|
Hoy hemos visto una película de noche y siempre, cuando acaba una película, aunque sea de comedia pura, me siento nostálgica. Me ponen reflexiva y entonces me dan ganas de escribir.
Lo bueno de escribir es que me ayuda a aclarar mis ideas. Es como hablar conmigo misma y, a medida que escribo, voy llegando a nuevas conclusiones sobre el tema que trato, las cuales no obtendría de otra forma, ni siquiera pensando y dialogando con la vocecita de mi cabeza. Solo escribiendo consigo poner mis pensamientos en orden y desarrollarlos todavía más.
Hoy sentía la necesidad de abrazar a alguien, de que me abrazasen. De amor. Y no entiendo por qué. Por qué queremos ser queridos en vez de valernos por nosotros solos. Por qué, por muy independientes que seamos, en algún momento de nuestra vida deseamos tener a alguien a nuestro lado dándonos su cariño y atención. Tal vez es porque somos unos egoístas y queremos que alguien nos adore para aumentar nuestro ego. Yo lo veo así en mí la mayor parte de las veces. Pero, a la vez, simplemente quiero sentirme querida y protegida, como un bebé al que hay que cuidar. A la mierda mi independencia, a veces solo quiero saber que tengo a alguien a mi lado pase lo que pase. Aunque luego eso me incomode. Es que sí, me causa cierta incomodidad el tener confianza con la gente porque no me gusta sentir que dependo en cierta forma de alguien. Creo que por eso soy tan reticente al amor. Joder, es que asusta eso de poner tu vida en manos de otro.
Sin embargo, por otra parte tengo ganas de entregar de una vez todo de mí a alguien y saber lo maravilloso que se siente ser correspondido. Hasta tengo ganas de conocer el dolor que te invade cuando toda la magia se rompe. Quiero sufrir para hacerme más fuerte. No sé cuándo llegará esa persona. No sé si llegará. No sé si seré capaz de dejarme llevar y librarme de ese desasosiego que siento cuando deposito mi confianza en alguien. No sé si seré capaz de dejar de ser tan engreída y aceptar que él me merece, que está a mi altura. No sé si seré capaz de contestar los mensajes con rapidez y no eludir planes porque realmente quiero pasar tiempo con esa persona, en vez de estar lamentándome porque podría estar haciendo muchas cosas geniales por mi propia cuenta. No sé si podré mejorar solo porque quiero ser mejor por y para él. Por otra parte, no sé si podré enfrentar esa inseguridad que me asalta a veces sin previo aviso y le da la vuelta al juego, haciéndome creer que soy yo la que no lo merecerá a él.
Pero sé que quiero intentarlo, que quiero resolver todas esas dudas.
Lástima que no esté en mis manos el saber cuándo él hará aparición en mi vida.
Me pregunto si él también tiene tantas dudas como yo pero, aún así, también se muere de ganas por encontrarme.
No estoy segura de que nadie nunca se muera de ganas por encontrarme.
|