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Tema: Aquello que quisiera escribir… lo que desde hace un tiempo mi boca se calla Responder al Tema
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Hace 12 h 13:22
Reina Rubí Contigo volvió esa fe ingenua (pero, a veces, tan necesaria) de que existe un hilo rojo que no se ve y aun así tira de nosotros sin pedir permiso, y ocurre en ese preciso momento cuando ya habías aprendido a no esperar nada, a leer entre líneas y a quedarte en silencio cuando tocaba.

Sentí que, incluso con los ojos cerrados, nuestros pasos sabían encontrarse, como si el mundo fuera solo el rodeo antes de coincidir, como si entre tantas voces hubiese una que siempre supiera poner orden al ruido.

Y en esta pre primavera del alma, cuando el rocío de la noche refresca los amaneceres y las mañanas son fresquitas para recordar el rastro de lo que fuimos y lo que aún me duele borrar; y a pesar de todo ello, ya huele a algo nuevo, a palabras bien colocadas, y me atrevo (con miedo y todo) a creer otra vez.

Quizá no era llegar a ti el destino, sino sentir ese tirón sincero en el centro de mi pecho, sí ese que te transforma, descoloca y te recuerda que sigues viva, incluso detrás de una pantalla.
Hace 1 Día 19:54
Reina Rubí La noche ha caído, densa y sin estrellas, envolviendo la ciudad en un silencio que se agradece después del ruido del día.

Estoy sola en la terraza, con una cerveza alemana bien fría entre las manos, mirando cómo las farolas amarillas (mi color preferido) tiñen los caminos de un oro suave (18kilates) y melancólico.

Recuerdo esas charlas ligeras donde flotaban promesas de cervezas compartidas, risas de verdad, un encuentro que parecía al alcance de la mano.

Pero cada vez que intentaba concretar el plan, la conversación se desviaba con naturalidad hacia el tiempo, hacia cualquier detalle pequeño y el tema quedaba suspendido en el aire.

Es un silencio que pesa más que las palabras que no llegan, y duele de una forma callada, casi dulce.

Dejo que el amarillo de las luces me ilumine la cara un rato más, como si su brillo frío pudiera consolar un poco.

Al final apuro la cerveza, me digo que a veces sabe mejor así, sola..., y entro antes de que la noche se trague del todo lo que quedó sin decir.

Y quizás algún día el amarillo de una farola se vuelva más cálido, o quizás no...; en cualquier caso, aquí sigo, con la puerta entreabierta.
Hace 4 Días 19:02
Reina Rubí Sabes que estas tardes son claridad para mí y sigo siendo capaz de vivir y besar con los ojos cerrados...He volado ya mucho por este bosque, por el que me he perdido en tres dimensiones y, aun así, aprendí a no precipitar la paz de ciclo.

No es necesario llamarte, simplemente te encontraré, tu presencia no la busco, la encontraré sin voz, pero te voy sintiendo. Como la savia del roble que asciende sin hacer ruido y sin embargo, con paciencia, profundidad y constancia, formaron raíces firmes que se preparan para brotar sus hojas con fuerza serena.

No puedo evitar pensarnos como aquel castaño de 250 años, aún desnudo, pero con la vida en ascenso, búhos que vuelan en silencio durante la noche, observando el panorama desde lo alto detectando todo sin necesidad de tocar el suelo; recordándonos que la paciencia también es mirar, sin necesidad de hablar, porque nosotros sabemos que en la espera y el silencio se aprende a conocer lo que aún no se ve...igual que sucede al amar, que a veces, es vivirlo y observar sin apresurarse hasta que llegue la estación.

Y de todo esto solo es testigo íntimo la Oyente del Bosque, siempre guardiana de lo que aún no florece pero ya respira....entre pequeños parpadeos del día, atardeciendo..., como nosotros nos amamos y no nos cegamos, sino que cerramos los ojos un instante para sentir cómo llega, despacio, tranquila, la luz de la primavera.
Hace 6 Días 13:29
Reina Rubí Me apetece hacer un pequeño relax para darme un capricho y degustar en este Foro de Amor un vinito joven de color rubí intenso, con ribete violáceo, brillante y de capa media-alta que tiñe la copa que poso en mi mano derecha (no soy zurda), es de la cosecha del año 2021, por supuesto de mis Excelsas Bodegas Reina Rubí.

Mi película no cambia, aunque muchos quieran llevarme la serie... yo soy yo, sin más, con aromas potentes de fruta negra madura (moras, arándanos, cerezas en licor ), toques de vainilla sutil y especias suaves del roble corto.

Por eso entra por mi boca con una fuerza equilibrada, taninos elegantes y pulidos, acidez viva que refresca y da longitud a mi paladar, cuerpo pleno con fruta jugosa y final cálido persistente.

Repito este nuevo caldo...,porque cada sorbo me devuelve aquel beso con ojos cerrados, la fe absoluta en un amor sin fin que no se enfría con el invierno.

Brindo por tí y por mí por lo que sentimos....; el calor que brota dentro, eterno como este Duero que va anunciando como las rosas y los claveles la primavera sin prisa.

