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Antiguo 05-Oct-2018, 14:35  
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Buenas foreros. El mes pasado he estado bastante desconectado por aquí... Quería comentaros algo que me pasó el sábado pasado que me resultó incómodo, derivado de viejos fantasmas del pasado. La situación me ha hecho reflexionar estos días, ya que es algo que pensaba más superado y/o lejano en el tiempo, y no del todo. Es relativo al tema amistades.

Poniendo en antecedentes, para que se entienda, yo vivía en un pueblo pequeñito, en su día era un niño tirando a introvertido, pero muy sociable y con mucha vitalidad, que se pasaba el día jugando por ahí con cualquiera, alguien con mucha energía. En cualquier caso, por personalidad, era más del tipo de persona proclive a ser el blanco de las “bromas” de los graciosillos de turno. Tampoco nada exagerado entonces.

Llegó la época preadolescente, tenía 11 años, y ahí pasó lo peor que podía pasar. Faltó mi padre tras una rápida y dura enfermedad. Aquello fue un palo muy gordo, creo que es una herida que nunca sanará del todo. Mi padre era mi mundo, y mi mundo cambió por completo inevitablemente. Tampoco fue todo algo instantáneo, si no con el paso del tiempo. Además, por ser alguien de palabra, nos dejó involuntariamente un problema de gigantes dimensiones que costó mucho de resolver.

Familia poca, y sin él, lo poco que quedaba se vino abajo también precisamente con eso, el tiempo. Aparte, él era una persona con mucho temple y saber estar, que parece que sabía siempre qué hacer y cómo hacerlo, de la cual me siento tremendamente orgulloso. Alguna justa y merecida bronca por alguna chiquillada me llevé, eso sí Mi madre, en cambio, es todo lo contrario, digamos que se ve desbordada mucho más fácilmente, entre otras cosas. No obstante, pese a los apuros, tiramos adelante, y momentos cómicos no nos faltan con ella tampoco a menudo.

Con el tema “amistades”, en aquel momento me sentí falsamente arropado y querido por todo el mundo, con algún que otra detalle hacia mi, hasta que pasó un poquito de tiempo y llegó la cruda realidad. Te metes en la adolescencia, y por todo lo comentado, yo era la persona ideal con la que meterse, por tener todos los elementos de “debilidad”, por mi carácter, pocos “alrededores”, etc.. La gente es cruel e hipócrita, nada nuevo bajo el sol. Por ello, era alguien que salía poco, cansado de gente que se mete contigo porque no tiene nada mejor que hacer con su vida, de sentir cierto desprecio, etc... Cuando lo que necesitaba, era justo lo contrario.

Me quedé en mi zona de confort puesto que con las pocas alternativas que pudiesen haber (amistades), tampoco me acababa de sentir integrado. No por el mismo motivo, pero... entre las causas, en un pueblo pequeño todo se habla, quizás no tenía “buena fama”, quien sabe. Opté por un “más vale solo que mal acompañado”. Mi autoestima se podría decir que estaba tocada, pero con el paso de los años eso ha cambiado drásticamente (aún hay campo de mejora), potenciando muchas cosas de mi, dándome cuenta de que valgo mucho, y en definitiva, no rindiéndome nunca! Todo ello, desde que perdí a esa gente de vista y poco después empecé la uni, conocer gente nueva y ver mundo más allá poco a poco.

Pues bien, todo esto, porque el sábado fui a un macroconcierto (música minoritaria y antigua) en la ciudad, a 1 hora de mi pueblo (yo ahora medio vivo en otro a unos 50 min. del que soy originario por trabajo) y entre 15.000 personas, para mi sorpresa vi a varios de esos chicos pasar cerca mío una hora antes de acabar el evento cuando nos acercamos al escenario. Me hice totalmente el disimulado, y vi que se “aposentaron” algo detrás (demasiada casualidad, con lo puñeteros que son, seguro que me vieron también) de donde yo estaba con un amigo, su novia, y una parejita amiga de él que él me presentó ese día.

En mi pueblo, en el “habitat” donde siempre habíamos interactuado, si nos cruzamos, sin esconderse, un “hola”, “¿todo bien?”, “adiós” y poco más por educación sin rencores, sin ningún tipo de problema. Pero ellos a lo suyo, y yo a lo mío. Con la cabeza bien alta, que yo no le he hecho nada malo a nadie, más bien ellos no se portaron nada bien conmigo. El caso es que como digo, en ese momento, me incomodó y mucho su presencia. Es como que por inesperado, reviví de algún modo malos momentos del pasado, y opté por “ocultarme” por así decirlo. En esa situación me habría sido sentido incómodo fingiendo un “Hey, ¿qué hacéis vosotros por aquí también?”, etc… Me cortó el rollo, digamos que me afectó y no disfruté igual hasta que el concierto acabó. Pasé de decirle nada a mi amigo, de decirle ir a otra parte de la pista, etc.. simplemente tratar de aparentar normalidad.

