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A raíz de otro hilo sobre la velocidad de las relaciones ha surgido si es aprobado un beso en la primera cita.
Por no desviar y acampar el hilo abro este
El caso es que he hecho un recorrido mental de mis experiencias pasadas y he pensado en mí segunda historia de amor.
Acababa de dejar a mí primera y única pareja en la vida. Después de ella no he tenido nada que tuviese etiqueta alguna. No por nada, es que así es como pasan a veces las cosas.
Había quedado con un amigo por la noche y este trajo otro. Acabamos los tres en el único antro abierto a partir de las cuatro de la mañana.
Dicho antro era realmente una barra muy larga y un sofá tan largo como la barra. Entre ambos poco más que un pasillo donde la gente estaba de pie con sus copas.
Estaba cansada y me senté en el sofá sola, aunque era un sofá que se sentaba todo el mundo. Vamos que me senté al lado de un desconocido. Tal que me senté un chaval visiblemente perjudicado se sentó a mí otro lado y así, sin más, apoyó su cabeza en mi regazo. Tenía el pelo largo liso y limpio como la patena. Yo tampoco es que fuese muy bien así que me salió de manera espontánea acariciarle con cierto cariño el pelo a aquel completo desconocido como si de un gato se tratarse.
Entonces oí que el hombre que estaba a mi lado me soltó:" jo! Debes ser una mujer súper maternal!"
Había visto la escena desde fuera y le pareció curiosa mi reacción. Y a mí su comentario. Y nos pusimos a hablar.
En ese momento vi que mi amigo se marchaba así que hice el además de levantarme y un gesto de "espera que voy " pero él con cara picarona me hizo un gesto de quédate que más o menos venía a decir :"pásatelo bien so tonta! Y olvídate del otro capullo"
Ya a solas con él, me contó que componía canciones y después de un buen raro de charla me dijo: quieres venir a mí casa y te enseño mi música?"
Sería por el desengaño amoroso o por el alcohol pero pensé "qué coño" y acabé en su casa .
Del garito a su casa ocurrieron cosas pero no quiero prologar más la historia de lo necesario
Sólo decir que todo en él, su casa, como se desarrollaron los acontecimientos tenían algo de onírico.
Cuando llegamos a su piso, efectivamente, se puso a enseñarme sus movidas. Y yo pensé "ah pues lo de enseñarme su música iba en serio y no vamos a ******"
En un momento dado, sentados en el sofá me miró de un modo que creo que nunca más me han vuelto a mirar y soltó un "eres preciosa" con una sinceridad que me conmovió
No hicimos el amor pero si dormimos juntos. Hasta que me despertó el sol que me daba de lleno en la cara y salí corriendo como alma que lleva el diablo porque eran las once la mañana y no quería que en mi casa pensasen que me había dado tres puñaladas y estaba en un descampado
Sali tan apresurada que ni le di el teléfono.
"Quiero volver a verte" dijo y yo ya prácticamente fuera del piso dije: mañana, mañana a las seis en callao.
Lo que vino después también da para un relato. Pero no procede.
A veces las mejores noches, los mejores besos y las mejores historias son del modo que menos te lo esperas
Así es la vida. No hay fórmulas matemáticas para saber cuándo cómo y dónde.
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