Mi primer beso fue en un tren en Cataluña y en la primera cita también, aunque lo cierto es que cuando conocí a aquella mujer llevábamos meses de conversaciones telefónicas y videollamadas por el antiguo messengeer, estaba ya la cosa "amasada" pero tampoco fue nada más conocernos físicamente, nos encontramos por la mañana y eso fue al atardecer, robado, cuando se dio cuenta mis labios estaban soldados a los suyos y nuestras lenguas jugando como mariposas en un jardín lleno de flores.

Lo recordaré siempre, además estuvimos juntos 8 años hasta que todo se diluyó como un azucarillo...