Además, y sobre todo, llego a la conclusión de que la incomodidad de la situación creo que fue más que por una cuestión de autoestima y/o inseguridad en mi mismo, debido a que ese panorama me hace sentir “vulnerable” ya que soy alguien hermético y me cuesta abrirme en según que temas profundos como éste. Evito al máximo tener que hablar de mi pasado y de mi entorno a la gente que voy conociendo. De la mochila que llevo a cuestas con cualquier amistad (o algo que se le parezca) que hago. Y esto es lo que debería cambiar, por que por un lado no me gusta hablar de mis “mierdas” a riesgo de espantar a nadie, me juzguen y/o me hagan daño, pero por otro, debería fomentar amistades de la mayor calidad posible, y este tema no se francamente cómo tratarlo/encajarlo en la ecuación.

Para que se entienda bien esto último, por ejemplo, con un amigo de clase (con quien me fui incluso de Erasmus), con el que he pasado muy buenos momentos y ha habido mucha confianza entre nosotros, vino en su día varias veces a mi pueblo, pero aún así y aún habiendo querido hacerlo (quizás como forma de liberarme) nunca me atreví a contar nada de esto. Digamos que me cuesta mucho meter demasiado en mi entorno a nadie para evitar que me pregunten por el dichoso tema.

Sobre esto, que recuerde a bote pronto, aparte de en mi casa alguna vez, solo lo he hablado con varios [email protected] por la red (con una de esas personas, con bastante confianza, ya no llegué a hablar de ello en persona) y con la chica que estaba “conociendo” este verano sobre la cual abrí un hilo en julio. Justamente con ella, pese a tener algunas conversaciones profundas y sentirme muy agusto, de entrada no contemplé hablar sobre este tema, pero el último día que nos vimos, me preguntó sobre ello audazmente. Nunca nadie lo había hecho directamente. Algo intuiría. Algo le comenté pero fui breve y cambié de tema, es un tema “tabú” para mi.

Con lo cual, creo que lo del sábado, es algo enquistado sencillamente por no saber como tratar este tema con la gente que voy conociendo, que a su vez no es para hacerlo con cualquiera… de ahí el “conflicto”. De haber seguido con esa chica, 2 meses después y habiéndome sacado el tema como lo hizo, le habría contado cosas, estoy seguro de que con ella me habría sentido libre de hacerlo sin tapujos. En tal caso, con ella, me habría acercado a saludar a los susodichos, eso sí, sin presentaciones ni nada por el estilo obviamente. Y con el chico con el que estaba allí, si hubiese tratado este tema, igualmente les habría saludado sin disimular.

Básicamente, es como que tengo “pavor” de mezclar a nadie que conozca con esa gente (sobre todo si no he hablado de mi pasado) aunque solo sea un saludo. Y más que por dar explicaciones a los susodichos, es por hablar con mis “nuevas” amistades sobre esto sin fingir nada y tener que contar que esa gente se portó fatal conmigo, etc... En definitiva, dar explicaciones que no me apetecen.

Por ejemplo, con 2 de ellos me crucé hace meses en el pueblo, nos saludamos y poco más, vi como que tenían ganas de conversación. Digamos que es “gente provocativa” pero en “manada”, que te mira por encima del hombro (y no son imaginaciones), con condescendencia, como si fuesen más que tú y te estuviesen perdonando la vida, y eso es algo que hace mucho tiempo decidí no tolerar jamás. En fin, fantasmones!

Con su mirada se nota ese tipo de actitud en algunos de ellos, como hace 10/15 años. Habrán avanzado en muchas cosas, pero en eso creo que no han madurado nada En cualquier caso, eso me la resbala. Soy un tipo de lo más pacífico y prudente, pero esa noche, creo que opté por lo que opté, porque como hubiesen provocado, también fácilmente hubiese entrado al trapo, y lo último sería una discusión con esa gente a estas alturas.

Cualquier visión sobre cómo enfocar este tipo de temas bienvenida sea, o si a alguien le ha pasado alguna “experiencia” similar y quiere comentarla, idem! Un saludo!
 
Antiguo 05-Oct-2018, 16:10  
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Primero que nada, lamento lo de tu padre y lamento lo que has pasado.

