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Usuario Experto
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Buen tema el que plantea la monografía que se brinda para entender las relaciones entre la biología y la sociología en la comprensión del amor.
Quiero decir mi opinión con respecto a lo que allí se expone. En principio no veo nada malo en querer averiguar la química que conduce al enamoramiento. En todo caso mañana nos vendan una pastilla o el producto en forma de sal para condimentar la comida y entonces cuando veo que mi pareja al llevar muchos años, perdió el encanto inicial, comienzo a condimentar las cosas con ese producto que hará revivir las delicias de los encantos iniciales. Puede ser, porque hoy la bioquímica ha demostrado estar a la vanguardia del cambio bio tecnológico, pero me temo que en términos conceptuales todo lo que químicamente está ocurriendo adentro del enamorado es irrelevante, si también no me dice algo, de cuáles son los estímulos llaves a los qué debo apelar para provocar ese raro quimismo interior en el ser amado o deseado.
Más allá de esa falencia que el biologisismo tiene cuando pretende “iluminar” nuestra comprensión de las cosas, la monografía al entrar en la parte sociológica tiene cosas interesantes de ver.
Así leemos que: “Además, la forma del surgimiento y el desarrollo del amor obedecen a la fase o etapa de desarrollo o crisis en que se encuentra una sociedad.”. Ahí está. Lo dice, pero no lo desarrolla. ¿Qué rol juega la crisis de una sociedad en el proceso del enamoramiento? Menudo tema, sin explorar.
También se nos dice que: “Otros investigadores proponen que el "amor romántico", por ejemplo, es un fenómeno nuevo y reciente en la historia humana.”. Correcto y a mí me deja un espinazo muy grande: Algo me dice que la histeria femenina y la neurosis obsesiva masculina es un invento del romanticismo de 1830 que tomó forma social y masiva en el 900’.
Luego, basado en el inefable José Ingenieros, se dice: "El amor es un sentimiento de preferencia individual que en circunstancias especiales un ser humano siente por otro determinado, de sexo complementario, para satisfacer las tendencias instintivas relacionadas con la reproducción de la especie" (INGENIEROS, 1970: 66). Sigo razonando en términos heterosexuales y digo si, correcto y ¿Qué es del amor después de los 50’? No es precisamente la reproducción de la especie lo que está en juego, aunque también, existan deseos sexuales intensos.
Ingenieros también sostiene que: "La selección sexual por el amor ha sido profundamente subvertida en la humanidad desde que las condiciones sociales de existencia impusieron la estabilidad doméstica, la monogamia y la indisolubilidad del matrimonio, contrariando violentamente la naturaleza misma del amor, que no es, ni puede ser eterno y exclusivo, dada la variación incesante del amador y del amado, desiguales(...). El sentimiento de amor expresa la admiración, el deseo y la esperanza de conquistar un cónyuge que se juzga adecuado al propio ideal. Ese juicio tiene un valor presente y susceptible de ser rectificado, por la variación del sujeto o del objeto" (INGENIEROS, 1970: 68).” Correcto, pero entonces hablemos claro y digamos algo del polyamor y del amor libre, como salidas a la la profunda subversión que la monogamia, la estabilidad doméstica y la indisolubilidad del matrimonio han generado. Porque dejarla allí picando, sin dar solución alguna en un tema de juicio filosófico disfrazado de rigorismo científico, no es correcto. Si piensa así, que dé una solución a la situación del amor que no puede ser ni eterno, ni exclusivo.
Si analizamos un poco cuales pueden ser las posibles salidas a lo que José Ingenieros plantea tenemos varias alternativas:
En la época de Ingenieros existía la monogamia perenne basada en la indisolubilidad del matrimonio. Funcionaba el instituto de derecho romano llamado pater familia: el hijo era un hombre libre, pero la esposa y la hija eran junto a los bienes muebles y semovientes propiedad del padre. Había que pedirle la mano al padre, porque la hija era de él. Con la Ley de Divorcio esa época se terminó y se pasó a la monogamia sucesiva, que es lo de ahora, según la cual no se pide virginidad en la mujer, sino que sea fiel mientras dura la relación. Se insta a la gente a que no pregunte para atrás, pero se suele olvidar un pequeño detalle: “Perdida la virginidad, todo vale”.
La monogamia sucesiva en vez de resolver las cosas vino a agravarlas aún más: porque son matrimonios que duran como mucho 4 años y luego ella es quien carga con los hijos, a su vez, en lo material quien sale perdiendo es el hombre, porque suele quedársele con todos los bienes materiales.
Nadie sabe cómo salir de esta situación. Yo he planteado en distintos foros una opción: la monogamia indulgente, de tal suerte que bajo el palio de la misma propedéutica con la que no se pregunta hacia atrás, tampoco se ve porqué hay que preguntar hacia el presente concreto de la relación. Monogamia indulgente quiere decir: relaciones extramatrimoniales por consentimiento. Tuve problemas con todo el mundo y recibí tantos insultos que desistí de participar en estos temas durante mucho tiempo.
El único problema que tienen las relaciones extramatrimoniales es que el orgasmo infiel es el más caro de todos y puede no ser placentero para uno de los dos hacer las cosas a las escondidas de las amistades que después “soplan” y “cantan”. Aunque ambos consientan, los familiares y amigos se entrometen y no dejan vivir.
Otra solución es el swinger o intercambio de parejas. Lo que se llama parejas compartidas. La pregunta que durante mucho tiempo me formulé es la siguiente: ¿Cómo hicieron para “sincerar” la relación a ese nivel? Porque es realmente enigmático llegar a eso como quien va a comer a un Restaurante. Los americanos dicen que hay que hacer un planteo honesto y claro, y en realidad, si bien es cierto, no deja de ser una mentira piadosa. Vamos a ser realistas: Nadie es swinger en primeras nupcias, son parejas de divorciados.
Lo que ocurrió es muy simple: Los dos le eran infieles a sus parejas respectivamente y hacían lo que se llama: Sexo grupal entre infieles. Un día se rompió la pareja oficial de uno y luego la del otro. La situación fue traumática en ambos o en uno de ellos.
A diferencia de otras parejas que se divorcian y los dos quedan solos, aquí el que rompe la pareja tiene la suerte de irse a vivir con alguien. No quieren que les pase lo mismo. Van al sexo promiscuo como manera de demostrarse que para ellos la unión no pasa por ahí y como les remuerde la conciencia, van preguntando el estado civil de las otras parejas y salen a pedirle poco menos que la partida de matrimonio a los demás.
Viven en el esplendor de una época, cuando van pasando los años, les es muy difícil ligar con parejas, porque la disparidad generacional es un divisor de aguas.
Tampoco el swinger es la solución y si lo es, lo es como algo más que se hace, no como práctica preferencial.
La otra salida a la crisis actual de la monogamia es el polyamor, que consiste en que varios se van a vivir juntos: Pueden ser dos hombres y una mujer, dos mujeres y un hombre, dos parejas o cualquier combinación. Más que una bandera de carácter anarquista –que lo es en lo conceptual- suele ser la estrategia de sobrevivencia de aquellos que los van a desalojar y entre ellos pagan el alquiler y los gastos conjuntos.
Finalmente, dentro de las opciones heterosexuales, estarían las parejas formadas por una meretriz y un querido. Aunque parezca mentira son las que funcionan mejor, porque no se considera que lo que ella hace sea “infiel”, sino que simplemente “está trabajando”. A su vez ambos ahorran para alcanzar un capital que les permita poner un negocio y salir de pobres. Aunque resulte paradójico tienen objetivos a futuro.
Saludos
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