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Es cierto que todos tenemos ojos y miramos, también es cierto que la vida nos pone a prueba, pero eso no implica que vayamos a caer en la tentación así como así.
Yo también he tenido mis momentos de debilidad, de conocer a hombres que me han parecido muy atractivos, muy deseables, y ellos también me tentaron, me miraban, me hacían alguna propuesta, en fin, cosas de la vida.
Pero pensé en mi marido y en la promesa de fidelidad que le hice, también pensé en todos los maravillosos momentos juntos y en que quiero que siga en mi vida.
Comparé lo que podía ganar si cedía y tenía algo con alguno de ellos y lo que podía perder.
Por supuesto que les mandé a tomar viento y cada vez tengo más claro que nunca seré infiel, sobre todo porque me tengo en gran estima y segundo porque tengo un marido al que amo y me corresponde.
No hay excusas para ser infiel, uno es infiel porque quiere serlo.
Luego, si le pillan, no valen lamentaciones.
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