Chin- chin !.
Hace 1 Semana 11:20
Reina Rubí Decido salir a pasear bajo este sol que brilla, pero calienta tímidamente; y a pesar de todo, bajo mi barbilla y mirada, sigo mirando al frente de mi camino. Quizá esta luz quiere que me perciba como la tierra respira...

Quedo atenta y observo que así es: la propia naturaleza me está demostrando que está soltando su último aliento helado. Decido pararme y ponerme en cuclillas para poner las palmas de mis manos abiertas sobre el suelo del camino, y a la vez siento cómo la luz entra en mi mente y ya no solo me ilumina, sino que calienta, expande, despierta un pequeño pulso que viene de muy adentro.

Entro a meditar: ¿Y si amar no es abrir los ojos de golpe, sino dejar que el corazón se derrame por entero sobre el agua del lago del Kas que allá enfrente vislumbro, al levantar mi mirada?. Y cuando más da, más infinito se vuelve.

Uyyy, qué latido, tipo latigazo, me ha pegado mi conciencia. Podría haber respondido con un poco más de suavidad, como raíces que se estiran en la oscuridad para ir alumbrando la primavera.

- ¡Holaaa, mi Majestad!, ¿Qué madrugadora está su señoría?.
- Caraaay, Liria. Qué sorpresa me has dado, no esperaba que volvieras a irrumpir del interior de mi entramado de ramas.
¡Dame un pedazo abrazo, andaaa!.

-Ainsss, Reina mía, hay que ir despertando del invierno y empezar a construir con nueva savia. Te escuché reflexionar y, cómo no, salir de ahí dentrito tuyo para decirte que no hay armadura que proteja totalmente tu alma y cuerpo; solo hay entregas que se hacen más grandes cuanto más se dan.

- Qué bien tejes el hilo de mis pensamientos, Liria, y además con qué tranquilidad apareces y te pones frente a mi mente. He de admirarte. Es cierto:: amar con el corazón siempre es una exposición, y esa vulnerabilidad interior vuelve a subir por mí, ya no como herida. Porque me expuse al frío del invierno y ahora siento la luz de febrero, sabiendo que la primavera ya está moviéndose aquí debajo. Ven,toca tú, Liria.

-Ploooof, wiinnggg... A ver... espera, retiro mis alas, no vaya a ser que se me tuesten tempranamente; las tengo aún sensibles a la luz. Sí, siento como tú, Rubí: algo ya se está desplazando hacia arriba, invisible pero inevitable.

-¡Qué cosas nos enseña la naturaleza ! (le dije pensativa a Liria).

- A la naturaleza hay que observarla atentamente (sonriente me suelta Liria) y si te das cuenta, no tiene intención de alterar el ciclo; no quiere cegar al miedo, solo deja que el miedo camine a tu lado, pero no deja que dicte tu paso. Febrero te enseña a elegir la ternura feroz de quien ya sabe que el dolor pasó y de nuevo sale el sol para quedarse. Al igual que el amor verdadero no evita el dolor: lo atraviesa y lo convierte en nuevo terreno fértil.

Con voz ronca y susurrante, como recién salida de su largo letargo invernal, mueve sus patitas traseras y me aletea con su ala en el codo, y me aclara:

-Reina, claaro que se puede amar así, con el pecho abierto, sin esconder ese temblor interno y a la vez deseándolo; cada latido como si fuera el primero y el último en un mismo compás de vals. Nunca rompe, Majestad, solo deja que el sol tibio de febrero roce la piel.

(Liria cierra los ojos un instante y sonríe por lo bajini)

- Bueeenoo, Liria, sí que nos rompe, pero es cierto que nos rehace. Porque para mí amar así, con el corazón expuesto, es como este deshielo del invierno: gota a gota, sin salto brusco; el hielo se entrega y se rinde, y el agua termina fluyendo libre...

A pesar de ello, no dejas de ver las grietas, sientes el frío que aún queda, pero también intuyes el calor que viene. Es elegir el amor no a pesar del riesgo, sino en medio de él; y ahí está la verdadera fuerza..., esa vulnerabilidad, honestidad y grandeza que sientes ante tal exposición. Por eso no necesito cerrarme para existir.

Liria emprende su vuelo por los alrededores del valle, quiere sentir este día timidín y soleado que tenemos por delante.

Yo me levanto, sigo caminando y la Oyente del Bosque me responde con un susurro de viento que mueve apenas las ramas del castaño milenario, descargadas de hojas para poder sobrevivir al frío; y me doy cuenta de que un brote invisible, Pliiiinnnn... se endereza un milímetro más.

Liria hace un hover en su vuelo y, planeando frente a mis ojos, alegremente toca con la punta de su dedo índice al aire, como quien pasa un control de calidad, a ver si la promesa de marzo ya se acerca.

Sí, hoy por hoy estoy convencida...: lo que siento es el amor que no se guarda, que se derrama por entero, preparándose para la explosión verde que nadie detiene.
Hace 1 Semana 12:53
Reina Rubí


Frente a mí, vislumbro mi valle en el que todos mis personajes duermen, pero debajo del barro hay un amarillo que insiste en brotar en que yo no calle...

