Cita:
Iniciado por Indefinible
Mejor estudiar todo el temario de forma superficial que parte del temario de forma profunda y no estudiar la totalidad.
|
Con este principio estudiantil siempre he tenido todo un dilema.
Aplicándolo, puedes salir mejor o peor parado dependiendo mucho, creo yo, de la carrera que estudies o del tipo de examen que te hagan.
Por ejemplo, en mi caso (salvo excepciones), tengo que desarrollar, por escrito, los temas que me propongan.
Veréis, siempre nos movemos en un contexto de perentoriedad y procrastinación (esto, en el mundo estudiantil, es casi un axioma. No me digáis que no XD), por lo que, si te da tiempo a leerte o a medio estudiarte todo, normalmente no te queda mucho (o nada… XD) para poder profundizar en los temas. Y he aquí mi problema con su dilema…
En mi memoria hay mucha actividad corrosiva, y si tengo la feliz idea de leerme todo, sólo consigo recordar lo esencial, si acaso XD Pero lo peligroso del asunto es cuando te ves ante unas preguntas de examen que sólo puedes contestar superficialmente, porque ya dependerías mucho de tus habilidades para meter paja, de tus nieblas psíquicas, del libre juego de la fantasía y, por supuesto, de las exigencias del profesor XD
Lo bueno de esta opción es que con ella nunca está nada dicho: siempre tienes esperanzas...
En cambio, cuando te la juegas con una selección de temas estratégica, puedes tener la divina suerte de que entre uno o varios temas que te has estudiado en relativa profundidad. Y en este caso puedes llegar a ser La Ley. La inconveniente es que esta opción tiene un precio muy alto a pagar: si no entra nada de lo que te has estudiado, o poca cosa, ya puedes ver tu muerte pasar
Sin embargo, un profesor mío, de la carrera, dice: “prefiero poco y bien, que mucho, mal o incompleto”, así que en este caso hay que elaborar todo un estudio de análisis de decisión, todo ello en un tiempo que tampoco puedo perder, mon dieu!