Sobre esa gente de tu pasado me tocó algo parecido, y prefiero no hablar de ello solo te diré que varias veces lloré delante de todo el mundo y una vez hasta me abrieron la cabeza porque me aventaron con algo y yo ni vi quien fue, yo también fue venirme a vivir a otra ciudad y empezar de nuevo, y me ayudó que al crecer y madurar tanto física como mentalmente me convertí no en otra persona pero si en una mejor versión de mi misma, hice nuevas amistades que algunas de ellas creo que me van a acompañar toda la vida, conocí a mi novio, y a veces me encuentro a esas personas porque voy para allá o vienen para acá y yo soy toda sonrisas y trato de proyectar mucha seguridad y que me importa muy poco lo que me hayan hecho, soy feliz y estoy muy alejada de ser alguien a quien puedan hacer daño ahora, mientras ellos siguen moviéndose en ese ambiente en los que son unos tiburones en un estanque yo soy un águila que va subiendo cada vez más alto.

No dejes que te afecten, tampoco tienes la obligación de contar a nadie lo que te hicieron yo no lo he hecho y no creo que a nadie le importe, lo que importa es quien soy ahora y que estoy haciendo con mi vida.
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Antiguo 05-Oct-2018, 17:15  
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Yo hace años viví en un pueblo, trabajando en una factoría donde estaban los de ese pueblo,..y los de los alrededores. Acostumbrados al marujeo malicioso e impertinente, unos hipócritas, y terriblemente envidiosos,. yo era blanco de difamaciones y criticas a mis espaldas que afectaron a mi trabajo e intentaron incluso meter "marrones" a mi familia,..tengo claro que querían hacerme absolutamente desgraciado, hasta que un día tras mucho tiempo de problemas, disgustos y enfados diarios no pude más y todo el mundo se me vino abajo, enfermé terriblemente e incluso pude ver la satisfacción maliciosa en sus miradas y hasta en sonrisas furtivas al verme personalmente tan arruinado,. al tener que cruzarme con esa gentuza obligatoriamente en mi trabajo, hasta que gracias a una oportunidad pude alejarme de ahí a mas de 200 Kms de ese lugar y no volver jamas a ver sus patéticas caras de asco.
Comprendí que existe realmente gente muy malvada, o estúpida, unos "aldeanos" con pretensiones que no entienden que el primer valor humano es la empatia, junto con la bondad, la moral y la inteligencia,. Sentía tanta ira que hubiera tenido ganas de crucificarlos al más puro estilo romano (ser infinitamente peor que ellos y desahogarme), pero toda esa ira se ha ido diluyendo, y se a desplazado por otro concepto de inferioridad humana hacia ellos hasta que a día de hoy los recuerdo mas como "cosas" que como a personas.
Gracias a Dios ahora estoy con la gente de verdad, personas de verdad, y alguno sale al paso en el día a día, pero me asombro a mi mismo como me zafo de ellos (de verlos venir, de calárlos). a veces con agresivo sarcasmo hiriente (que no se ni de donde sale la ocurrencia),..Si por desgracia un día los volviera a encontrar,.. no sé,. solo pensarlo me revuelve el estomago, lo mas prudente seria evitarlos directamente, pues siento profunda y absoluta repulsa, un total desprecio hacia determinados tipos de comportamientos y actitudes, hacia determinado tipo de gente. Es el "bien" que traen al mundo ciertas personas con su "naturaleza"..
 
Antiguo 05-Oct-2018, 18:18  
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De momento, no quiero exponer nada mío sobre esto en público pero tenemos algunos puntos en común, aunque mi actitud al respecto ha sido bastante distinta.

Mi actitud hacia esas personas -y las personas en general- son de no guardar ningún rencor. Mi rechazo hacia las personas tiene fecha de caducidad, pues entiendo que evolucionan y cambian. Y su opinión de mí me importa proporcionalmente según lo efectivo que muestren ese cambio.
 
Antiguo 05-Oct-2018, 18:35  
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Iniciado por Graliant Ver Mensaje
De momento, no quiero exponer nada mío sobre esto en público pero tenemos algunos puntos en común, aunque mi actitud al respecto ha sido bastante distinta.

