> Foros sobre otros temas > Off-Topic - Otros temas > Foro sobre Divorcio y Separación
 
 
 
Prev Mensaje Previo   Próximo Mensaje Next
Antiguo 27-Oct-2016  
Usuario Novato
 
Registrado el: 27-October-2016
Ubicación: España
Mensajes: 6
Y DOY POR CERRADO EL TEMA. SINTIÉNDOLO DE VERDAD, PERO EMOCIONALMENTE NO ESTOY PREPARADA PARA RECIBIR MÁS MACHAQUES. (si alguien pudiese borrarlo o cerrarlo lo agradecería) Hola a todos/as:

como bien dice el título mi matrimonio se hunde. He decidido entrar por aquí ya que necesito desahogarme, plasmar la situación y hacerme más consciente de que la decisión que he contraído es la correcta.

Hemos sido siempre una pareja "especial". Nos conocimos por Internet por coincidencias de amistades. Yo soy española y él es de otro país. Empezamos una relación a distancia que fue evolucionando tranquilamente bien para sorpresa mía, dado que era mi primera (y única) relación y no tenía nada de fe en las relaciones por Internet. El primer par de años todo fue una balsa de calma, dedicábamos muchísimas horas cada día a mantener conversaciones. En aquel momento podría decirse que teníamos "un buen barco" sosteniendo la relación. El problema empezó tras ese primer par de años.

Empecé a notar que él realizaba comentarios "raspantes". No le di mucha importancia más que el pensar que la distancia nos pasaba factura pero como no había los medios para poder juntarnos solo quedaba saber esperar. Poco a poco el tiempo fue destapando factores grises de su persona. Cuando se dice que a distancia no puedes conocer al otro os aseguro que no es así si ambas personas se muestran tal cual, acabas por conocer mucha a esa otra persona, pues la actividad común que mayormente haces en las relaciones por Internet es comunicarte.

La cuestión es que aquel barco seguro en el que me había embarcado con él empezó a debilitarse. Cada mes que pasaba veía como él iba agujereando nuestro barco, como permitía que el agua entrase entre nosotros, como permitía que yo me hundiese mientras me daba la espalda. Si algo me enamoró de él fue su personalidad cálida, dulce y comprensiva. Pero poco a poco, a medida que yo me hundía iba viendo cuanto frío, calculador y egoísta podía ser. Tras más de 7 años habíamos conseguido ahorrar lo suficiente para estar juntos, iba a venir a vivir a España porque considerábamos que era la mejor opción, pero los planes dieron un giro de 180º.

Pensando en que al fin íbamos a estar juntos yo viajé a su país con el fin de vernos en persona, conocer su familia y su tierra y casarnos legalmente para dar más velocidad al tema de papeles y que pudiese venir conmigo. Todo fue de maravilla, convivimos durante un par de meses juntos, 24h al día, y él volvió a ser como al principio. Ilusa de mí que no vi que esto fue la subida a una gran caída al abismo. Volví mientras él se quedó allí pues tenía que arreglar de papeleo y otras cosas antes de poder venir, yo lo entendí porque no puedes irte tan lejos sin atar ciertos asuntos antes. El golpe fue terrible cuando un día me explica que tras hablar con una familiar había decidido que no era el momento de venir conmigo. El motivo era un proyecto personal que había iniciado, con mi ayuda económica, bajo la promesa de que él vendría aquí a continuarlo y con mi sincera promesa de que le seguiría ayudando si venía.

Estaba tan a cuadros, que no podía enfadarme, ni llorar, ni sentir, ni odiarle. Me había fallado durante años en la relación, me había llenado de mares de ilusiones y de sueños para luego hundirme con ellos. Estuve días sin ser capaz de hablar con él y decir las cosas claras hasta que un día pude simplemente decirle "has tomado una decisión y la respetaré, pero no formaré parte de ella, simplemente dejaré que el tiempo pase y a ver hasta donde llega esta relación malherida". Y no llegó muy lejos. Yo había perdido la fe en él, había perdido la confianza. A todo esto él echaba agua y más agua, por lo que yo y la relación nos hundíamos a pasos agigantados, peor que nunca. Me había chupado hasta la última gota de mi energía y de mis emociones, por lo que esperé simplemente a ver como aquella relación, por la que yo había luchado sola los últimos años, se iba muriendo.

Él nunca dejó del todo de ser ese ser cálido y cariñoso, pero cada vez aquellas partes grises de su persona dominaban más en él. Mi supuesto príncipe azul se había desteñido. Me he preguntado muchas veces si estuvo conmigo por dinero, pero el razonamiento me lleva a pensar en un no, porque estuvo conmigo antes de que yo le ofreciese ayuda durante muchos años y ha estado conmigo después de quitarle esa ayuda. Pero a la pregunta de que lo llevaba a actuar malamente conmigo, a hundirme, a esa no he encontrado respuesta única. Cuando la relación y yo estábamos ya en lo más hondo del mar oscuro fue cuando él se dio cuenta del destrozo que había hecho y cuando intentó sacarnos a flote. Ya era demasiado tarde, demasiado tarde para que intentase cambiar, demasiado tarde para rescatar una relación que ahora solo eran pedazos de lo que un día fue y demasiado tarde para rescatar a aquella mujer que lo quiso, porque sin darme cuenta, para intentar evitar que la relación cayese en picado me deshice poco a poco de un peso que llevaba en mí, mi amor por él, en mi lucha por sacar a flote la pareja quité de mi persona los sentimientos para poder batallar.

Debo decir que a día de hoy miro atrás y me doy cuenta de que me casé intentando poner "un gran parche" a una relación que hacia ya aguas, pero en fin, el amor y las ilusiones del amor te hacen actuar a veces así y la experiencia que viví no la cambiaría, es parte de mí, arrepentirse no sirve de nada.
 
 


-