Nadie me pide que hable. Hasta hoy no estaba convencida si seguir largando…;pero mi mente y corazón se unen para abrirme, aunque ahora mismo no haya flores ni hojas todavía; sí, siento que he echado corteza exterior y he aprendido mucho todo este tiempo, dejando la tierra en reposo. Sigo teniendo miles de recuerdos, pero ya no desvelos, sino que la experiencia otoñal e invernal se ha convertido en mi escudo protector.

Como la tierra que dejé reposando en el invierno, a veces todo parece cubierto por una ligera niebla. Personalmente, lo he vivido literalmente estas semanas: ver como a través de un velo, intuyendo las formas pero sin la nitidez de antes, mucha luz frente a mi mirada, pero sin terminar de enfocarlo todo.

Y poco a poco, casi sin darme cuenta, esa niebla, esa segunda agua que se le da al suelo de tu casa en el que recién has pintado y ves limpio, pero ahí queda aún esa pintura clara...,y sí ya empieza a despejarse: nunca un anochecer pudo con un amanecer. Primero un detalle más claro, luego un contorno más firme, después segundos de visión limpia que duran un poco más que ayer. Todo sigue progresivo, coincidirá con la explosión de la primavera.

Supongo que así también sucede bajo la tierra en febrero: nada parece cambiar en la superficie, pero por dentro las raíces ya se están moviendo con más fuerza, preparando los brotes que vendrán.

Del invierno a la primavera no hay un salto brusco, hay un deshielo. Y la claridad, como la vida, no llega de pronto ni de un instante a otro, sino que se va abriendo paso.

Acompañaremos su ritmo hasta que llegue la primavera.
Hace 2 Semanas 19:45
Reina Rubí


¡FELIZ DÍA 14 DE FEBRERO, DÍA DE SAN VALENTÍN Y DE LA AMISTAD!.




ODA AL AMOR

Los tiempos de un vals Son tres en un mismo compás, como el amor que estoy viviendo contigo. En cada 1-2-3 doy un paso adelante (o atrás), me deslizo hacia un lado y cierro al centro... y es aquí en este último tiempo, siento que vuelvo a mí, que regreso a nuestro centro antes de girar otra vez o continuar.

Continuo hacia atrás y traigo los recuerdos al presente, los vivo ahora, los proyecto hacia lo que vendrá . Vuelvo al centro y deseo quedarme ahí, repetir ese momento una y otra vez. No quiero que termine este compás. No quiero que termine nuestra historia.

Uno.... recuerdo.
Dos... lo estoy viviendo otra vez.
Tres.... es nuestro tiempo, el tuyo y el mío, latiendo juntos.

Un, dos, tres...(más lento) y en este compás nos amamos, nos besamos, sentimos nuestros cuerpos encendidos como un volcán en erupción, mientras el tiempo parece detenerse en ese latido compartido, en ese deseo que arde lento, profundo, eterno sobre mi cuerpo.

Un dos tres (más rápido) y giro contigo en esta pasión intensa y viva como un huracán que me envuelve sin pedir permiso, que me arrastra dulcemente hacia ese centro donde solo existimos tú y yo .Siento que el tiempo se vuelve espiral para nosotros, que se estira y se enreda en nuestros cuerpos y abrazos; nos escuchamos incluso en el silencio, nos entendemos en una sola mirada y cada emoción late fuerte, muy fuerte, sin pausa, sin final.

Seguimos bailando....un, dos, tres...

Tú me llevas cuando mi corazón me pesa, yo te llevo cuando tu alma me lo susurra.

Estamos juntos, marcando el mismo compás, respirando el mismo aire, dejando que esta pasión infinita crezca esta danza eterna que ahora mismo no quiero que pierda su ritmo jamás.


Muaccck, requetemuackk...

27-Dec-2025 09:05
Reina Rubí A ver si ya me puedo centrar que estamos todas en casa y puedo seguir el último fragmento donde lo dejé: el enamoramiento no tiene fecha de caducidad fija; tiene condiciones.

Puede transformarse, apagarse o profundizarse según cómo se lleve el rollo, como un río que cambia de cauce pero sigue corriendo.

Y sin embargo, la verdadera capacidad de amar puede permanecer latente, como la semilla que aguarda bajo la nieve para brotar en primavera.

Lo que hoy sostengo es que no estamos a merced del destino, sino de cómo actuamos y qué entorno vamos cultivando y así es que esa capacidad de conexión entrega y nueva apertura al afecto, puede mantenerse a lo largo del tiempo, moldeándose por la experiencia, pero sin perderse jamás por completo.

Por lo tanto el invierno por muy pelado que aparente estar, no debe asustarnos…., por mucho que deje exteriormente la tierra dura; pero caminas sobre ella, y sabes que no está vacía, no puedes llevar prisa caminando para despertar lo que aún se está ordenando interiormente bajo tierra. El amor no se va, sino que se recoge. Está ahí, intacto, esperando una forma, no pide permiso. Pero mientras tanto, sigues siendo capaz de amar.

- Siento un revoloteo y cosquilleo sobre las ramas de mi mente de una hada (era Liria, no podía dormir más) y desperezándose me dice:

- No busques (me dijo). Ahora no toca.

No había reproche en su voz, solo calma. Dio un brinco sobre dos de mis nervios, unidos por el mismo axiomas y le sirvió de trampolín para salir al exterior, posándose en mi mano.

