Lo que te está pasando es frustrante, pero también muy revelador. Aquí no hay mucho misterio, sino más bien una serie de señales que te están gritando lo que pasa. Una disonancia digital: el chico es un campeón por chat, pero en la vida real no tiene las herramientas o el interés suficiente para sostener una conexión.
Si está constantemente con el móvil en una cita, solo hay dos opciones:
o es un maleducado con nulas habilidades sociales, o no tiene interés suficiente en conocerte de verdad. El hecho de que te pregunte cosas que ya le has dicho confirma que te oye, pero no te escucha. Su atención está en otro lado.
Muchas personas se sienten protegidas detrás de una pantalla; ahí son valientes, coquetos y románticos porque tienen tiempo para pensar qué decir. En persona, la realidad le queda grande. Si después de dos meses no ha habido ni un beso, es probable que esté en una zona de confort donde le gusta tenerte ahí, pero no tiene la intención o el valor de avanzar.
No pierdas tiempo intentando descifrar a alguien que no se molesta en escucharte. Mereces a alguien que guarde el celular porque al que tiene enfrente le pareces mucho más interesante que cualquier notificación.