Mi actitud hacia esas personas -y las personas en general- son de no guardar ningún rencor. Mi rechazo hacia las personas tiene fecha de caducidad, pues entiendo que evolucionan y cambian. Y su opinión de mí me importa proporcionalmente según lo efectivo que muestren ese cambio.
Me parece totalmente correcto tu argumento y resolución, pienso que es la mas acertada, tampoco siento tanta ira hoy por hoy hacia ellos, mi ultima "imagen" sobre ellos, es la que quedó "congelada" de hace dieciséis años, ahora no se nada de ellos, ni lo que han cambiado (espero que a bien) pero me lo hicieron pasar realmente mal en esa época, y es el mal recuerdo que tengo, de ellos y de esa epoca..
También personalmente pienso que excepcional y valiosa es la persona que realmente cambia, pues lo mas corriente y habitual es que la gente aprende a ser mas sutil y aparente, sin llegar a cambiar del todo.
 
Antiguo 05-Oct-2018, 20:36  
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Hola.!
Siento mucho la perdida de tú padre y puedo indentificarme por el hecho de que mi hijo perdió a su padre (por circunstancias muy diferentes) también siendo muy pequeño con solo casi 6 años, aunque ahora sigue siendo pequeño pues está sobre los 11, me parece muy importante lo que cuentas pues yo en él puedo ver ciertas actitudes parecidas a lo que mencionas y que como madre me preocupan que le afecten en su futuro más de lo que hasta ahora he notado, cabe mencionar que lo llevé a terapia cuando era más pequeño y que con el tiempo pareciera que de nada ha servido, son situaciones que nos llevan al límite y admiro la fortaleza de tú madre y sobre todo la tuya.

Yo soy una mujer muy desapegada de su familia, para bien o para mal ha sido mi decisión mantenerme alejada de ellos provocando ciertos rencores por parte de mis hermanas y que pese con el paso del tiempo me han dado la espalda yo he ido evolucionando, aprendí a cargar con mis decisiones y enfrentar mis responsabilidades encausando la rabia que en esos años sentía para mejorar como persona, nunca he sido una mujer que guarde rencores, siempre me quedo con las cosas buenas y las malas las echo en saco roto.

Recuerda que llevar cargando a cuestas situaciones que no podemos controlar, sentimientos que no nos dejan avanzar nunca nos dejará ser felices.
 
Antiguo 05-Oct-2018, 21:37  
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Iniciado por virtualero Ver Mensaje
Buenas foreros. El mes pasado he estado bastante desconectado por aquí... Quería comentaros algo que me pasó el sábado pasado que me resultó incómodo, derivado de viejos fantasmas del pasado. La situación me ha hecho reflexionar estos días, ya que es algo que pensaba más superado y/o lejano en el tiempo, y no del todo. Es relativo al tema amistades.

Poniendo en antecedentes, para que se entienda, yo vivía en un pueblo pequeñito,
en su día era un niño tirando a introvertido, pero muy sociable y con mucha vitalidad, que se pasaba el día jugando por ahí con cualquiera, alguien con mucha energía. En cualquier caso, por personalidad, era más del tipo de persona proclive a ser el blanco de las “bromas” de los graciosillos de turno. Tampoco nada exagerado entonces.

Llegó la época preadolescente,
tenía 11 años, y ahí pasó lo peor que podía pasar. Faltó mi padre tras una rápida y dura enfermedad. Aquello fue un palo muy gordo, creo que es una herida que nunca sanará del todo. Mi padre era mi mundo, y mi mundo cambió por completo inevitablemente. Tampoco fue todo algo instantáneo, si no con el paso del tiempo. Además, por ser alguien de palabra, nos dejó involuntariamente un problema de gigantes dimensiones que costó mucho de resolver.

Familia poca, y sin él, lo poco que quedaba se vino abajo también precisamente con eso, el tiempo. Aparte, él era una persona con mucho temple y saber estar, que parece que sabía siempre qué hacer y cómo hacerlo, de la cual me siento tremendamente orgulloso. Alguna justa y merecida bronca por alguna chiquillada me llevé, eso sí Mi madre, en cambio, es todo lo contrario, digamos que se ve desbordada mucho más fácilmente, entre otras cosas. No obstante, pese a los apuros, tiramos adelante, y momentos cómicos no nos faltan con ella tampoco a menudo.


Con el tema “amistades”, en aquel momento me sentí falsamente arropado y querido por todo el mundo, con algún que otra detalle hacia mi, hasta que pasó un poquito de tiempo y llegó la cruda realidad. Te metes en la adolescencia, y por todo lo comentado, yo era la persona ideal con la que meterse, por tener todos los elementos de “debilidad”, por mi carácter, pocos “alrededores”, etc.. La gente es cruel e hipócrita, nada nuevo bajo el sol. Por ello, era alguien que salía poco, cansado de gente que se mete contigo porque no tiene nada mejor que hacer con su vida, de sentir cierto desprecio, etc... Cuando lo que necesitaba, era justo lo contrario.

