27-Jul-2004
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Guest
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Espero que ese amor del que hablan poetas como Khalil Gibrán o R. Tagore sea radicalmente cierto y esté aún al alcance de mi... alma. Porque yo ya empiezo a estar muy cansado de dejarme la piel entre los espinos encendidos que cercan cada nueva chica/o que me enamora.
Te dejas la piel por lograr entrelazar tu vida con aquellas personas cuya sola mirada consigue arrancar una sonrisa de tu rostro con sólo asomarse ante tus ojos, aunque halla sido un día de mil demonios.
Después, si logras amanecer en ese cielo que es poder contemplar su cuerpo gravitando a pocos centímetros de tus dedos... en esa paz de primeras horas de la mañana... te las ves ***** para que con el paso del tiempo esta no derive en una calma chicha o en esa roma indiferencia; o que la llama que hubo en un principio no se apague. Pero se apaga, siempre se apaga, y la rutina y demás miserias en que el vacío de cada uno se viste se adueñan de nuevo de la relación, de cada uno... y vuelta a empezar de nuevo.
Es la historia de siempre. Vemos cielos donde sólo hay bellos refugios de montaña. Nada más y nada menos.
Y esto no es serio, joder, y tampoco puedo creer que sea una cuestión de que las relaciones sean así y punto. No, esa especie de maldición debe tener su origen en algo mucho más profundo de a lo que estamos acostumbrados a entrever, o siquiera considerar.
El amor romántico, nuestra forma de concebirlo que heredamos del siglo XIX, es muy hermoso, que duda cabe, pero lo cierto es que está abocado por su misma naturaleza a sucumbir bajo el peso de los años. Es una llama poderosa pero que se consume al poco tiempo... dejando tras de sí un sentido reguero de recuerdos y poco más. Si la relación perdura y no es algo más que un versión minimal del mismo tedio que devora la mayoría de relaciones, perdura sobre la base de un amor más maduro pero... igualmente sin esa llama tan irrenunciable para algunos. Yo por ejemplo.
No.
Me niego a descartar a esa pasión, ese amor sentido hasta la raíz misma de tu ser todos y cada uno de los días del año... sólo que ya no creo tanto en cuentos de hadas, por bellos que sean. Y me consta que esa no es la única forma de amar ni la mejor... ni tan siquiera la verdadera.
Y siento que aquellos que dieron con ese amor imbatible para el tiempo, silente... murieron con una sonrisa inefable en sus labios.
P.S. No sé, cada vez siento más deseos de dejarlo todo y jugarme mi futuro a una carta si ello es condición necesaria para que ese amor tenga una clara oportunidad de florecer en mi vida con mi pluma en su vanguardia... sólo sé que no quiero sucumbir a la maldición que es ese calmo hastío de revivir un mismo día, año tras año, invierno tras invierno y sea con quien sea.
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