|
Hola:
LLevaba tiempo sin entrar o participar y, la verdad, antes tampoco había entrado mucho.
Entré varias veces en un momento algo bajo y según me he ido reponiendo dejé de entrar. En su momento me vino bien, lo que agradezco. Desde entonces he entrado dos o tres veces por curiosidad. Y la mayor parte de los temas que veo son malos rollos, rupturas, dependencias...
Supongo que es lo normal; yo hice lo mismo.
Pero quisiera dar un punto de vista alternativo al contacto cero y demás. No dudo de que a menudo será lo mejor; sobre todo depende de lo que uno quiera.
Pero, bueno, me gustaría contaros la evolución de mi caso. Por dar otras opciones.
Quizás alguno lo recuerde. Básicamente; empecé a tratar mucho con una chica con la que coincidí por casualidad. Nos entendimos muy bien. Había mucha conexión. No quedábamos pero chateábamos mucho y nos veíamos a menudo porque frecuentamos los mismos garitos. Soy un tipo inseguro pero llegué a pensar que por su parte tb había interés, por los mensaje que me mandaba y demás.
Así que un día, aunque casi por accidente, le dije lo que sentía. Ella me respondió que ella no sentía la mismo. Estuvo realmente cariñosa, lo cual agradecí, y ambos nos mostramos dispuestos a conservar la amistad. A mi es una persona que, sentimiento y enamoramiento aparte, me interesaba porque la considero alguien excepcional y una pena perder la relación con alguien así. Pero pensé que a ella le resultaría incómodo y que quizás, lo de mantener la amistad lo había dicho por no hacerme más daño del necesario.
Es en ese momento cuando en este foro la mayor parte de los consejos iban en la línea de romper todo contacto. De contacto cero. De alejarme y olvidarla, porque iba a seguir sufriendo y tal. Yo me resistía. Primero, por eso que he comentado; no quería dejar de tener relación con alguien a quien apreciaba de verdad. Y, segundo, porque mal...lo iba a pasar de todos modos, así que mejor pasarlo mal pero intentar salvar una amistad.
Sí entendí que la mejor forma de hacerlo era poner distancia de por medio de inicio. No contactar con ella. No ser borde ni mucho menos, pero darle espacio, desaparecer un tiempo. En ese momento, pese a que había sido muy honesta y cariñosa, sí lo pasé mal. Se me hacían los días eternos...pero cada uno que pasaba sin tratar de contactar era como una pequeña victoria. Me respetaba más a mi mismo y sé que ello le hizo a ella tener más respeto por mi. Yo respetaba su decisión y ella respetaba eso.
Para mi sorpresa...fue ella la que contactó al poco tiempo: de nuevo muy cariñosa, divertida. Me mandaba mensajes a ver cómo estaba y chateábamos hablando de chorradas; no hacia falta volver sobre el tema: estaba todo dicho. También hemos coincidido alguna noche y también muy bien; hablando de todo, con muchos gestos de cariño...
Y así ha ido evolucionando la cosa. Durante un par de meses y mantuve la prudencia (¿miedo?) de ser yo el que contactara pero seguía siendo ella la que lo hacía; me mandaba de vez en cuando mensajes y chateábamos, me llamaba para ver si iba a ir a tal fiesta o concierto para vernos allí...y poco a poco yo también fui perdiendo la inseguridad y...a la vez...fue venciendo la dependencia.
Hoy es el día en que estoy feliz. Tengo una relación magnífica y sana con alguien excepcional. Hay un cariño y respeto mutuo mucho mayor que el que había antes de que pasara todo esto. Cada uno hacemos nuestra vida y nos vemos y charlamos de vez en cuando. Yo ya no estoy todo el día pensando en ella, me siento liberado y al mismo tiempo...feliz de tener una amistad como esta.
Yo creo que hay una clave en todo esto; ya lo he mencionado: el respeto.
La honestidad, la sinceridad y el respeto. Mi respeto por su decisión, por su criterio, por su espacio. Su respeto por mis sentimientos y mi persona. Y, lógicamente, la voluntad de ambos por mantener una amistad. Sin eso, claro, es imposible.
Pero si ambas personas se aprecian, el que uno se enamore, puede ser una dificultad...pero no es insalvable. Para mi lo más difícil fue no cagarla. Resistir la tentación, la necesidad de contactar, lo que le habría agobiado. Me obligué a mi mismo a ser paciente, a pensar que ya habría oportunidades, que no me tenía que precipitar, que cada día que pasara sería un paso hacia la normalidad y cada "cagada" o contacto forzado iba a ser un paso atrás.
Aunque he de decir que ella me lo puso fácil. Me ayudó mucho. Sin darme esperanzas de nada me dio confianza y cariño. Yo n hice ningún drama ni ninguna escena y ella se portó muy bien conmigo.
Y hoy creo que tenemos algo especial para toda la vida. Cada un en su lugar.
Repito; la clave, respeto, respeto, respeto.
|