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Quizá no es exactamente una infidelidad, pero me siento igual de engañada que si lo fuera. Hace unas horas escribía contando que estaba decidida a aprender a estar sola. Pues bien, ya no es una decisión, me obligan a ello.
Empezaré contando el por qué mi novio decidió dejarme para que entendaís la situación. Nuestra relación era perfecta, de verdad, no es un decir, teniamos la mayor complicidad y confianza que se pueda tener. Y nos queríamos, doy fe de que él me quería. Era una relación a distancia pero nos veíamos varias veces todos los meses. Excepto en meses señalados como enero, q por temas de exámenes no podíamos vernos. Tras un mes sin vernos el se fue con sus compañeros de clase de viaje, y al volver me contó q estaba confundido con un chica, que todavía no sabía si le gustaba pero que tenía que aclararse y que lo que tenía claro es que me quería más que a nadie pero que si se seguía conmigo sentiría que me engañaba. Me prometió que no pasaría nada con ella hasta que estuviera totalmente seguro.
Tras un par de semanas de reflexión hoy se ha decidido a quedar con ella, me ha llamado para contármelo y me ha tranquilizado prometiéndome que no iba a pasar nada. Pues ha pasado.
¿Tengo derecho ha sentirme engañada? Ya no estamos juntos, pero de verdad merece la mena traicionarme y romper una promesa, hacerme todo el daño que me ha hecho solo por unos besos?
Estoy decepcionada. Y he conocido un sentimiento que hasta ahora no había experimentado. Ira. Lo he llamado y le he insultado, gritado, y llorado, le he dicho que lo odio y que no volvería a saber de mi. Y después lo he perdonado. Porque es mi debilidad y no puedo odiarlo. Quizá me equivoco pero le he ofrecido mi amistad incondicional. Ahora debemos estar distanciados porque yo no podría soportar ver como se enamora de otra, pero le he dicho que si me necesita puede buscarme para lo que sea. ¿Soy tan tonta como me da la impresión? ¿Debería odiarle?
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