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Antiguo 14-Nov-2013  
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Antes que nada recurro a este espacio porque se que no recibiré condenas ni juicios de valor, que es lo que menos necesito ahora y gracias de antemano por eso. Tengo 35 años, soy una mujer atractiva, exitosa, profesionista y en lo laboral me va de lujo; sin embargo en lo emocional si que estoy jodida. Después de un año de recuperación de mi segunda relación fallida decidí jugar un juego de hombres (aprendizaje masculino) y era además una fantasía que ya me rondaba en la cabeza desde hacía tiempo.

Así que me puse a buscar en la red paginas de sexoservidores para mujeres; la idea era excitante. Me decidí por un muñeco de 22 años; contacté, hicimos el arreglo, la cita y pues que se da!!... Fue muy erótico y no hay palabras para describir esa sensación de control y poder que genera pagar por un servicio sexual profesional. Hacerlo con un desconocido al que no volverás a ver. Dicen que lo difícil es la primera vez, estuvo rico, pero no como para repetir, así que me di a la caza de mi segundo espécimen; un anuncio muy sencillo, casi casero diría yo, pero me gustó el trato desde el
Whats-App, me dio mucha confianza. Y entonces lo conocí... uno de los hombres más hermosos que he visto, 29 años tipo latino. De un mundo totalmente distinto al mío, pero con un trato delicioso (¡éste si que sabe hacer su chamba!, pensé). No podría explicarlo, sólo puedo decir que fue un click inmediato; sin hacer alarde de su conocimiento en las artes amatorias dejó que las cosas solo fluyeran maravillosamente, parecía que estaba con mi novio de toda la vida; su frescura me atrapó. Las tres horas pactadas se hicieron seis y al final no me cobró un peso más. La fantasía se había cumplido, pero éste chico si que me encantó. Así que me dije, una vez más y ya. Pero no fue una, fueron muchas más. Entonces ya pasábamos de las laaargas pláticas, la música y el vino...al amor, porque aquello dejó se ser solo sexo. Y las seis horas se hicieron noches enteras. Si les digo aquí cuanto le terminaba pagando por ello no me lo van a creer; de hecho ya no me acepta más. Y sí, ocurrió lo inevitable, me enamoré. Creí que sería una "relación" sin compromisos y libre de vínculos emocionales... cual??... me enganché cañón!!. Al principio pensé que solo era una química sexual muy potente la que se había dado entre los dos. Lo "probé" un par de veces diciéndole que "no tenía ni para pagarle lo poco que le daba" y que no podíamos vernos, pero no le importó; me dijo que entonces "solo le invitara un café en mi departamento", que quería estar conmigo, o me acompañaba a donde tuviera que ir; por supuesto acepté y terminamos haciendo el amor de nuevo sin dinero de por medio. Finalmente decidí que tenía que dejar de verlo; le dije que me había enamorado y las cosas así ya no funcionaban; el también me dijo que me quería, que no podía no notarlo, y me preguntó "¿pero que credibilidad puedes darle tu a un escort, y como puedo aspirar a algo más contigo, yo?"... ¡lo sé y lo siento mi amor!, pero el hecho real es que aunque ya no hablábamos de su "trabajo", ya me pega muy fuerte lo que hace.¿ La edad? son 7 años de diferencia y realmente eso no es algo que le importe, ni a mí. Así lo conocí, lo sé, jamás mintió, las cartas siempre sobre la mesa, pero ya me rebasó, ya no lo controlo. Muy al inicio y con la curiosidad a flote le preguntaba sobre sus "clientas" y "como le hacía", si no lo prendían; confesó lo que creo que en ése trabajo les pasa a hombres y mujeres; simplemente "hay que cumplir y es un compromiso"... Emprendió un negocio con un familiar, pero el asunto empieza y se que el sexo servicio no lo dejará por ahora, aunque ya es menos que cuando lo conocí.

Vivimos en una sociedad que prejuicia tanto, me incluyo. Jamás imaginé que un hombre como éste pudiera ser papá soltero, que tuviera a su cargo a una niña de 6 años que es su vida y es básicamente por la que trabaja, ya que él la mantiene y en un mundo con tan pocas posibilidades para tantos, su profesión de escuela no le permite vivir dignamente. Quiero parar esto, ya no lo controlo, me devora el saber que se acuesta con otras por dinero aunque "no le guste". Se que me quiere, que me admira incluso y que está bien conmigo, pero no quiero seguir así y si no paro ahora voy a sufrir más. ¿O como diría Pablo Milanés? "lo prefiero compartido, antes que vaciar mi vida, no es perfecto más se acerca a lo que yo, simplemente soñé"...
 
 


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