Me quedé en mi zona de confort puesto que con las pocas alternativas que pudiesen haber (amistades), tampoco me acababa de sentir integrado. No por el mismo motivo, pero... entre las causas, en un pueblo pequeño todo se habla, quizás no tenía “buena fama”, quien sabe. Opté por un “más vale solo que mal acompañado”. Mi autoestima se podría decir que estaba tocada, pero con el paso de los años eso ha cambiado drásticamente (aún hay campo de mejora), potenciando muchas cosas de mi, dándome cuenta de que valgo mucho, y en definitiva, no rindiéndome nunca! Todo ello, desde que perdí a esa gente de vista y poco después empecé la uni, conocer gente nueva y ver mundo más allá poco a poco.

Pues bien, todo esto, porque el sábado fui a un macroconcierto (música minoritaria y antigua) en la ciudad, a 1 hora de mi pueblo (yo ahora medio vivo en otro a unos 50 min. del que soy originario por trabajo) y entre 15.000 personas, para mi sorpresa vi a varios de esos chicos pasar cerca mío una hora antes de acabar el evento cuando nos acercamos al escenario. Me hice totalmente el disimulado, y vi que se “aposentaron” algo detrás (demasiada casualidad, con lo puñeteros que son, seguro que me vieron también) de donde yo estaba con un amigo, su novia, y una parejita amiga de él que él me presentó ese día.

En mi pueblo, en el “habitat” donde siempre habíamos interactuado, si nos cruzamos, sin esconderse, un “hola”, “¿todo bien?”, “adiós” y poco más por educación sin rencores, sin ningún tipo de problema. Pero ellos a lo suyo, y yo a lo mío. Con la cabeza bien alta, que yo no le he hecho nada malo a nadie, más bien ellos no se portaron nada bien conmigo. El caso es que como digo, en ese momento, me incomodó y mucho su presencia. Es como que por inesperado, reviví de algún modo malos momentos del pasado, y opté por “ocultarme” por así decirlo. En esa situación me habría sido sentido incómodo fingiendo un “Hey, ¿qué hacéis vosotros por aquí también?”, etc… Me cortó el rollo, digamos que me afectó y no disfruté igual hasta que el concierto acabó. Pasé de decirle nada a mi amigo, de decirle ir a otra parte de la pista, etc.. simplemente tratar de aparentar normalidad.

Además, y sobre todo, llego a la conclusión de que la incomodidad de la situación creo que fue más que por una cuestión de autoestima y/o inseguridad en mi mismo, debido a que ese panorama me hace sentir “vulnerable” ya que soy alguien hermético y me cuesta abrirme en según que temas profundos como éste. Evito al máximo tener que hablar de mi pasado y de mi entorno a la gente que voy conociendo. De la mochila que llevo a cuestas con cualquier amistad (o algo que se le parezca) que hago. Y esto es lo que debería cambiar, por que por un lado no me gusta hablar de mis “mierdas” a riesgo de espantar a nadie, me juzguen y/o me hagan daño, pero por otro, debería fomentar amistades de la mayor calidad posible, y este tema no se francamente cómo tratarlo/encajarlo en la ecuación.

Para que se entienda bien esto último, por ejemplo, con un amigo de clase (con quien me fui incluso de Erasmus), con el que he pasado muy buenos momentos y ha habido mucha confianza entre nosotros, vino en su día varias veces a mi pueblo, pero aún así y aún habiendo querido hacerlo (quizás como forma de liberarme) nunca me atreví a contar nada de esto. Digamos que me cuesta mucho meter demasiado en mi entorno a nadie para evitar que me pregunten por el dichoso tema.

Sobre esto, que recuerde a bote pronto, aparte de en mi casa alguna vez, solo lo he hablado con varios [email protected] por la red (con una de esas personas, con bastante confianza, ya no llegué a hablar de ello en persona) y
con la chica que estaba “conociendo” este verano sobre la cual abrí un hilo en julio. Justamente con ella, pese a tener algunas conversaciones profundas y sentirme muy agusto, de entrada no contemplé hablar sobre este tema, pero el último día que nos vimos, me preguntó sobre ello audazmente. Nunca nadie lo había hecho directamente. Algo intuiría. Algo le comenté pero fui breve y cambié de tema, es un tema “tabú” para mi.

