14-Mar-2010
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Usuario Intermedio
Registrado el: 11-March-2010
Mensajes: 63
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me dio por escribir esta historia de amor ( si no esta bien el topic, lo cambian, lo sacan, da igual xD
No sabía cuanto tiempo había pasado desde que había decidido estancar esos sentimientos que tenía hacía el mayor. Desde que había decido olvidar y no hacer caso a lo que su cuerpo le distaba, a lo que su corazón le pedía.
Porque sabía que KangIn nunca lo había visto como un hombre, que era el único del grupo al que miraba con esos ojos de protección típicos de un hermano mayor. Que era el único al que mimaba y le permitía todos los caprichos, pero nada mas. Algo que le hería profundamente.
Y sabía que se había hecho un experto en ocultar ese sentimiento que jamás le había revelado a nadie. Pues si alguna vez pensó que tenía posibilidades con el toro del grupo, todo se desvaneció cuando este comenzó su relación con Teuk.
Largas noches pasaban tirados juntos en la cama, escuchando como este le hablaba sin parar de cuanto lo amaba, de todo lo que hacía con él. Sintiendo como su corazón se quebraba poco a poco con cada una de esa palabras, ocultando todo eso con las mas falsas de sus sonrisas. Aquella que extrañamente tanto le gustaba a KangIn.
Conocía cada detalle de la relación de ambos, sabia el día exacto en que tuvieron sexo por primera vez y podía describir perfectamente todas las peleas y reconciliaciones que habían tenido. Pues el mayor se lo contaba todo, confiaba en él y eso lo llenaba de orgullo. Pero a la vez deseaba con todas sus fuerzas poder ser solo uno mas, alguien que no tuviera nada que perder si decidía dar un paso, si dejaba salir lo que sentía
Y aquello lo estaba carcomiendo por dentro, porque cada día lo necesitaba mas. Porque le dolía ver como el tiempo pasaba y el solo seguía siendo su pequeño hermanito. Porque le dolía los “te quiero” que le dedicaba con cariño sin saber que no llevaban el mismo significado que los que él dejaba escapar.
Y sabía que él único culpable de todo eso tan solo era el mismo, porque era el único masoquista que se iba a buscar al mayor cuando este no iba a él. Porque era quien se molestaba en llamarlo para ver como estaba, para saber donde estaba. Porque era él único de ambos que sentía amor.
Aquella noche hacía frió como todos las últimas en ese mes. Estaban en plena gira y se encontraba fuera de su país. Permanecía tumbado en la cama, con la manta hasta las orejas, sintiendo como su cuerpo tiritaba debido al frío. Maldiciendo el invierno, esa época del año que tanto odiaba y que tanto le deprimía.
-¿No vas a ducharte?- escuchó la voz de KangIn, viéndolo salir del baño con tan solo una toalla liada a su cintura. Ya lo había visto demasiadas veces así, pero sin embargo no podía evitar que sus mejillas se siguieran sonrojando ante esa imagen. Alegrándose de que en ese momento sus cara estuviera cubierta por la manta y no pudiera ver el rojo de su rostro.
-Tengo frío- dijo como única respuesta, notando como su voz había salido demasiado infantil. Lamentando una vez mas ser tan cute cuando el mayor se acerco hasta el acariciando su cabeza como tanto solía hacer. Como si fuera una vez mas simplemente su hermano pequeño.
KangIn comenzó a vestirse y SungMin no pudo hacer mas que desviar su mirada hacía cualquier lado de la habitación. Pues aunque pareciera inocente y tuviera cara de niño bueno era un hombre, y tenía tanto deseo sexual como los demás. El cual era mas fuerte con el mayor.
-SungMin…- escuchó como lo llamaba volviendo a centrar su vista en él, suspirando al ver que ya llevaba su pijama puesto- No seas guarro y lávate- dijo el otro algo serio. A lo que Minnie frunció el ceño, pues una vez mas se comportaba como si fuera su hermano mayor.
-No quiero- dijo dándose la vuelta en la cama he ignorando a este, tiritando todavía por el frío. Preguntándose porque KangIn había decidido esa noche dormir con él en vez de con Teuk.
-¡Min no seas infantil!- le dijo levantando la manta para que saliera de la cama.
Enfadándose mas al escuchar esas palabra, ¿Por qué hiciera lo que hiciera siempre quedaba como un niño chico al que regañar y mimar ante KangIn?. Con enfado y sintiendo como las lagrimas se amontonaban en sus ojos por la rabia se levanto de la cama andando a paso ligero hasta el baño, cerrando la puerta de un portazo. Metiéndose bajo la ducha esperando que el mayor durmiera cuando el saliera, para no tener que volver a escuchar todas aquellas tonterías y sentimientos por su líder.
