Convéncete de que esa relación es imposible y que ella no merece la pena. Lee lo que has escrito cómo si le hubiera pasado a otra persona y analízalo. No merece la pena.
Haz ver a tu familia, incluyendo a tu hijo, que no vais a volver, así que no intenten organizar reencuentros. Parece que tu hijo es pequeño, pero los niños entienden más de lo que los padres pensamos.
Desvincúlate emocionalmente de ella. Recuerda lo malo, no la idealices.
Sigue tu vida. Cuesta, pero piensa sólo en el día de mañana y cada día en el próximo.
¡Suerte y ánimo!