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Guest
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¡Buenas! Os intento ser breve: no llevo ni mes en un curso nuevo en el que he conocido a un compañero que casi desde el primer día se me ha pegado y ya empieza a rozar lo obsesivo. Se ha empezado a pasar quince pueblos y, aunque le he llamado ya la atención, creo que en su cabeza interpreta que es todo como un jueguecito entre él y yo y se pasa por los pies lo que le diga. Os pongo la lista de cosas:
- Se me pega mucho. Es decir, está SIEMPRE situado a mi derecha o a mi izquierda, brazo con brazo. Si yo me alejo, él se junta de nuevo. Si me voy al otro extremo de la habitación, ¡pof! en dos segundos está otra vez ahí. Deja lo que sea que esté haciendo o con quien esté hablando para volver a pegárseme.
- Me toca toooodo el rato. No en plan erótico (porque el día en que lo haga al rato está su esquela en los periódicos), pero sí cogerme del brazo todo el rato, intentar hacerme caricias en plan en la espalda y mierdas así. Yo encima odio muchísimo que me toquen (salvo si eres pareja o amigo cercano, claro) y, aunque se lo he dicho, se ve que le hace gracia y lo sigue haciendo. Debe creer que lo que hago es resistirme para hacerme la difícil o algo así.
- Viola mi privacidad todo el rato. A parte de meterse en mis conversaciones, cogerme las cosas o escribir en MIS apuntes tonterías SIN PERMISO (ni sin avisarme, claro) llegó a un punto en que yo estaba escribiéndole a mi novio (él lo sabía, porque dije lo que estaba haciendo) y me agarró del brazo y me obligó a acercar el móvil para leer lo que estaba escribiendo. Aparté el brazo y le llamé la atención, claro, pero os podéis imaginar lo igual que le dio.
- Me idolatra. No para de piropearme, de decirme lo perfecta que soy y de mirarme como si fuese la Virgen María recién bajada del cielo. Le falta suspirar cuando me mira, porque encima no se esconde: se me queda mirando en silencio tranquilamente diez minutos seguidos con sonrisa boba y los ojos soñadores. Le importa un pimiento si le pillo o no mirándome: no para.
- Me intenta aislar de los demás. Esto es lo más peligroso y lo que más me cabrea de todo. Mucha gente pesada y obsesiva hace estas cosas (he conocido antes gente así, tanto amigos como amigas), que de tanto que te quieren acaparar te intentan aislar de los demás: te apartan cogiéndote del brazo para llevarte lejos, se ponen de espaldas a la gente con la que hablas (así, de pronto) e interrumpe a todos para hablarte a ti y poquito a poco, cuando te quieres dar cuenta, te tiene a varios metros de donde estabas sólo para él. Lo que suele conseguir esta gente, encima, es que después de definitivamente aislarte de todo el mundo (acabo de varios meses, si no le pones freno a tiempo) cuando ya te han exprimido del todo desaparecen y te encuentras a ti aislada y sola sin saber cómo pasó todo. Tóxico 100%
- Ninguna de estas cosas se las hace a nadie más. En su momento me argumentó que lo de tocarme mucho era porque él era muy de contacto físico, pero llevaba tiempo fijándome (y después más aún) en que al resto de gente no toca a nadie, no se pega a ellos, nunca toca sus cosas, tampoco pregunta por ellos ni casi les habla. Da igual si los demás sí le hablan a él e intentan ser sociables: él les corta rápido y vuelve corriendo a por mí. Yo he intentado que socialice con los demás (al principio le excusé diciéndome a mí misma que sólo era tímido y le costaba tratar con los demás) pero no le interesa lo más mínimo.
Estoy soberanamente harta, pero me da mucha pena. Y es por esto que, aunque le ha llamado la atención seriamente varias veces, he hecho lo imposible por ser dulce y no ser hiriente y si en algún momento he creído que me he puesto demasiado seria luego intento ser un poco más amable para tampoco asustarle. Como os he dicho, tiene la mentalidad de un niño de 15 años y tiene pinta de que experiencias vitales ha tenido poquitas y es bastante "inocente". Sólo que este tipo de gente suele usar su inocencia para mal y, al final, acaba siendo muy poco inocente su mierda de conducta.
Le quiero parar los pies, por eso os pido consejo, de forma definitiva. Que pare, vamos.
Sabe de sobra que tengo novio, le hablo de él casi a todas horas para dejarle claro que no estoy disponible ni interesada. Pero debe ser que se cree que eso es poco importante y que tiene posibilidades y que tener novio es como quien tiene una bufanda. Me siento ya pesada de tanto que hablo de él para dejar claro que no, pero es que no se entera (ni se quiere enterar). Me pongo seria, le digo que pare, que me molesta... y se cree que es que estoy intentando juguetear con él, como que hay algo imaginario entre él y yo a lo tira y afloja que está bien. No hay puñetero modo humano de que pare.
Pero como tampoco se me ha parado delante y me ha dicho literalmente "me gustas" no he podido mandarle a la mierda suave pero abiertamente. Lleva un mes así y cada día que pasa, literalmente, va a peor y me aprieta más las tuercas. Y cuanto más freno le quiero poner, más aprieta el imbécil (perdonad, pero es que me tiene ya muy agotada psicológicamente, hasta el punto de que ir a clase se me hace un nudo en el estómago de pensar que va a estar ahí, al acecho desde el minuto uno).
Tengo dos midos:
1. Explotar. Yo tengo mucha paciencia pero cuando exploto, exploto a lo grande. Y temo herirle hasta humillarlo porque no creo que eso se lo merezca nadie. Y tiene pinta de tener un fondo retorcidillo con el que seguramente si hago eso encima aproveche para llorarle a todos y liármela parda y malmeter de mí en venganza quedando como un pobrecito. Ya he conocido gente así antes y yo no me fío.
2. Que no lo entienda. Decirle claramnte que no somos amigos, que no me gusta lo que hace, que me hace sentir muy mal e incómoda y que quiero que pare inmediatamente... y que se vuelva a reír y mirarme embelesado y siga, pensando que sólo es parte de "nuestro juego". Ese juego que sólo existe en su cabeza, claro.
¡Ayuuuuudaaaarrrrgh!
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