Salió del baño tiritando y tan solo con la toalla como había hecho KangIn, corriendo por la habitación para meterse bajo las sabanas una vez mas. Observando como el mayor estaba apoyado en la ventaba fumando. Dejando que el humo saliera fuera de la habitación ya que sabía que a SungMin no le gustaba nada. Apagándolo y cerrando la ventana al ver el cuerpo temblante del menor sobre la cama. Sentándose a su lado y empezando a acariciar su espalda para darle calor.
-Que exagerado eres- murmuro al notar como el cuerpo del pequeño seguía temblando.
-No me gusta el frío…- fue lo único que dijo, mirando atento a KangIn. El cual se tumbo a su lado sobre las mantas, abrazándolo para darle mas calor. Cerrando sus ojos mientras le invadía ese olor entremezclado entre la fuerte colonia de KangIn y el cigarrillo. Ese olor que tan bien se conocía.- ¿Por qué estas aquí?- preguntó como había deseado desde el momento que le dijo que esa noche dormiría con él.
-Porque se lo poco que te gustan las noches de inviernos.- dijo con una sonrisa acariciando con suavidad la cara del menor- Porque se que me necesitas a tu lado.
-No soy ningún niño pequeño para que me cuides todo el rato…- murmuro inflando un poco sus mofletes. Otro gesto demasiado cute que no podía retener.
-Púes entonces dejémoslo en que… porque yo te necesito…- dijo mirando fijamente al teñido a sus grandes ojos, sonriendo al notar el sonrojo de este. Riendo a carcajadas al ver como se había quedado sin palabras y se escondía mas bajos las mantas. Abriéndolas por un lado y entrando lentamente en ella. Abrazándolo con fuerzas para atraerlo a su cuerpo.
-Ya me canse… - murmuro repasando con sus dedos los finos labios del menor- Me cansé de fingir…- susurro para acercar sus labios a los de SungMin, esperando no ser rechazado.
Sintiendo como sus labios se sentían suavemente, como Min cerraba su ojos y abría levemente su boca dándole permiso a seguir. Sonriendo mientras masajeaba intensamente su labio inferior. Adentrando de a poco su lengua para encontrarse con la del teñido que se movía vergonzosamente, guiándola en un baile que les hizo temblar a los dos.
-Fresa…- susurro KangIn al separarse, observando la cara de su DongSaeng.
-¿Fresa?- preguntó sin entender a que venía aquella palabra. Sintiendo como su cuerpo estaba acelerado por ese beso que tanto había deseado.
-Sabes a fresa. Lo sabía, solo podías saber igual que mi fruta favorita- dijo volviendo a besarlo. Sabiendo que esos labios a partir de ese momento serian su adicción.
Posicionándose encima de SungMin, aguantando su cuerpo con sus manos. Observando el que tenía debajo, viendo como este tan solo tenía la toalla. Bajando sus labios para lamer su cuello con delicadeza, queriendo saborear también todo el cuerpo del teñido.
-Fresas…- volvió a susurra. Bajando con su lengua por todo el torso de este. Notando su descontrolada respiración.
-KangIn…- escuchó como este lo llamaba- ¿Y Teuk?- preguntó, pudiendo ver en su rostro la duda.
-Él y yo ya no estamos juntos, desde hace una semana Min… Yo… no te dije nada porque no quería que te sintieras culpable. Quería esperar a que todo estuviera mejor para decírtelo. Pero no he podido, lo siento- dijo respondiendo a su pregunta.
-¿Sentirme culpable?, ¿por qué?-
-Porque te amo- susurro volviendo a besar sus labios. Sintiendo como el beso esa vez era mucho mas pasional, batallando con la lengua del teñido por el control.
(sigue abajo)
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14-Mar-2010
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Notando las manos de Min empezar a recorrer su cuerpo, sacando con habilidad su camiseta. Sorprendiéndose cuando este le dio la vuelta y lo dejo tumbado en la cama, sentándose en su piernas. Observando sus pechos los cuales empezó a masajear, sin tardar mucho en sustituir sus manos por su boca, dejando un camino de saliva por toda esa zona. Escuchando como KangIn suspiraba por ese toque, sintiendo las manos de este recorrer su espalda desnuda. Llegando a la su cintura, jugando con el filo de la toalla que únicamente lo tapaba.
-¿Me dejaras hacerte mió?- preguntó educadamente al ver como SungMin se había incorporado al sentir su mano por aquella zona.
-Ya hace tiempo que soy tuyo KangIn…- dijo firmemente.
Comprendiendo en ese momento cuan sexy podía llegar a ser el menor. Tumbándolo con delicadeza en la cama. Abriendo con cuidado sus piernas para posicionarse entre ellas. Tragando saliva al notar como el miembro del teñido ya estaba bastante excitado. Bajando el mismo sus pantalones para quedar en bóxer.
Moviendo suavemente sus caderas a la vez que volvía a adentrar su lengua en esa cavidad que tanto había deseado. Estremeciéndose al sentir el roce de la suave piel de SungMin con la suya.
