> Foros de Temas de Amor > Historias de amor a distancia o por Internet
 
 
 
Prev Mensaje Previo   Próximo Mensaje Next
Antiguo 03-Apr-2017  
Usuario Novato
 
Registrado el: 03-April-2017
Mensajes: 8
Supongo que a algunas y algunos de ustedes les habrá ocurrido que durante muchos años han idealizado en su mente cómo es el chico o la chica de sus sueños. Serán los que mejor me entiendan. En mi caso siempre he pensado en una chica morenita de piel, con el pelo negro, los ojos negros y expresivos, curvas pronunciadas, risa amplia y encantadora...

Este foro no me permitía un mensaje tan largo, así que no he tenido más remedio que dividirlo en dos partes. Perdón por la extensión del escrito, pero no es ni más ni menos que el resumen muy resumido de algo más de un año de relación.

SEPTIEMBRE DE 2015

Conocí a través de internet a una chica que vivía muy lejos de mí. Pero, a pesar de la enorme distancia, pronto nos dimos cuenta de que había un feeling tremendo. Estuvimos varias semanas chateando, dándonos cuenta de la gran afinidad que sentíamos, podíamos pasar charlando hooooras y hoooras y hoooooras hasta el agotamiento. Hasta que un día decidimos intercambiar nuestra foto. Al verla me quedé con la boca abierta. No me lo podía creer. De hecho lo primero que pensé era que me estaba tomando el pelo, y que no era ella. En aquella foto se apreciaba la chica que siempre idealicé. Un par de días después nos agregamos al Facebook.

DICIEMBRE DE 2015

En diciembre nuestra relación trascendió más allá de lo que es un simple chat, porque a menudo comenzamos a conversar viéndonos por webcam, no teniendo ella problema en reconocer que muchos aspirantes iban detrás de ella, pero que prefería pasar su tiempo conmigo porque, sin explicarse cómo, le provocaba unas reacciones y unos sentimientos que ninguno de ellos era capaz. Por mi parte, yo adoraba ser parte de su vida, fiel consejero y testigo de sus noches

Casi en Navidad no pudimos aguantar más la pasión que se estaba desatando entre nosotros y nos declaramos nuestro amor mutuo. Y es que yo no solo me quedo con una cara bonita, sino que dentro de una relación también quiero estar con una persona que posea bondad y valores, y aquel momento me pareció que ella los tenía. Aquella consolidación de nuestra relación me hizo el hombre más feliz del planeta porque yo también llevaba unas semanas sintiendo un pellizco en el estómago, que necesitaba expresarle de una vez. Me acuerdo ahora, más de un año después, de aquellos momentos intensos de emoción y todavía se me saltan las lágrimas.

Nuestra relación creció muchísimo más tras aquella sincera declaración (cada vez que ella me escribía "mi amor", hasta mi corazón se aceleraba) y nuestro sentimiento iba cada día a más hasta el punto de que comenzamos también (por qué ocultarlo cuando es algo que, aunque no se suela reconocer, hacen casi todas las parejas en la distancia) a mantener relaciones sexuales por webcam.

JUNIO DE 2016

Hasta entonces la relación se había basado en Facebook y Skype a través de nuestros PCs, lo que suponía que solo manteníamos el contacto cuando nos encontrábamos expresamente en el ordenador.

Pero en verano Intercambiamos Whatsapp y la relación se intensificó muchísimo más, ya que nos mensajeábamos cantidad de veces al cabo del día sobre cualquier cosa. A qué hora nos levantábamos, nos acostábamos, nos duchábamos, comíamos, cenábamos, lo que estábamos haciendo, o con quién estábamos. Sin que yo se lo pidiera, ella me lo contaba todo incluso mandando la foto correspondiente. De lo que estuviera cocinando, de la película que estaba viendo. Si se compraba ropa, si se rompía una uña, si se hacía una herida... Era prácticamente como vivir juntos, pero en la distancia.

Teníamos tan claro que queríamos compartir una vida juntos, y que éramos el uno para el otro, que enseguida llegaron nuestros planes de futuro. Pensamos que era mejor venir a donde yo vivo actualmente, ya que, mientras ella pertenece a una ciudad grande pero en zona bastante conflictiva, yo vivo en una zona rural con mayor desarrollo socio-económico y altas posibilidades de encontrar empleo. De hecho, yo compagino dos empleos y en ciertas etapas han sido tres. Pero para poder ella venir a vivir conmigo, todo pasaba porque terminase unos estudios que había dejado a medias por problemas en su familia, de alta conflictividad. Tirando a lo corto y confiando en que todo funcionase sobre ruedas, aquello suponía una espera como de 4 o 5 años hasta el fin de la universidad en la carrera de Arquitectura.

El curso empezaría en enero de 2017, así que todavía teníamos un año por delante en el que ella solo se ocuparía de sus tareas domésticas cuidando dos hermanas pequeñas y a su madrastra embarazada, mientras su padre estaba continuamente de viaje, pasando en casa periodos muy cortos y muy puntuales.

NOVIEMBRE DE 2016

Su hermanastra nació en noviembre, no teniendo problema en presentármela como mi "cuñadita" o "cuñada bebé".