- ¿Lo has estado escuchando todo, Liria?.

- Si, mi majestad, todo todito todo. Tú sin mí tampoco eres nadie, ¿ves que no te puedo dejar sola? (me dijo dulce e imperceptiblemente con una sonrisa, Liria).

-Hubo un tiempo que creí que amar era tener (le confesé por lo bajini...).

Liria me miro con nostalgia.

- Amar es poder (susurró). Lo otro, a veces, sucede.

Sal al Valle y observa a tu alrededor (me dijo).

La hice caso y salí dejándola a ella junto al fuego, calentita y mire alrededor. Ninguna flor. Ninguna promesa visible. Y aun así, nada estaba muerto.

La tierra descansa del ajetreo de su ciclo (el otoño, hojas caídas, pisadas, huellas ...), sin precipitarse; permanece fértil, en reposo y sin tener que demostrar nada de nada..., sin apresurarse, sin exigir...; como sucede en el amor: organizándose, madurando y descansando para lo que vendrá en primavera.

- Liria voló a mi encuentro y me dijo: vamos, Reina a casa…, yo quiero regresar a dormir.
(ella siempre sabe cuándo irse)

- Confía en el invierno (dijo antes de marcharse y meterse en su catre). Quien sabe amar, no se queda vacío.

La dije que se fuera ella que yo me quedaría un rato más, en este silencio que amanece, con las manos manchadas de tierra fría y el corazón, por primera vez en mucho tiempo, en paz.

Todo el mundo tiene la capacidad de amar, cada persona es libre de decidir amar en pareja, dependiendo de su responsabilidad, libertad, fidelidad, lo hará o no.

Amar implica conciencia de uno mismo y del otro. No tienes por qué ser correspondid@. Lo que si necesitas es desapego, conciencia y práctica diaria.

Lo importante es que la capacidad de amar existe antes que la pareja, y la relación solo permite manifestarla y profundizarla.

Que el amor se materialice en la pareja no es la única vía que existe para amar, puede manifestarse solo a través de la familia, amigos, al resto de las injusticias en el mundo, y no todos lo descubren al mismo tiempo y por lo tanto, tampoco de la misma forma.

Y ahora, dejemos que la tierra haga su trabajo; que el invierno ordene lo que el corazón ya sabe.

Amar es mi convicción, y convicción no necesita aplausos; sino tiempo, calma y raíces profundas.


27-Dec-2025 07:48
Reina Rubí Liria entra dando pequeños saltitos cortos, con las alas más tiesa que un palo y con su carita angelical, de no haber roto un plato; pero se le notaba en su expresión como "la que he liado...".

- Majestad... su conciencia a vuelto sana y cantando más o menos...(más bien, venía desafinando las coplillas de Noche Buena de María Terremoto; sin un hola, ni un perdón , ni un oye, que igual te he despertado. Nada de nada previamente).

- ¿Desde cuándo mi conciencia se permite la osadia de salir de juerga mientras yo me quedo aquí desvelada? (la digo muy enfadada).

- No sabes lo bien que lo hemos pasado (dice Liria) y en ese momento, la mariquita Aurora, se asoma por detrás de su espalda, roja, como un tomate (prr-prr-prr,) con las alas vibrando de la risa.

- ¡ No sabes lo bien que lo hemos pasado! (dice Aurora).

Claro, cómo lo voy a saber…, si yo estoy aquí contando las gritas del tronco de la mesa de ébano...

- Liria, que no vuelva a ocurrir esto más...¿eh?, sin mí no sales más. Que aún eres una ignorante de la vida.

No te puedes ni imaginar la de bichos con cara amable que andan sueltos por estos bosques. Y por esa zona espesa de bosque en la que estuvisteis no solo hay musgo, también entra mucho canto.

- Lo sé, Reina Rubí… aún me deslumbra el canto, pero aprenderé a mirar mejor y a no volar sin ti.

-Anda, acércate aquí a la lumbre, que vienes tiritando de frío y hasta las conciencias necesitan abrigo (la dije). Después acuéstate y descansa, hazle un laíto en el colchón a Aurora en tu cama, no son horas para que ande por el Valle sola.
26-Dec-2025 11:21
Reina Rubí … y mientras va despegando la luz del día, sigo vislumbrando entre las ramas despojadas de sus hojas por la sensibilidad del invierno, a la Oyente del Bosque; la que me sigue abriendo mentalmente en canal y me hace reflexionar que sobre el amor: hay mucho y nada escrito (no hay manual universal escrito); porque cada persona es un mundo, pero es muy conveniente observar el terreno sobre el que pisas, y a veces el amor se convierte en pareja estable, otras veces en memoria, otras se impone la distancia, y otras simplemente se apaga.

¿ Es o no es amor?.

Pues creo que no todo amor esta hecho para que dure, ni todo lo que dura es amor.

Lo que sí puede persistir, como la tierra fértil bajo la nieve, es la capacidad de amar con conciencia, no el objeto ni la forma concreta.

Confundir permanencia con eternidad es un error frecuente.

