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Caso típico. Una chica en una cafetería te mira. No digo mirar un momento, o un cruce de miradas. Es una mirada un poco más sostenida, con intención, claramente quiere llamar mi atención.
Posibilidades:
- Me estoy montando historias, esas cosas nunca pasan (a muchos no, se entiende que piensen que es metafisicamente imposible).
- Le gusta coquetear para asegurarse de que es atractiva. Si me acerco a ella dirá que estoy equivocado, que he malinterpretado.
- Ni siquiera tiene intención, pero se le van los ojos, no puede evitarlo. De nuevo, si me acerco a ella dirá que me equivoco.
- Simplemente está tanteando a ver cómo respondo. Si le gusta cómo lo hago seguirá el rollo, si no es el caso entonces dirá que me he equivocado, y será cortante o amable según sea su manera de hacer las cosas.
- Sí que estaba pretendiendo algo, y a como además le gustó cómo la abordé, mantenemos una conversación.
Reacción por mi parte, que uno ya es viejo en esto:
- Si tiene interés que se mueva un poco, que a menos que sea Angelia Jolie con ganas de rollete en su hotel, y para luego poder contarlo en la tele, no merece la pena pasar por todo eso.
Reacción de ella, si no hago nada (en el caso de que tuviera interés o estuviera coqueteando):
- Bah, debe ser gay o virgen.
- Parece que estoy perdiendo atractivo.
- Vaya, los hombres no se me acercan, que mala suerte tengo.
- Si no hace el esfuerzo es que no es hombre de verdad y no vale la pena.
Bueno, así suele ser al cuadro. Pero yo, la verdad, ya me aburre. Ninguna mujer vale tanto, no tanto como para eso. Me pregunto si esas mujeres no se están perdiendo algunos hombres valiosos (no yo) por no dar un paso y ser un poco más valientes. Pero no sé, tal vez sí que les funciones, mientras haya hombres dispuestos a dejarse humillar a cambio de ¿un rollete?, ¿una relación mediocre?. Si todo eso fuera a cambio de la dicha y la felicidad, igual vale la pena, pero nada más lejos. No creo que debieran ponerse tan caras.
El arte de la conquista, salvo casos excepcionales, sólo cuenta para el hombre. Para ellas el arte de la conquista se limita a llamar tu atención.
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