Así, con ese contacto diario (horario diría yo) fuimos acercándonos al final de nuestro feliz 2016. Y digo feliz porque yo lo era, y sé que ella también, porque a veces abríamos la webcam en la madrugada, y al encontrarse casi a oscuras, había ocasiones en las que mi skype solo mostraba en mi pantalla completamente negra unos labios carnosos separándose para dar paso unos dientes sonrientes. Por sus circunstancias familiares, ella tenía muchos motivos para estar triste en determinadas ocasiones. Muchas cicatrices del pasado. Por eso, aquello tan básico que era sonreir al verme, me emocionaba y hacía brillar mis ojos. Porque sabía que nuestras horas y horas de conversación cam2cam la convertían en una mujer feliz. Me sentía útil y realizado, y la quería tanto que a veces al verla se me saltaban las lágrimas. Al tener que vernos de madrugada por nuestras circunstancias personales, aquello me parecía como un sueño y llevábamos ya un año de relación. Un año y a mí cada día me gustaba más.

DICIEMBRE DE 2016.

Llegamos a diciembre de 2016 así de plácidamente. Sin broncas, sin follones, sin peleas, sin conflictos, sin discusiones. Lo que podría calificarse, siempre teniendo en cuenta que era a distancia, como una relación perfecta. O como suele decirse, "una balsa de aceite". Incluso hablé por teléfono con su madre biológica, quien quiso mantener una breve conversación conmigo para conocerme, evaluarme y dar su visto bueno. La relación iba sobre ruedas.

Todo eran preparativos para una nueva etapa, pues su reencuentro con los estudios después de una etapa familiar oscura, tendría lugar en enero. Así fue contándome el día que fue a matricularse, el día que fue a por los horarios (foto incluida) sus primeros días de clase...

A mí me daba un poco de miedo, tengo que reconocerlo, porque sabía que en clase iba a relacionarse con muchos chicos más jóvenes que ella (recordando que estuvo un par de años sin estudiar y por tanto era mayor que todos), pero sobre todo miedo por si se reencontraba allí con un amor platónico que ella ya me había comentado con el que, antes de conocerme, no llegó a pasar nada pero estuvieron a punto, muy a punto. Bueno, miedo no, aquel posible reencuentro me daba pánico, sinceramente. Pero yo la amaba, no soy persona celosa (de hecho, en el entorno online donde nos conocimos nunca le he puesto pegas para que converse con otros hombres) y tenía que confiar en ella.

ENERO DE 2017.

El caso es que desde el primer primerísimo día de clase, que fue un 17 de enero de 2017 que nunca se me va a olvidar, tooodo tooodo cambió. A partir de aquel día comenzó a conectar a internet a ratos muy cortos y con mucha menor frecuencia que antes.

También pasó a tardar varias horas en responderme los Whatsapp, a veces incluso un día completo. Cuando le pregunté, siempre en muy buena onda, por qué motivo ahora me tenía como más abandonado, me explicó que entre las tareas de clase y las tareas domésticas (básicamente limpiar, hacer la compra y cocinar para 4 o 5 personas) estaba mucho más desentendida del teléfono y de internet. La explicación era totalmente comprensible y como tal la acepté con resignación. Jamás pasó por mi cabeza presionarla para mayor celeridad a la hora de escribirme o de responderme.

FEBRERO DE 2017.

Nuestra comunicación dio un vuelco muy negativo. Entre el 7 y el 12 de febrero no supe absolutamente nada de ella. Durante aquellos días de angustia no me atreví a escribirle para no incordiarla, para no molestarla, para que no llegara a pensar que la atosigo... pero acostumbrado a todo un año que llevábamos de continua comunicación, ya no pude aguantarme más y la saludé. Yo ya me olía algo muy malo y fui directo con ella.

+ Seguimos juntos ¿verdad?

- Pues claro que sí. ¿Por qué la pregunta? Sé que me he descuidado mucho, lo siento. Pero tengo muchas tareas encima y tengo que hacerlo todo en casa.


No sé por qué, pero aquella explicación no me convenció nada. Mucha gente estudia y puede dedicarle algo de tiempo diario a su pareja, porque escribir unos Whatsapp es algo que se puede hacer mientras estás sentado en el baño o por la noche cuando entras a la cama antes de ir a dormir. Pero ella se limitaba (tardando una barbaridad en responderme) a pedirme disculpas y a asegurarme que iba a hacer lo posible por comunicar conmigo más a menudo.

Sin embargo, no solo no cambiaba nada, sino que iba incluso a peor. El 14 de febrero solo intercambiamos un escueto

+ Hola guapa, felicidades ♥

- Awwww feliz día de los enamorados.

+ Muchas gracias igualmente.


Para ya no volver a hablarme hasta el 21 de febrero en que tomé la iniciativa de saludarla. Supongo que a quien esté enamorado se reconocerá en estas palabras, pero quema por dentro estar tantos días sin saber ni una palabra de la persona a quien amas como el primer día o más.

Durante los días posteriores sí hablamos algo más, pero no gran cosa. Y ni qué decir tiene que habían desaparecido de sus expresiones algunas tan habituales como "te quiero", "te amo", "te deseo", "qué hace mi amor", "cómo está mi nene" etc, etc... Había pasado a dirigirse a mí, y aún me duele recordarlo, como a un amigo más. No quedaba ni rastro de la pasión, del fuego y de la magia que se le desataba conmigo, por más que yo intentase provocarla sin fortuna alguna.

En ocasiones le mandaba un Whatsapp que quedaba ahí, en estado de recibido (doble check gris) pero sin ser leído (sin doble check azul). Entonces yo entraba a internet y la encontraba conectada hablando con otra gente, pero pasando completamente de mí a no ser que yo la saludase y me involucrase como uno más del grupo. Una dejadez impensable tan solo dos meses antes. SIGUE EN EL SIGUIENTE MENSAJE. https://foroamor.com/por-que-por-que...6/#post1422046
 
 


-