La ciencia puede explicar qué mecanismos y efectos (química, cerebro y conducta), involucrados en el amor, pero no determina cómo sentimos o elegimos amar de manera consciente.

Por eso me gusta colocar a la ciencia en su sitio, nunca la negaré, pero creo que solo cumple su función en los animales del bosque, porque si solo sirviera el amor para criar crías, no dolería tanto cuando se rompe.

La ciencia no determina qué espera el ser humano al amar, cuando eligen cuidar, sostener y volver incluso cuando la euforia se ha ido.

Lo que se agota no es el amor, sino la disposición a compartirlo y habitarlo.

El enamoramiento no tiene fecha de caducidad: tiene condiciones...

Por fin viene Liria de cantar villancicos con su amiga la mariquita Aurora, se va a enterar lo que vale un peine ésta. Que me tiene toda la noche sin dormir y aparece ella, más feliz que unas castañuelas. ¿Habrá ligado revoloteando por el bosque?.
25-Dec-2025 18:11
Reina Rubí Un nuevo atardecer frente a mis ojos, pintando con nubes esponjosas que flotan sobre sombras gratifeadas de rosa y rojo, componiéndose lentamente para dar entrada a un anochecer que nada tiene que ver con el de ayer.

Y mientras la luz se desvanece en el atardecer, recuerdo algo de lo que hoy hablé… En este momento de silencio y paz en el bosque, quiero rememorar lo que la Oyente del Bosque un día me enseñó a ver en lo profundo de su bosque: que el amor no aparece porque haya una pareja, ni desaparece cuando deja de haberla.

Es al revés. Primero está la capacidad de amar, sí esa disposición íntima del ser humano a abrirse, a vincularse, a compartir, a cuidar… como la tierra que durante el invierno parece dura y yerta, pero que guarda bajo su superficie la semilla, la humedad; es decir la vida que solo espera tiempo y forma para realizar su siguiente ciclo.

Podemos amar incluso sin rostro, sin nombre, sin historia compartida. Y a veces, tenemos a alguien porque esa capacidad sigue viva en nosotros, como el brote que surge cuando la tierra decide despertar.

El atardecer se pliega, y aparece la oscuridad… y mañana, quizás, el bosque vuelva a susurrarme secretos...
22-Dec-2025 15:39
Reina Rubí Vamos a marcarnos otro villancico corto, que me ha pegao ya otro mongo,jajaja.

Por intentarlo no va a quedar, por mi santa Corona, que esto sale como debe salir.

¿Escuchan ustedes ?. ¿noooo?, pero por favor, a ver ahora... Va enrando el sonite, muy bajito, sí, pero va entrando:

Ras, raaas, raaas, lentito, con su tran, trán, tran, trán, la guitarra no corre, solo escucha, o k?. Como quien sabe que aquí hay palabra que aún no salen

Me voy ajustando el mantón, sin prisa para qué llevar prisas, si estamos en Navidad, y esto lo vamos a bailar y ronronear aquí
Paaaan, paaaan, paaaaáaan (porque lo que se calla, pesa)

Taaac, taaac, taaccc...
Chof-chof (palmadas de mesa
Sí de esas que no quieren romper nada. (esto si me lo pillas, es que eres fino, amig@)

Y qué sería este tablao foril sin el fondo de su foro.
Va entrando Foro Amor con su voz grave, serena, de quien ha leído muuucho.
Taaaa, taaaa, taaac, pan pan pan.....
Aquí se viene a preguntar lo que no se sabe decir.
A buscar orientación cuando la cabeza no ordena.
a desahogarse sin tener que fingir fortaleza.
a leer respuesta que a veces te arreglan, te acompañan, plas, plas, plas, oleeeé, otras consuela, la, la, laaaa,
Pliiiím, pliiiiiín, pliiiiiiín, vamos para alla, nainaaaaá naninaaaá, nainaaaaá, tan, tan tan que es la Navidad esa nota suelta, y honesta encontrarás en Foro Amor.

Que vayan pasando los lectores con la bota maría, que se van a emborrachar de felicidad.

Esa lectora silenciosa que dice: Yo nunca escribí...., pero en cada hilo reconocí algo mío

Ese lector cansado: No siempre encontré respuestas, pero encontré palabras que me sostuvieron, tan, tan tan que ha nació en el pesebre con una mantá na más, pan, pan, paaan,

Chas, chas, chaaaas, chaaaf, chaaaffff y empiezan a cuadrar el compás... oleeeeé porque tú eres fuerte y cantando y bailando todo se va a pasar, y vamos a recordar a nuestros queridosm sin mas, parapán, parapán, parapán, para que lo bailen ellos allá donde estén.

Y por ahí van entrando desde la sombra los NR y cantan que ellos escriben sin nombre, porque así pueden decirlo todo.
Ese otro NR a puro AAAAaaayyyy nos canta que aquí me atreví a hablar cuando fuera no podíaaaa aaaaayyy y ahora le toca soñar, reír, y palante como los de Alicante.

Aaaay, aaaay, aaaay, ese aaaaay que no pide solución solo ser leíd@. pach, pach, pach

Y leeeeé, leeeeé, leeeeé, que este mongo se me va pasando y tengo que tomar el centro e ir haciendo el café:

Yo no doy consejos. Hago observaciones y a veces, que alguien nombre lo que te pasa es más alivio que cualquier respuesta.

