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Guest
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Hace unos meses conocí a un chaval, en un curso. Nos caímos bien, o al menos pensaba que era algo recíproco, a mi por lo menos me agradó bastante, me cayó bastante bien, y a base de tratarlo me empezó a gustar un poco, aunque la verdad nunca estuve segura, o mejor dicho, nunca creí que fuera correspondida. En un momento dado, empecé a notarle agobiado, ya que en el transcurso de las clases que recibíamos, debiamos presentar una serie de trabajos, él no tenía prácticamente ni idea de nada, básicamente porque es extranjero y tiene aún muchas dificultades con el idioma, pero con gusto me ofrecí a ayudarle en todo lo que necesitara. Le di clases presenciales, e incluso estaba a su disposición en cualquier momento, vía teléfono, correo electrónico, o como quisiera o le viniera bien, para resolverle cuantas dudas se le pudieran plantear. Algo así como una profesora, pero gratis.
Parecía mostrarse agradecido. Me invitaba a salir, me ha hecho algún que otro obsequio. Yo la verdad estaba muy a gusto, porque disfrutaba tanto de su compañía, incluso debo reconocer que llegué a ilusionarme un poco. Pero el último día de los que salimos, lo pasé francamente mal... íbamos por la calle y apenas me dirgía la palabra, caminaba a dos metros separado de mi, estabamos sentados en una terraza tomando algo y sólo permanecía atento al teléfono... no sé, muy incómodo todo. Me sentía realmente mal, triste, desconcertada... Así que puse una excusa, le dije que me sentía indispuesta y me marché del lugar sin dar más explicaciones.
Después de esto han pasado semanas sin vernos, aunque me ha seguido contactando para recibir mi ayuda. Nunca me ha llamado para preguntarme al menos como estoy, o como me va la vida, el sólo va a lo suyo. No he podido negarme, ya que ante todo empeñé mi palabra para ayudarlo y creo que debo cumplir mi compromiso hasta el final, aunque se muestre tan desagradable conmigo. Tan desagradable que hace poco me llamó diciendo que podríamos vernos, a juzgar por el mensaje que me envió, yo creía que quería verme a mi, todo sospechaba menos lo que iba a presenciar cuando acudí a la cita... cual es mi sorpresa que llega a la cita con sus libros, me pregunta una serie de dudas para acto seguido decirme que debe marcharse, que se va con sus amigos. Hace unos días debía realizar un examen, le escribí para desearle suerte, y todavía estoy esperando que me responda... y así unos cuantos detalles feos más...
Yo nunca me le he insinuado ni nada, soy bastante tímida para eso, nunca le pedí salir, ni le pedí que me elogiara, ni le he pedido nada, ni quiero ningún tipo de favor a cambio del que le hago, todo el buen trato y el aparente afecto que parecía tenerme me lo dispensó él porque le dio la gana... Pero, joder, cuando uno pone toda la buena voluntad del mundo para hacerle un bien a otra persona, duele mucho que sean tan desagradables y tan ingratos.
Me siento mal, porque no entiendo estos cambios de actitud. No entiendo porque la gente da estos palos de pronto, que un día eres lo mejor, y de pronto eres poco más que una mierda pinchada en un palo. No entiendo a qué viene este trato tan desconsiderado y tan frío, ya que él no puede sospechar ni por asomo que a mi me gusta, ni le llamo, ni le agobio, ni me le insinúo, ni nada...
Se supone que si uno ofrece su ayuda lo hace sin esperar nada a cambio, y así lo hago y así pienso mantenerlo, pero ¿hasta cuando? ¿Debo soportar que me dé este tipo de hostias sin manos? ¿debo seguir poniendo la otra mejilla para que me siga ahostiando cuantas veces quiera? ¿Cual es el límite entre la ayuda desinteresada y hacer el gilipollas? (Con perdón?)
He pensado si en algún momento quizás he podido hacer algo que le haya molestado, porque sinceramente no entiendo este tipo de actitud sin venir a cuento. Y el chico que hasta hace poco tanta admiración y simpatía despertaba en mí, se está convirtiendo en un ser sin dignidad que se arrastra ante mí para solicitar mi ayuda, pero que me desprecia cuando le da la gana o tiene la oportunidad.
No sé que hacer, porque esto me está haciendo daño.
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