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Hola.
Os voy a plantear una situación que llevo viviendo durante varios meses (concretamente desde abril) con un chico que no conozco personalmente.
Os pongo en contexto. Actualmente trabajo como recepcionista en una residencia de gente mayor y en abril vi por primera vez a este chico, que resulta ser familiar de una persona que vive en la residencia. Cuando lo vi venía acompañado de una mujer, que resultaba ser su madre. Cuando los vi, no asociaba a que residente venían a ver, pero en cuanto su madre me dijo a quién, enseguida los relacioné. Desde ese día, él me llamó la atención y no me lo he podido sacar de mi cabeza. Él no vive en la ciudad en la que está ubicada la residencia. Vive en una ciudad que se encuentra a una hora de distancia, con lo que viene con poca frecuencia. Al mes lo veo una o dos veces (dependiendo). Él se muestra amable en sus saludos. Suele saludarme de forma amable y sonriente, pero nunca se ha acercado a mí a preguntarme ni a decirme nada, sin embargo otras familiares suyas, como su madre, su abuela o su tía cuando llegan a parte de saludarme me dicen algo más aunque sean conversaciones breves y sin mucha importancia.
Hace unas semanas atrás, la hija de la residente me pregunto si era posible que pudiéramos arreglar el teléfono de la habitación de su madre porque a ella y a sus hijos les gustaría poder llamarla. Yo le dije que se lo comunicaría al responsable de mantenimiento de la residencia para que lo pudiera arreglar. Ella me dijo que no me preocupara y me dio las gracias. Teniendo en cuenta que no era fin de semana y el volumen de trabajo es menor, tomé la decisión de ser yo la que intentase arreglar el teléfono. Por la tarde, con el permiso de la residente, subí a su habitación con la intención de poder descubrir cuál era el fallo del teléfono y, sorprendentemente, conseguí ponerlo en marcha. Le dije a la residente que ya estaba arreglado y que mañana, suponiendo que iba a venir otra vez su hija, se lo diría. La residente me dijo que mañana ella no iba a venir, sino que vendría el chico que me gusta. Entonces yo le dije que mañana se lo comentaría a él. Al día siguiente vino este chico. Vino y yo tenía la puerta cerrada pero desde dentro se veía bien lo que había fuera ya que era de día y la iluminación era clara. Él agachó un poco su cabeza y me sonrió desde fuera, imagino para que me diera cuenta de su presencia y le abriera la puerta. Yo le abrí la puerta y la sonrisa cuando el entró se mantuvo presente. Yo aproveché para “robarle unos segundos” y comentarle que el teléfono ya estaba arreglado (le expliqué que ayer su madre me dijo que el teléfono no iba y le comenté qué tenían que hacer para llamar). Cuando él subió a la habitación de la residente, recibo una llamada al teléfono de la central y era él. Me llamó para que hiciéramos una prueba y comprobar que el teléfono funcionase (yo le pedí que hiciéramos ninguna prueba, supongo que salió de él). Luego, en otro momento, la abuela me hizo un comentario positivo, yo me puse algo nerviosa y él no dijo nada pero creo que sonrió.
Unas semanas más tarde, la madre me agradece el gesto que tuve con el teléfono. A través de ella me enteró que él le dijo a ella lo siguiente: “jo, la chica se molestó en arreglar el teléfono”. Y la madre y la abuela tuvieron un detalle conmigo por haber arreglado el teléfono lo cual me hizo ilusión.
Quisiera saber vosotros que pensáis al respecto, un punto de vista y opinión sincera.
Gracias
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