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Por preferir, sí, pero los tiempos son los que son y hay que adaptarse a ellos. Nos guste o no, la vida no es ya Rayuela, ni Oliveira pasea su soledad por las calles de Paris esperanzado en encontrarse con La Maga. Para bien o para mal, estamos en el mundo de internet y las comunicaciones móviles, en las que por desgracia queda ya poco espacio para el azar.
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