Con lo cual, creo que lo del sábado, es algo enquistado sencillamente por no saber como tratar este tema con la gente que voy conociendo, que a su vez no es para hacerlo con cualquiera… de ahí el “conflicto”. De haber seguido con esa chica, 2 meses después y habiéndome sacado el tema como lo hizo, le habría contado cosas, estoy seguro de que con ella me habría sentido libre de hacerlo sin tapujos. En tal caso, con ella, me habría acercado a saludar a los susodichos, eso sí, sin presentaciones ni nada por el estilo obviamente. Y con el chico con el que estaba allí, si hubiese tratado este tema, igualmente les habría saludado sin disimular.

Básicamente, es como que tengo “pavor” de mezclar a nadie que conozca con esa gente (sobre todo si no he hablado de mi pasado) aunque solo sea un saludo. Y más que por dar explicaciones a los susodichos, es por hablar con mis “nuevas” amistades sobre esto sin fingir nada y tener que contar que esa gente se portó fatal conmigo, etc... En definitiva, dar explicaciones que no me apetecen.


Por ejemplo, con 2 de ellos me crucé hace meses en el pueblo, nos saludamos y poco más, vi como que tenían ganas de conversación. Digamos que es “gente provocativa” pero en “manada”, que te mira por encima del hombro (y no son imaginaciones), con condescendencia, como si fuesen más que tú y te estuviesen perdonando la vida, y eso es algo que hace mucho tiempo decidí no tolerar jamás. En fin, fantasmones!

Con su mirada se nota ese tipo de actitud en algunos de ellos, como hace 10/15 años. Habrán avanzado en muchas cosas, pero en eso creo que no han madurado nada
En cualquier caso, eso me la resbala. Soy un tipo de lo más pacífico y prudente, pero esa noche, creo que opté por lo que opté, porque como hubiesen provocado, también fácilmente hubiese entrado al trapo, y lo último sería una discusión con esa gente a estas alturas.

Cualquier visión sobre cómo enfocar este tipo de temas bienvenida sea, o si a alguien le ha pasado alguna “experiencia” similar y quiere comentarla, idem! Un saludo!

Al realizar ejercicios del Perdón se desvaneció el rencor de mis compañeros que me hicieron bullyng en la Escuela. Tampoco me vi con la necesidad de contar mis Taras a mi círculo de amistades más cercanas. Ni siquiera a mi novio le hable respecto a mi pasado. Porqué para mi el pasado quedo atrás, superándolo para disfrutar del presente.
Soy huérfana. No cuento con la compañía de mis padres pues mi madre tuvo su deceso cuando tenía quince años y mi padre falleció en el 2014 por cáncer pulmonar (fumaba demasiado). La estabilidad emocional recayó en libros de auto-ayuda, psicoterapias, Terapeutas y psicólogos.





Entiendo la rabia que crece en nuestro interior por la incapacidad de defendernos. En la escuela sufrí de Bullyng por no poder socializar adecuadamente ya que padecía de Fobia Social. El hablar me causaba martirio, ansiedad y trastornos. Esto más que nada fue un efecto a consecuencia de la violencia intra-familiar que viví.
Cuando toca el límite de nuestras capacidades explotamos o en el caso de las mujeres en su mayoría implotamos: es decir, que el daño nos lo causamos nada más a nosotras en lugar de quienes nos rodean que es el efecto colateral de la explosión. En pocas palabras, me hice una suicida.
Mis intentos fueron fallidos en la que aumentaba mi tristeza y desolación. Mi deseo de desaparecer, de ser nada, coqueteando con la muerte en más de una ocasión como vil amante que no supo aprovechar las veces que me entregaba en sus brazos posponiendo mi encuentro a su morada solamente me hacía sentir más patética de lo que ya estaba.
Una revelación así como una luz entre las tinieblas que fue capaz de penetrar el profundo agujero que yo misma había cavado en la que simplemente me cuestione: - "¿Porqué nos ponemos tristes de la nada? ¿Porqué no nos ponemos felices de la nada?" -. Es difícil salir del pozo, lo peor es que por más que uno se esfuerce por trepar cada resbalón te devuelve de nuevo al fondo. No es una cuesta arriba, es mi esencia opacada en un vacío existencialista.
Muchas veces la causa de cualquier malestar depende más de nuestros propios pensamientos que de las circunstancias que nos toca vivir. Y somos nosotros, de manera consciente o inconsciente, quienes decidimos en qué pensar. Nuestra realidad personal es, entonces, nuestra propia invención.
Así que decidí ya no más estar triste, ya no más llorar por las mañanas, ya no más lamentarme por no sentirme querida y amada. Simplemente salí de mi agujero de la depresión para aceptar los rayos del sol de la gratitud, de vivir de manera consciente el "aquí y ahora" decretar que ya estoy bien y simplemente disfrutar, no hay condiciones previas ni metas a cumplir para alcanzar la felicidad.

