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Guest
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Voy a intentar resumirlo todo lo posible.
Conozco a un hombre casado en mi trabajo, pero aunque hay una química brutal, el tonteo de oficina no parece pasar de eso. Me gusta a rabiar, aunque tampoco me atrevo a pedirle nada de frente. No quiero caer en el ridículo de perseguir a un tío mucho mayor que yo y espero que ser más joven ayude a que dé él el paso. Quedamos a veces y siempre parece que se está conteniendo. Se ríe, me toca la cara, el pelo, la cintura, hacemos bromas verdes... pero no se lanza. Así varias veces a lo largo de unos meses, hasta que un viernes me dice que quedemos más tarde de lo habitual y me ponga guapa. Yo ahí me hago unas ilusiones tremendas de que por fin vamos a llegar a algo.
Pues no. Cuando llego, resulta que ha invitado a una tercera persona sin decírmelo, sin consultar ni leches. Me sienta fatal, pero bueno, intento racionalizar y recordar que en ningún momento había dicho "ven, que esta noche nos liamos".
Resulta que le caigo tan bien y soy tan maja que ha decidido hacer de celestino para el otro tío, que es hermano suyo. Vamos, que se queja la gente de la friend-zone, pero la cuñada-zone es infinitamente peor, y humillante además. Casi lloro ahí mismo, porque no solo es un rechazo, es un desprecio, pero como tengo que verle toooodos los días, trago y me quedo sentadita como una lerda. Me justifico pensando que he hecho casi una hora de viaje en bus y tan malo es estar allí tomando algo como irme a lloriquear a la parada hasta que pase el próximo.
Tras presentarnos, pasa un rato con su hermano y conmigo y cuando parece que la cosa se destensa, se levanta y se larga cobardemente dejándonos solos, "porque ahora él ya está de sobra".
El hermano no debería necesitar que nadie le arreglase las citas, porque es más joven que él, tiene más pelo y objetivamente está mejor. Vamos, que no es la peor circunstancia del mundo, pero no deja de ser un suplente que me han puesto en medio para que me desfogue con él y deje al otro en paz.
Es simpaticote, agradable, pero en ese momento yo estoy MUY despechada y eso me da bastante igual. Había venido a jugar y ya que estaba, tanto me daba la caja 1 que la caja 2, así que me fui a la cama con él.
No lo había hecho nunca eso de irme con alguien a quien acabase de conocer, pero es que estaba ya muy quemada por todo y llevaba encima hambre atrasada. Lo único que pensé es que cuanto antes me quitase de la cabeza a mi compañero, mejor. No tenía intención de llegar a nada, así que no tenía sentido darme a respetar ni nada de eso.
Él me trató fenomenal y además quiso seguir viéndome, cosa con la que no contaba en absoluto. Con todo intento no volver a ilusionarme, usar eso como tirita, aunque una parte idiota de mí piensa que si ellos hablan entre sí de esas cosas tal vez sienta curiosidad por saber cómo es el sexo conmigo, pero no tiene sentido, porque ya había dejado pasar la oportunidad.
Como es lógico, no sucede nada de eso y además mi compañero se pone irritante preguntándome por su hermano. Dejo que la amistad se enfríe de golpe. Lo trato lo justito y solo por temas laborales. Intento mentalizarme de que ha sido lo mejor, porque lo que pretendía con él era moralmente sucio.
Me planteo dejar de hablar también con el otro chico, pero el problema es que es una persona agradable, y voy alargando los plazos hasta que me encuentro metida en una relación. Una relación que en principio parece que funciona, nada menos.
Siempre que me propone volver a ver al amigo fuera del trabajo, o quedar las dos parejas, le digo que tengo cosas que hacer. Tengo cero ganas de conocer a la mujer de mi compañero, porque si él le ha dicho algo va a reírse en mi cara, y además podría sentirme fatal por remordimientos.
El tema es que mi pareja no es tonto y termina dándose cuenta de que son excusas, me pregunta qué ocurre, por qué ya no quiero saber nada del otro, con lo bien que nos llevabábamos y ha hablado siempre él de mí. Le cuento la primera milonga que se me ocurre para quitármelo de encima, y eso hace que me sienta fatal.
Al final acabo cediendo y viéndolos de manera esporádica. La mujer del amigo es una tía estupenda, lo que reafirma mi aceptación de la situación. Él intenta recuperar la confianza, pero no le dejo. Ni le río las gracias, ni le bailo el agua, y se mosquea, porque al parecer el señorito no entiende a qué se debe eso. Estoy allí aguantando por mi pareja y ya.
A los pocos días volvemos a vernos en el trabajo y sin más ni más, según llega, me lleva para la escalera y nos enrollamos. ¿Qué tiene esta persona en la cabeza? ¿Me hace pasarlo mal y perder año y pico con un hermano suyo para esto, que podría haberlo hecho perfectamente antes? Ahora ya no es que vayamos a hacer daño a su mujer y a sus hijos, es que hay un perjudicado más por su culpa.
No sé lo que piensa ni a qué juega, si le pasa como con un juguete que no quiere hasta que ve que otro se divierte con él o qué.
Agradecería alguna opinión para echar algo de luz sobre el asunto, porque yo no lo entiendo.
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