejó involuntariamente un problema de gigantes dimensiones que costó mucho de resolver.
Familia poca, y sin él, lo poco que quedaba se vino abajo también precisamente con eso, el tiempo. Aparte, él era una persona con mucho temple y saber estar, que parece que sabía siempre qué hacer y cómo hacerlo, de la cual me siento tremendamente orgulloso. Alguna justa y merecida bronca por alguna chiquillada me llevé, eso sí

Mi madre, en cambio, es todo lo contrario, digamos que se ve desbordada mucho más fácilmente, entre otras cosas. No obstante, pese a los apuros, tiramos adelante, y momentos cómicos no nos faltan con ella tampoco a menudo.
Con el tema “amistades”, en aquel momento me sentí falsamente arropado y querido por todo el mundo, con algún que otra detalle hacia mi, hasta que pasó un poquito de tiempo y llegó la cruda realidad. Te metes en la adolescencia, y por todo lo comentado, yo era la persona ideal con la que meterse, por tener todos los elementos de “debilidad”, por mi carácter, pocos “alrededores”, etc.. La gente es cruel e hipócrita, nada nuevo bajo el sol. Por ello, era alguien que salía poco, cansado de gente que se mete contigo porque no tiene nada mejor que hacer con su vida, de sentir cierto desprecio, etc... Cuando lo que necesitaba, era justo lo contrario.
Me quedé en mi zona de confort puesto que con las pocas alternativas que pudiesen haber (amistades), tampoco me acababa de sentir integrado. No por el mismo motivo, pero... entre las causas, en un pueblo pequeño todo se habla, quizás no tenía “buena fama”, quien sabe. Opté por un “más vale solo que mal acompañado”. Mi autoestima se podría decir que estaba tocada, pero con el paso de los años eso ha cambiado drásticamente (aún hay campo de mejora), potenciando muchas cosas de mi, dándome cuenta de que valgo mucho, y en definitiva, no rindiéndome nunca! Todo ello, desde que perdí a esa gente de vista y poco después empecé la uni, conocer gente nueva y ver mundo más allá poco a poco.
Pues bien, todo esto, porque el sábado fui a un macroconcierto (música minoritaria y antigua) en la ciudad, a 1 hora de mi pueblo (yo ahora medio vivo en otro a unos 50 min. del que soy originario por trabajo) y entre 15.000 personas, para mi sorpresa vi a varios de esos chicos pasar cerca mío una hora antes de acabar el evento cuando nos acercamos al escenario. Me hice totalmente el disimulado, y vi que se “aposentaron” algo detrás (demasiada casualidad, con lo puñeteros que son, seguro que me vieron también) de donde yo estaba con un amigo, su novia, y una parejita amiga de él que él me presentó ese día.
En mi pueblo, en el “habitat” donde siempre habíamos interactuado, si nos cruzamos, sin esconderse, un “hola”, “¿todo bien?”, “adiós” y poco más por educación sin rencores, sin ningún tipo de problema. Pero ellos a lo suyo, y yo a lo mío. Con la cabeza bien alta, que yo no le he hecho nada malo a nadie, más bien ellos no se portaron nada bien conmigo. El caso es que como digo, en ese momento, me incomodó y mucho su presencia. Es como que por inesperado, reviví de algún modo malos momentos del pasado, y opté por “ocultarme” por así decirlo. En esa situación me habría sido sentido incómodo fingiendo un “Hey, ¿qué hacéis vosotros por aquí también?”, etc… Me cortó el rollo, digamos que me afectó y no disfruté igual hasta que el concierto acabó. Pasé de decirle nada a mi amigo, de decirle ir a otra parte de la pista, etc.. simplemente tratar de aparentar normalidad.