Si queremos que algo cambie, debemos cambiar nuestras emociones. Así, si queremos que algo nuevo se manifieste en nuestras vidas, debemos cambiar nuestra actitud frente a esa nueva situación. Debemos sentirnos completamente merecedores de eso que anhelamos y debemos experimentar bienestar y gratitud, tal como si lo deseado ya se hubiera concretado.
La realidad puede sorprendernos en cualquier momento con hechos inesperados que encierran nuevas y milagrosas oportunidades. Luego, si nuestra mente está serena pero alerta, es decir si nos sentimos bien y con un elevado nivel de consciencia, podremos reconocer y aprovechar esas nuevas posibilidades.

Y cuando todo esto ocurre, cuando nuestra actitud emocional es la adecuada (porque nos sentimos merecedores, felices y agradecidos), también experimentaremos el entusiasmo necesario y descubriremos en nuestro interior la energía y los talentos requeridos para llevar adelante cualquier proyecto. Y entonces, recién entonces, tal vez sí tengamos que trabajar duro por algún tiempo.

Las emociones que experimentamos con mayor frecuencia van "modelando" nuestra realidad. La primera conclusión útil que podemos extraer es que si queremos cambiar nuestra realidad lo que tenemos que cambiar son nuestras emociones.

Los ejercicios que hago en mi libreta es hacer contacto con mis sentimientos. Siempre y cuando los practique de manera que me conduzca a experimentar un cambio profundo y duradero en mis emociones. Teniendo un verdadero compromiso por cambiar de actitud.

Los ejercicios no son un fin en sí mismos. Si hago afirmaciones positivas, por ejemplo, la meta no es llenar todo un cuaderno con frases bonitas, cargadas de las mejores intenciones. El verdadero objetivo es experimentar realmente lo que esas afirmaciones proponen, es hacerme sentir completamente merecedora de cada situación o aspecto positivo que esas afirmaciones describen, es ayudar a desarrollar el hábito de sentirse bien, de experimentar gratitud… es permitir cambiar las emociones más frecuentes. Porque…

...si no hay cambios reales y duraderos en nuestras emociones, no habrá cambios reales y duraderos en nuestra realidad.

Aprender a sentirse de otra manera, a enfrentarse con otra actitud ante la vida y ante las demás personas. Es reconocer nuestra verdadera naturaleza. Es aprender a vernos como los seres maravillosos que realmente somos, merecedores de todo lo bueno que seamos capaces de imaginar, a quienes se les ha concedido el milagroso poder de crear su propia realidad.

Así que, esa inestable chiquilla que se trastornaba simplemente por querer hablar comprendió el Poder de la Palabras. En las que siendo astuto como un zorro puedes responder de manera idónea.
Yo no hago lo que no quiero que me hagan es por eso que a mi adversario no pretendo que con mis contestaciones le produzca rabia.
La clave para estas respuestas ingeniosas es NO tomarlo personal. Si se tiene odio o resentimiento es aprender a calmarlo, que no tiene nada que ver con nosotros pues hay gente que es así, queriendo ser el chacotero con hacernos quedar mal. Se revierte sus burlas no victimizándonos, sino ser un poco más áspera con las respuestas.

Esto por supuesto, se consigue con una autoestima sana, que es la de reforzar la confianza en uno mismo para atreverse a hablar y defenderse sin llegar a un enfrentamiento con consecuencias graves como el de hacer que el adversario se convierta en un enemigo. Esto se logra afrontando conflictos. Para afrontarlos es la de no tragar todo lo que te molesta en la que recomiendo saques todo eso con un Terapeuta. No te martirices de que debe saberlo tu amigo del alma o tu pareja.
Medios siempre hay para resolver lo que nos aqueja, en que decidas tomar riendas de tu vida para querer mejorarla y desarrollándote como persona.
 
Antiguo 06-Oct-2018, 10:57  
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Gracias por vuestros comentarios! Lo de mi padre fue un punto de inflexion grande que hizo que mi vida cambiara poco a poco o mucho a mucho, y tal cual se dieron los acontecimientos en el tema amistades, en aquel momento es evidente que no supe gestionarlo bien. Luego todo fue cambiando a mejor cuando corte de raiz y decidi no compartir ni pipas con esa gente

Impactantes los testimonios de Earth y Zeus, creo que lo vuestro visto lo visto aun fue mucho peor que lo mio!!! Por lo que comenta Earth, soy una persona que aguanta el tipo, me hago el duro o el disimulado, y es por ello que creo que no me abro mucho en segun que temas.