Cerrando sus ojos mientras sentía las pequeñas manos de su conejo seguir acariciando su grande espalda. Sintiendo como su corazón latía como nunca ante lo había hecho. Sabiendo que llevaba demasiado tiempo reprimiendo ese deseo que sentía por el teñido. Que por mucho que lo intentara ignorar su cuerpo le pedía a gritos sentir la fragilidad del otro. Sonriendo feliz al ver que SungMin necesitaba eso tanto como él, lamentando el no haber decidido mostrar sus sentimientos mucho antes. Pensando que nunca sería correspondido por el teñido.
Sorprendiéndose al sentir las manos de Min masajear su trasero, bajando él con sus labios una vez mas a su cuello, esta vez para marcarlo como su propiedad sin detener ni un solo momento ese suave contoneo que hacía que sus miembros se sintieran con insistencia.
Sin poder aguantar mas, despojando al mas bajo de su toalla y quitándose después sus propios calzoncillos. Bajando con su lengua por todo el cuerpo del menor, llegando a su entrepierna. Abriendo mas sus piernas a la vez que las levantaba. Sosteniéndolas con una mano para que le fuera mas cómodo a SungMin. Empezando a lamer detenidamente su entrada, escuchando orgulloso los entrecortados y vergonzosos gemidos que salían de la boca de su amante. Hundiendo su cara en aquella zona, dejando cariñosos mordiscos en sus nalgas sin dejar de atender su entrada, preparándola todo lo posible para lo que se avecinaba.
-Fresas...- volvió a susurrar, bajando sus piernas cuando sintió que era suficiente, observando las rojas mejillas de Min mientras se ponía de rodillas en la cama. Agarrando una vez mas las piernas del teñido. Apoyándolas en su cintura, acomodando su miembro en la entrada de este.
Parando por un momento todo movimiento para poder grabar en su mente ese momento que tanto tiempo llevaba soñando. Observando con detención la cara de SungMin, perdiéndose en sus ojos los cuales sin hablar le transmitían tanto amor.
Empezando a entrar muy despacio para no hacer daño al menor, pues si algo odiaba en el mundo era verlo sufrir, por mínimo que fuera. Parando cuando sentía que este se quejaba un poco, esperando que estuviera mas preparado para seguir adentrándose hasta conseguir entrar del todo. Moviendo sus caderas en circulo para acomodarse en aquella cavidad tan estrecha que lo había escogido después de tanto.
Agarrando la cintura de Min antes de comenzar a moverse, entrando y saliendo poco a poco mas rápido. Acallando sus gemidos para poder escuchar únicamente los de SungMin, que sonaban tan armoniosos como su voz. Queriendo hacer todo eso de la forma mas dulce que pudiera, pues sabía que ya tendrían tiempo para hacerlo con lujuria en cualquier otro momento.
Viendo como el rostro de su pequeño se deformaba con cada embestida, sintiendo como su frágil y a la vez esbelto cuerpo temblaba seguido de cada gemido. Como sus mejillas seguían rojas y como sus manos se aferraban a las mantas, como si no supiera que hacer con ellas.
Echando su cuerpo un poco para adelante, entrelazando sus dedos con los del menor. Provocando que las embestidas fueran mas profunda al obligar a Min con aquel acto a friccionar mas sus piernas.
Juntando su cara tanto como podía a la de este, sin dejar de mirar sus ojos, esos con los que tantas veces había soñado y ahora le pertenecía. Sintiendo esa descarga que le recorría, formando un marcado camino por su columna y su estomago, indicándole que el final se acercaba. Sintiendo su miembro apresado por ese cuerpo, el cual había empezado a convulsionarse por el placer.
Llenando la habitación con un sonoro gemido que marco el momento en el que el cuerpo de SungMin fue llenado por primera vez por su protector Hyung. Saliendo con delicadeza de su cuerpo, tumbándose a su lado y tapando ambos cuerpos con las sabanas una vez mas.
Acariciando el rostro del teñido, apartando los mechones de pelo de su cara, limpiando son sus labios el sudor que caía por su frente.
-Pensé que no me corresponderías- susurro SungMin mirándolo embobadamente- Pensé que no era mas que tu hermano pequeño…-
-Eres mi hermano pequeño… Y la persona a la que mas amo- dijo con seguridad- Yo también pensaba que solo era un Hyung especial para ti… Se ve que fuimos unos estúpidos…- rió, pensando lo tonto que habían sido al considerar todo aquello simple cariño familiar.
-Si… fuimos unos estúpidos- rió infantilmente como solo el sabía- Dos estúpidos que se aman- dijo acurrucándose en los fuertes brazos del mayor. Cerrando sus ojos cansado por el esfuerzo realizado.- Gracias por ser mi Hyung- murmuro medio dormido.
-Gracias por ser mi dongsaeng caprichoso- sonrió acariciando su cabello, observando como tantas noches había hecho como este se iba quedando dormido poco a poco. Pero esta vez con una diferencia. A partir de esa noche el menor no sería el protagonista de sus sueños. Sino el protagonista de su única realidad- Te quiero conejito con sabor a fresa-
FIN
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