Raaaas, raaaas–RÁAAÁANNNN (a tope)
la guitarra sube,
no para imponerse,
sino para sostener.

Foro, lectores, NR, registrados (a media voz):
Esto es aquello que quisiera escribir… lo que desde hace un iempo
mi boca se calla…

Traas, traaaas, traaas,
Taca, taca, taca (tacón seco, sin alarde):
FORO AMOR un lugar donde se pregunta, se escucha y se queda.
Por eso estoy yo aquí.
Y por algo será...que sigo aquí.

Tráaaán, traaaáánnn, traaaánáaaannnn
Y la cuerda se me va terminando jajaja

.....silencio compartido.
Del que acompaña.


tirititrán tran tran.....tirititrán tran tran....tirititrán tran tran

21-Dec-2025 13:53
Reina Rubí Agua, canela y alegría, con el permiso concedido el Web Master del foro

Este villancico me lo marco yo. oleeeéeeeée !.

No baja de Triana ni de un escenario ...sale de Palomeras Bajas, de su bosque urbano, de sus bancos fríos, de su gente que no hace ruido pero sostiene. Aquí no cantamos para tapar nada; cantamos para soltar.

Empiezo yo, Reina Rubí, marcando el compás a mi manera:
la guitarra entra despacio, cha-ca… cha-ca…,
como pasos firmes por el barrio, sin prisa y sin pose.
El compás no empuja, acompaña.
Fueeeraaa las penicaaas,
porque aquí las penas no se gritan: se dejan ir.

Mikel se suma después, casi sin darse cuenta.
No entra para lucirse, entra porque el cuerpo ya va solo.

Hace un aaaaaayyyy largo, sostenido, de esos que no piden nada, de esos que alivian más que explican.

El compás le arropa y le baja los hombros.

Liria, mi conciencia, no canta... palmea (plas, plas, plas... Pach, pach, Pacchhh).
Marca el tiempo en el , clá… cla…clá...cla,
y me susurra: No corras, Rubí. Este cante no se escapa.
Y entonces el estribillo vuelve solo, como vuelve lo que es verdad.

El barrio escucha.
Palomeras Bajas sabe de qué va esto.
Aquí el compás suena a dignidad cotidiana, a gente que ha aprendido a seguir sin endurecerse.

Yo lo escribo.
Y ahora ellos lo cantan conmigo.

Vamos barrio que esta ya es la demostración buena, ok ??.

Palmas suaves: cla… cla… cla…

Guitarra rasguea: ta-ta-ta… ta-ta-ta…

Voz en susurro (Reina Rubí): Fuera… las… penas…

Estribillo (todos juntos):

Palmas firmes: clá-clá… clá-clá… clá- cláaaá

Mikel: Ay… ay… (sostenido)

Reina Rubí, canta la letra principal, siguiendo la guitarra: ta-ta-ta… ta-ta-ta…

Liria: marca el pulso con palmas: clá… cla… cla…, sin cantar, solo tiempo.


Guitarra baja un poco, rasgueo más íntimo: ta… ta… ta… ta…

Reina Rubí: cuenta la historia del barrio y del bosque (Palomeras Bajas).

Mikel: susurra ¡ooohhh! o aaaay… en momentos emocionales.

Y Liria, sigue palmeando suave, cla… cla…cla, cla, marcando la respiración del barrio.

Y terminamos con el eEstribillo final:

Palmas más fuertes: clá-clá-clá… clá-clá-clá…

Todos cantan juntos: Reina Rubí, Mikel, y mi barrio y ese público virtual: FUEEERAA LAAAAS PEEENAAAAS.

Y vamos cerrando, OK?? viva el Web Master guitarra rasguea descendiendo, ta-ta-ta… taa-taaa-taaaa--…, dejando el silencio del barrio y de la fábula.

Y ahora, lo dejo sonar.


21-Dec-2025 08:29
Reina Rubí Engaaaa mi gente, vamos a crear un escenario imaginario. Of course?. Ok.

Mikel va al centro, guitarra y sonrisa
El público que nos lee alrededor, palmas y voces.

La moderadora (Ginebra): al frente, ligeramente elevada, como directora de orquesta . Marca los cambios de compás: ¡Ahora palmas todos!. Señala cuándo entrar con los coros o el eco tin‑tin‑TIN.
Da los gritos de ánimo:¡Oléeeeé!, ¡Oléeeé! si alguien se queda tímidill@
Todos juntos creamos la fiesta flamenca-navideña interactiva. Oleeé
Vamos hacer una demo, ok ?. Allá vamos
ta‑TUM‑ta ... ta‑TUM‑ta
pa‑TUM‑pa .... pa‑TUM‑pa

TUM es un bajo/patada de compás.
ta/pa es rasgueo de guitarra o palmas.
Público a palmadas suaves al unísono con el ta/pa.
ta‑RA‑ta ta‑RA‑ta ... ta‑RA‑ta‑ta‑RA‑ta
tin‑tin‑TIN tin‑TIN‑tin
Mikel marca la melodía principal
Público va a repetir los tin‑tin‑TIN como eco o aplauso.
PA‑pa‑PA ////PA‑pa‑PA
clap‑clap‑CLAP ///// clap‑clap‑CLAP
Mikel guía la entrada
Público hace palmas en los contratiempos y acompaña los acentos.
Mini instrucciones que dará, Ginebra para el público del post:
Palmas suaves en los ta/pa.
Eco de tin‑tin‑TIN en la parte del corito.
Gritos de ánimo tipo ¡Ole! ¡Oléeeeé! al final de cada verso.
Opcional... golpecitos con mesa o vaso para marcar el compás


20-Dec-2025 10:46
Reina Rubí Y ahora quiero enviar un guiño a todas las almas que pasan y vuelven a leer en este cofre mágico.