Además, y sobre todo, llego a la conclusión de que la incomodidad de la situación creo que fue más que por una cuestión de autoestima y/o inseguridad en mi mismo, debido a que ese panorama me hace sentir “vulnerable” ya que soy alguien hermético y me cuesta abrirme en según que temas profundos como éste. Evito al máximo tener que hablar de mi pasado y de mi entorno a la gente que voy conociendo. De la mochila que llevo a cuestas con cualquier amistad (o algo que se le parezca) que hago. Y esto es lo que debería cambiar, por que por un lado no me gusta hablar de mis “mierdas” a riesgo de espantar a nadie, me juzguen y/o me hagan daño, pero por otro, debería fomentar amistades de la mayor calidad posible, y este tema no se francamente cómo tratarlo/encajarlo en la ecuación.
Para que se entienda bien esto último, por ejemplo, con un amigo de clase (con quien me fui incluso de Erasmus), con el que he pasado muy buenos momentos y ha habido mucha confianza entre nosotros, vino en su día varias veces a mi pueblo, pero aún así y aún habiendo querido hacerlo (quizás como forma de liberarme) nunca me atreví a contar nada de esto. Digamos que me cuesta mucho meter demasiado en mi entorno a nadie para evitar que me pregunten por el dichoso tema.
Sobre esto, que recuerde a bote pronto, aparte de en mi casa alguna vez, solo lo he hablado con varios forer@s por la red (con una de esas personas, con bastante confianza, ya no llegué a hablar de ello en persona) y con la chica que estaba “conociendo” este verano sobre la cual abrí un hilo en julio. Justamente con ella, pese a tener algunas conversaciones profundas y sentirme muy agusto, de entrada no contemplé hablar sobre este tema, pero el último día que nos vimos, me preguntó sobre ello audazmente. Nunca nadie lo había hecho directamente. Algo intuiría. Algo le comenté pero fui breve y cambié de tema, es un tema “tabú” para mi.
Con lo cual, creo que lo del sábado, es algo enquistado sencillamente por no saber como tratar este tema con la gente que voy conociendo, que a su vez no es para hacerlo con cualquiera… de ahí el “conflicto”. De haber seguido con esa chica, 2 meses después y habiéndome sacado el tema como lo hizo, le habría contado cosas, estoy seguro de que con ella me habría sentido libre de hacerlo sin tapujos. En tal caso, con ella, me habría acercado a saludar a los susodichos, eso sí, sin presentaciones ni nada por el estilo obviamente. Y con el chico con el que estaba allí, si hubiese tratado este tema, igualmente les habría saludado sin disimular.
Básicamente, es como que tengo “pavor” de mezclar a nadie que conozca con esa gente (sobre todo si no he hablado de mi pasado) aunque solo sea un saludo. Y más que por dar explicaciones a los susodichos, es por hablar con mis “nuevas” amistades sobre esto sin fingir nada y tener que contar que esa gente se portó fatal conmigo, etc... En definitiva, dar explicaciones que no me apetecen.
Por ejemplo, con 2 de ellos me crucé hace meses en el pueblo, nos saludamos y poco más, vi como que tenían ganas de conversación. Digamos que es “gente provocativa” pero en “manada”, que te mira por encima del hombro (y no son imaginaciones), con condescendencia, como si fuesen más que tú y te estuviesen perdonando la vida, y eso es algo que hace mucho tiempo decidí no tolerar jamás. En fin, fantasmones!
Con su mirada se nota ese tipo de actitud en algunos de ellos, como hace 10/15 años. Habrán avanzado en muchas cosas, pero en eso creo que no han madurado nada

En cualquier caso, eso me la resbala. Soy un tipo de lo más pacífico y prudente, pero esa noche, creo que opté por lo que opté, porque como hubiesen provocado, también fácilmente hubiese entrado al trapo, y lo último sería una discusión con esa gente a estas alturas.
Cualquier visión sobre cómo enfocar este tipo de temas bienvenida sea, o si a alguien le ha pasado alguna “experiencia” similar y quiere comentarla, idem! Un saludo!