Y en general para mi es asi, he mejorado en muchisimas cosas, pero aun asi mi vida no es lo "perfecta" que me gustaria. Verles en general no me afecta, a los 15 segundos se me olvida pero en el caso que describo si me afecto ese rato que tuve su "presencia", quizas por inesperado. Evidentemente no es una obligacion, pero creo que no es bueno guardarselo todo dentro. Deberia aprender a tratarlo sencillamente con naturalidad, porque puede pasar que me pregunten como la chica a la que estaba conociendo y no deberia por que fingir, mentir u ocultarme. O sencillamente hablar mas de ello si viene a cuento en casa con mi madre y mi hermana. O hasta con un profesional.

Pedazo de comentario Alopex, eres una crack Seria muy largo de responder, dices muchas cosas muy interesantes. Quizas haya cosas en las que no este del todo de acuerdo, pero desde luego haces reflexionar mucho con tus palabras!!!

En cuanto a tu historio Zeus, se ve la crueldad del ser humano, hay quien disfruta machacando a los demas por que si. Ese sentimiento no es bueno, ten en cuenta que esa gente no merece tanto la pena aunque en cierto modo lo entiendo. En mi caso, podria decirse que ni era rencor u odio, si no rabia, ira e impotencia mas bien. Ahora, mas bien es indiferencia, pero el sabado pasado se me desperto algun sentimiento de nuevo. Es dificil definir. En cualquier caso, no me afecta nada mas alla salvo que tuviese que tratar por obligacion con esa gente.

Atipica, en tu caso creo que lo ideal seria estar "encima" de tu hijo pero sin presionarle. Darle toda tu confianza para que te cuente sus alegrias, inquietudes, agobios, etc... en definitiva, que se abra a ti, y si ves cosas que no te gustan de ese estilo que le puedan afectar para los años venideros... lo hablases tambien en el colegio/instituto para que lo tengan en cuenta. Pero tu no bajes nunca la guarda. Si tiene 11 años ahora, entra en la edad "crucial". Justo en esa es en la que comentaba que perdi yo a mi padre, y el ya lleva entonces varios años sin el. Te toca hacer de madre y de padre a la vez!
 
Antiguo 06-Oct-2018, 19:57  
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Atipica, en tu caso creo que lo ideal seria estar "encima" de tu hijo pero sin presionarle. Darle toda tu confianza para que te cuente sus alegrias, inquietudes, agobios, etc... en definitiva, que se abra a ti, y si ves cosas que no te gustan de ese estilo que le puedan afectar para los años venideros... lo hablases tambien en el colegio/instituto para que lo tengan en cuenta. Pero tu no bajes nunca la guarda. Si tiene 11 años ahora, entra en la edad "crucial". Justo en esa es en la que comentaba que perdi yo a mi padre, y el ya lleva entonces varios años sin el. Te toca hacer de madre y de padre a la vez!
Muchísimas gracias por el consejo el cual sin duda me ayuda y me sirve basado en tú experiencia de vida, siempre estoy al pendiente de las actitudes de mi hijo, hablo mucho con él y le hago saber que puede confiar en mi para lo qué sea, que siempre estaré allí para apoyarlo, es verdad que un tiempo lo presionaba mucho y me frustraba cada vez que las cosas no salían como yo esperaba, pero entendí que yo le exigía como un adulto y no como lo que es...un niño, entendí que yo no pase lo que él y que el tampoco vivió mi vida, así que no puede actuar como yo porque no es yo.

Nunca he entendido esa frase de "Eres padre y madre" el cual bajo mi punto de vista una madre bajo casi ninguna circunstancia puede sustituir a un padre, pero... hago lo mejor que puedo...un abrazo.!
 
Antiguo 06-Oct-2018, 23:08  
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Exacto, que no falte comunicacion, pero es sumamente importante que no se sienta presionado. Y aparte de darle tu confianza, mas dificil e importante, conseguir que el la sienta como tal, que se sienta comodo en cualquier aspecto, cosa que no es facil. En buena medida depende del ambiente en el que se haya criado, la educacion recibida, etc... En definitiva, que este y se sienta apoyado. No dudo de que conseguiras que todo vaya bien!

Es una frase hecha simplemente. Evidentemante es una figura insustituible, pero en cierto modo hay que tratar de suplirla en la medida de lo posible
 
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