Ese cofre que no es de madera común, sino de raíces entrelazadas, hierba suave y polvo de estrellas; donde cada palabra que dejo se convierte en hoja que cae y se queda entre el bosque, esperando volver a florecer cuando alguien la recoja.

¡Feliz Navidad!. Disfrutad de estos días de distinta manera, llena de luces e ilusión; porque la verdadera fiesta y alegría la llevamos en nuestro interior durante todo el año. Todo lo de afuera es solo una batuta para acompañarnos a todos.
Que sepan que aquí no hay prisa, ni calendario que valga: se puede celebrar o no estas fiestas, cada cual a su manera…

Pero lo que sí les quiero decir es esto: celebren lo que les hace latir el corazón, aunque sea un pequeño gesto, un recuerdo, una risa, un abrazo imaginado, o simplemente nada… que la verdadera luz no viene de las bombillas ni de los villancicos, sino de todo lo que se guarda dentro y sigue ardiendo aunque el invierno apriete.
20-Dec-2025 10:38
Reina Rubí El día de Navidad ya amanecía distinto.

El Valle del Kas seguía siendo Vallekas, humilde, peleona, con las persianas medio torcidas y las mesas largas como trincheras de cariño.

Éramos pobres, sí, pero ricos en jaleo.

La comida se repartía sin ceremonia ni niño muerto... Lo que había, bien puesto, bien compartido.

El puchero sabía mejor cuando cabíamos todos alrededor. Juegos otra vez, más cartas, jugar al bingo, risas que rebotaban en las paredes, y ya sin tensiones: lo del día anterior había quedado enterrado bajo la tierra sabia del bosque.

Y luego, poco a poco, cada uno recogía su petate, su abrigo y tiraba para su nido. Navidad seguía, pero ya no coincidíamos todos a la vez como norma.

La Nochevieja era distinta.

Ya no era aquel amontonarse de antes, aquel todos juntitos celebrando que nuestro apellido seguía vivo, que el Reino resistía.

Era más repartida, más silenciosa, como cuando el bosque entra en pausa y cada animal busca su refugio.

El jaleo seguía, pero ya no era coral.

Y por fin ya se acercaban ellos…....

Sus Majestades los Reyes Magos.

Para mí, los Reyes Magos siempre fueron magia pura, aunque los zapatos tuvieran suela fina.

Éramos niños de pedir poco, porque sabíamos que cualquier cosa caída del cielo era un milagro. Y The Mother (mi mamita querida) siempre conseguía que, al menos, uno de los regalos que habíamos pedido en la carta de los Reyes, apareciera junto al árbol. Uno. Y bastaba.

Desde prácticamente la cuna nos lo dejó claro: que la alegría, hija, es despertarse juntos, ver amanecer, cantar y bailar en familia.

Nos decía que a quienes más regalos les llevaban los Reyes era a los niños sin familia, a los que pasaban las noches en salas de luz blanca y pasos suaves, luchando por ponerse buenos. Y nosotros preguntábamos, con los ojos abiertos:

-Mamá, ¿hay gente más pobre que nosotros?.
Y ella asentía despacio:
- Uy, sí, sí, hija. Siempre hay quien tiene menos… y quien tiene más soledad.

Yo siempre fui la hija que se quedaba un segundo más mirando a los ojos de mi madre.

Mientras los demás ya estaban pensando en otra cosa, yo me quedaba ahí, con la mirada suspendida, rumiando lo que acababa de decir, aunque entonces aún no supiera ponerle nombre.

Ella hablaba sencillo, pero dejaba fondo.

Y algo en mí entendía (sin entender del todo) que había pobres que, precisamente esos días, eran los más ricos. Que la abundancia no siempre venía envuelta en papel brillante.
Por eso, sin saberlo, fui aprendiendo a preferir tener menos regalos y seguir siendo rica en lo otro.

En presencia.
En familia.
En conciencia.
Y esa elección, con los años, me salió sola.

Nunca nos faltó una cabalgata.

paraguas abiertos, caramelos volando, manos estiradas, ojos como platos. Y esa noche nos íbamos a la cama antes que nunca (y eso ya es decir, siendo lo trastos que éramos). Veníamos cenados de chocolate caliente y porras de la calle, y nos metíamos bajo las mantas con la urgencia de quien quiere que amanezca ya. Madrugadores de nacimiento, aquella noche éramos relojes.

