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Iniciado por Earth
Está mañana estaba buscando unos documentos en un armario y me encontré con unos muñecos de peluche que me regaló mi ex, la verdad ni me acordaba de su existencia, ella me regaló principalmente ropa ya que era (o es) su gran afición eso de la ropa y yo en ese entonces me vestía con cualquier cosa , esa creo mi madre se encargó de desaparecerla porque no sé ni dónde está.
No sé si deba regalar los peluches o dejarlos ahí guardados, también encontré un montón de fotos impresas de unas sesiones que nos hicimos con una fotógrafa profesional, lo mismo no las tenía muy presentes ni que las había guardado ahí.
¿Todo se supone que nos debemos deshacer de ello o dejarlo ahí olvidado?
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Todo depende de cómo te sientas tú con respecto a los objetos, o al ver los objetos.
Si te transmiten tristeza, o te ponen de mal humor, lo conveniente sería deshacerse de ellos. En tal caso, yo buscaría la manera de que pudieran seguir teniendo vida útil (donar los juguetes por ejemplo), no simplemente tirarlos a la basura, eso me da pena, por el objeto y por gente que pueda necesitarlo.
Si fueran objetos útiles pues por mera practicidad, o no comprar otro de mi cuenta, yo los he guardado. Un imbécil me regaló una bicicleta que sigo usando, porque me encanta y no pienso comprarme otra de momento.
(Un psicópata en su fase de conquista y ganarse mi confianza, que me compraba lo que necesitaba urgentemente y no podía costear, entre esas cosas la bicicleta para desplazarme aquí. No penséis que soy tan desalmada. Al tipo no le tengo ninguna lástima a día de hoy)
Si por orgullo, no quieres usar nada de tu ex, pues entonces sí, sea lo que sea, va fuera (por ejemplo, si no me fuera indiferente la bicicleta, o no quisiera que él me viera usando su bicicleta, ya la hubiera vendido).
Con las joyas lo único práctico y sensato que se puede hacer es venderlas. Si uno se siente mal con tener ese dinero, pues o lo donas, o lo guardas para cuando se rompa la lavadora, lo gastas en algo así. Tirarlas a la basura sería de tontos, ponérselas, yo no he sido capaz, llevarlas a un joyero para que las funda y me haga otra joya, no tengo necesidad, regalarlas me parece de mal gusto.
Con respecto a las fotos, yo he optado por tirarlas, al principio me causaban dolor y luego asco. De alguna persona sí que he podido guardar las fotos porque aún así me suponía un buen recuerdo, pero todo depende de qué pasó en la relación.
A mí siempre me sirve plantearme si quiero darle sitio (físico) a ese recuerdo en mi vida. O pensar que si tuviera que mudarme, me gustaría estar pendiente de mover ese objeto.
Lo que he comprobado en mi caso, es que los objetos que he podido conservar, que fueran regalos de ellos, habían sido elegidos por mí. Digamos, cosas que me gustaban y que el otro compraba en fechas señaladas, o estando conmigo en la tienda. Los objetos que fueron sorpresas, elegidos por la otra persona, aun con todo el acierto del mundo y lo buenos o bonitos que pudieran ser, he sido incapaz de guardarlos.
Creo que porque veía más de ellos en esos objetos que de mí.