> Foros de Temas de Amor > Historias de infidelidades en la pareja
 
 
 
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Antiguo 21-Oct-2011  
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Lo quiero contar en este foro. De hecho, no lo sabe nadie salvo los protagonistas. Estoy o quizás mejor decir que he estado felizmente casado con una mujer que siempre y digo siempre me ha llenado la vida de amor, amistad y ha sido una buena compañera que ha sabido estar a la altura de momentos felices y no tan felices. Es atractiva, extrovertida y coqueta. Muy inteligente y con profesión liberal. Creo que éramos un matrimonio feliz. Hace menos de un mes nos concedimos unas vacaciones en una isla paradisíaca para relajarnos y disfrutar lejos de las presiones diarias, del trabajo y de la ruidosa ciudad. Allí fue donde pasó todo lo que voy a explicar, bueno no todo porque solo fue el inicio del infierno actual.

El hotel era una maravilla y estaba situado frente a una enorme playa de arena con instalaciones frente al mismo mar. El primer día salimos a visitar el pueblo cercano y disfrutamos de algunas comidas típicas. Cuando eran las dos de la mañana me encontré francamente mal. Los vómitos y diarreas eran espantosos y me quedé totalmente noqueado. A las tres aproximadamente me visitó un médico y gracias a varias inyecciones y pastillas empecé a recuperarme lentamente. Le dije a mi mujer que se fuera a disfrutar de las comodidades del sitio, que yo estaría bien y que intentaría acompañarla al día siguiente. Me atiborré de agua y zumos para recuperarme de la deshidratación que me produjo la intoxicación alimenticia. Mi balcón, situado en un cuarto piso daba a la piscina del hotel. La vi tumbada cerca de la piscina. Un camarero morenito y bastante agraciado no hacía más que revolotear cerca de ella. La verdad es que me hacía gracia como el mozalbete se le notaba lo prendado que estaba de ella. Tengo que decir que es muy atractiva tanto de cuerpo como de cara. Siempre me ha gustado el porte que tiene y la elegancia natural con la que se sabe arreglar. No le di más importancia. Mis visitas al wc se iban distanciando y parecía que empezaba a remontar físicamente. Así pasaron dos día, me negaba a ir a la piscina con ella porque en cualquier momento me podía entrar un apretón y mejor tener el lavabo cerca que tener que salir corriendo.

Esa misma noche, bastante más recuperado nos presentamos en una fiesta con baile que se organizaba cerca de la piscina. Nos lo pasamos bien y bebimos, bueno yo básicamente agua y algún acuarius porque tenía prohibido el alcohol, ella se puso a gusto a base de mojitos y a las dos horas estaba bastante chispada. Le dije que si quería que se quedara un rato que yo ya empezaba a sentir los efectos de nuevo y tenía que visitar el wc, así que me dirigí a la habitación, ella me insistió en acompañarme, pero le dije que bailara, tocaban música movidita y ella le encanta bailar. Al rato mirando por el balcón porque no me podía dormir y la música atronaba todo el complejo la vi hablando con alguien en una de las esquinas de la terraza. Me pareció que era el camarero moscón que la revoloteaba, pero no di más importancia y me puse a mirar a la gente bailando y a la orquesta que animaba el evento. De repente me quedé helado, la vi acompañada del camarero dirigiéndose hacia la playa, su vestido blanco era claramente visible y no me podía estar confundiendo, ella se tambaleaba un poco al andar mientras bajaba las escalera del portal de la terraza. Me entró tal tembleque en el cuerpo que pensé que me iba a caer al suelo. No se expresarlo mejor, parecía que me estaban estrujando el corazón y el estómago desde dentro. Me vestí y bajé las escaleras de cuatro en cuatro, no me esperé ni que llegaran los ascensores. Me interné en la playa y empecé a buscarla, quizás pasaron veinte minutos y no la encontraba. Había tantos sitios donde poder esconderse que desesperado no hacía más que dar vueltas. Entonces los vi y el alma se me calló al suelo. Lo cogí de la nuca y lo levanté para estamparlo contra la pared del bar de la playa, creo que le di dos o tres patadas hasta que cojeando se levantó y salió a la carrera perdiéndose. Mi mujer con las manos tapando la cara y en posición fetal no hacía más que llorar desesperadamente mientras me decía que la perdonara, etc.. La dejé allí, no quise escucharla. Desde ese momento hasta el día de hoy he cruzado pocas palabras con ella. No le he pedido explicaciones, ni porqué lo ha hecho,por supuesto que ella me ha hablado, rogado, implorado, quizás más en estos días que en todo el año pero lo hecho hecho está. He intentado perdonarla, he sopesado que ella había bebido, que quizás no se supo controlar y el chico la calentó y que tomó una mala decisión influenciada por la bebida, el calor, la noche y las compañías, pero no he sido capaz de aceptarlo. Ahora me planteo si eso ha sido un desgraciado episodio o solo he contemplado un episodio más de su infidelidad, siempre ha tenido la libertad de salir con amigas o asistir sola a compromisos, nunca he dudado de ella y puede ser que no sea la primera vez que se ha dejado llevar por la pasión del momento. No me siento ofendido como hombre, soy agraciado y creo que buen amante, al menos ella siempre me lo ha dicho, pero ya se sabe, algunas son muy inteligentes y si se lo saben montar bien, no se entera nadie de sus vidas secretas. Lo peor para mi ha sido la traición, claro que lo que vi no ayuda nada a reconsiderar mi postura, pero más allá del hecho en si, lo que me conmocionó es que me pareció que estaba contemplando a una desconocida.

Le he pedido el divorcio, ella no quiere dármelo y me pide casi de rodillas otra oportunidad. Lo he dejado en suspenso, me marcho durante una semana a una conferencia y a pesar de sus ruegos le he dicho que no quiero que me acompañe. Me vendrá bien estar solo y meditar lo que pienso hacer, quizás a ella también le sirva para reflexionar.

Lo explico aquí porque me sirve de desahogo, no por pedir opiniones, tengo la mía y solo yo podré cambiar o no de parecer. Podéis opinar evidentemente, no pasa nada. Estoy tan destrozado que hasta me he planteado cambiar de ciudad y de ambiente. Dejar todo atrás e iniciar una nueva vida, soy joven y afortunadamente no tengo hijos que me retengan. Claro, está ella.
 
 


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