Mientras que Noir se decide, cuento yo una de las mías.
Tenía 19 años, estaba estudiando en una ciudad española situada por el centro de España, yo pasaba por un parque, venía de comprar un paquete de Ducados, vivía muy cerca de allí. En el parque había unos chicos tocando la guitarra, me llamaron, yo no les hice caso, uno de ellos vino hacia mi y se presentó, me dijo que solo querían dedicarme alguna canción, el chico tendría unos veintitantos años, era guapísimo, ojos verdes, tenía el pelo castaño, un poco largo, un flequillo le caía sobre los ojos y él se lo quitaba a menudo, su voz era muy bonita y allí me fui, a un banco con ellos.
Me preguntaron mi nombre, me dijeron que ellos venían de tocar en algún sitio que no recuerdo, uno de ellos se tuvo que marchar y me quedé charlando con el que me había ido a buscar, recuerdo que me compuso una canción y me la cantó acompañado tocando la guitarra, quizás era la misma que le cantaba a cualquier chica mona que pasara cerca, pero cambiando el nombre.
Yo entonces era muy joven y muy inocente, paseamos por la ciudad, me iba contando un montón de cosas, yo flipaba, después me invitó a un helado y me acompañó al piso en el que vivía con otras chicas.
Él se marchaba para no recuerdo donde, quiso saber si yo quedaría alguna vez con él y le dije que no, que tenía novio, era verdad, sonrió, me dijo que las chicas guapas siempre teníamos novio, se acercó a darme un beso y le hice una cobra, aunque yo
entonces no sabía que se llamaba asi, y se marchó.
Creo que ha sido el chico más guapo que he visto nunca, aquellos ojazos, aquel rostro perfecto con barba de varios días, el pelo un poco ondulado que le despeinaba el viento...en fin, el chico perfecto, pero mi novio, para mi, estaba aún mejor.