Nunca pillamos a nuestros padres poniendo los regalos. Nunca.
Pero siempre estaba la bolsa de chucherías, tipo canuto, bien doblada. Para nosotros eso era oro puro. Durante el año no se gastaba dinero en esas cosas. Hoy las tienen a diario, a cualquier hora, en cualquier esquina. Ni mejor ni peor. Distinto. Nosotros aprendimos a esperar, a saborear, a agradecer.

Y así crecimos.
Pobres, sí.
Pero con ilusión intacta.

Uy, ¿pero a quién tengo posada frente a mi retina ? . Era Liria, diciéndome:

Y eso, Rubí, no lo compra ningún reino.

Voló a mi frente, dándome un beso suave en la frente, de esos que no haen ruido pero que dejan marca y antes de pirarse a tomar el sol, que está saliendo ahora mismo y debe aprovechar me susurró:

-Guárdalo bien… es de lo poco que no se pierde ni con los inviernos.

Y se fue.

Como solo sabe irse la conciencia cuando ha hablado claro.
20-Dec-2025 09:56
Reina Rubí Aquella Nochebuena no era solo de baile, ¿eh? no, no...

También era de juegos, de risas cruzadas, de cartas que volaban sobre la mesa, de dados que sonaban como piedras rodando por el arroyo.

Alguna copa caía de más (una copita inocente primero, para ir entonando el ambiente, otra porque es fiesta, y ya se sabe… y siempre había algún hermano que se enchispaba un pelín más de la cuenta, sin mala fe, pero con la lengua más suelta que las manos.

Y claro… a veces salía algún trapo sucio. Nada grave, pero lo justo para que el aire se tensara un segundo, como cuando el viento cambia antes de llover.

Alguna frase mal interpretada, mal expresada, alguna mirada atravesada. Las cuñadas… telita, telita con ellas. Yo siempre supe distinguir qué palabras nacían del pecho de mis hermanos y cuáles venían ya condimentadas de casa ajena.

Eso se huele, como se huele la humedad antes de la helada.

Pero ahí estaba la mother. Siempre.

Como buena guardiana del claro, salía al quite antes de que la cosa prendiera. Una palabra aquí, una broma allá, un eeea, eeenga, que es Nochebuena dicho en el momento justo. Mano izquierda, paso corto, corazón templado y memoria larga.

Y es que the mother....mamá era otra liga.

Queen of Heart no apagaba fuegos: los transformaba.

Tenía ese don antiguo de canalizar energías como quien redirige un río crecido. Donde había tensión, metía compás; donde asomaba el reproche, soltaba una risa; donde el ambiente se espesaba, sacaba una canción o llamaba a alguien a bailar. Y asunto arreglado.

Ella sabía (porque lo sabía) que en las familias grandes la vida no siempre entra ordenada, pero sí se puede hacer que no se haga daño. Y así, entre juegos, copas, alguna chispa suelta y mucho amor bien administrado, la Nochebuena seguía su curso.

El bosque respiraba tranquilo.

Y nosotros también.
20-Dec-2025 09:44
Reina Rubí Se acercaba la Nochebuena y aquello, más que un día del calendario, era un aviso del bosque.

Yo vengo de familia numerosa, de las de antes, con ese desfase generacional tan nuestro. Los tres hermanos pequeños por un lado y los mayores por otro, como ramas que crecieron en estaciones distintas pero del mismo tronco.

La norma no escrita era clara. Nochebuena y Navidad se celebraban en la cueva de la mother. Luego, los mayores podían volver a sus nidos, que no vivían lejos… pero qué va. Preferían quedarse a dormir en casa de mamá, Queen of Heart, porque allí el fuego ardía distinto.

Imaginaros el panorama: hermanos mayores, sobrinos chiquitines (algunos casi de mi quinta) y una casa que empezaba a vibrar desde bien temprano.

La mañana de Nochebuena arrancaba después de comer. Poco a poco iban entrando en la guarida familiar cargados como si vinieran de asaltar una verbena: bolsas con regalos, postres, bebida, risas, algún petardo suelto que otro, bombas fétidas que alguien hacía estallar a traición y salidas corriendo entre carcajadas.

El bosque ya estaba avisado: hoy hay jaleo.

Los villancicos llevaban sonando días, sí, pero esa mañana era la traca de la traca. Aquello no era música: era jaleo forestal. Palmas sordas primero (plas… plas…plas, tras, tras Heeeee...), luego palmas abiertas, de esas que cortan el aire (¡plás, plás-plás!), marcando compás como si el suelo fuera tablao y las raíces llevaran siglos esperando ese momento.

Mi madre… ay mi madre. Queen of Heart era la alegría de la cueva. Con la candela chisporroteando detrás, mandaba más que nadie sin levantar la voz. Le bastaba una mirada y un ¡ea! bien dicho. Se arrancaba a cantar, a bailar, a mover los brazos de abajo arriba y bajaban interiormente, con esas muñecas retorcidas al compás de las notas flamencas y dedos movimiento de dedos con arte, salero, como quien mueve el viento, y el resto íbamos cayendo uno a uno a bailar, sin remedio.

Salíamos e íbamos invitando al resto de la familia a salir a bailar (cuñadas), pero no antes de salir primeramente los hermanos, , luego los sobrinos pequeños dando zapatazos torcidos pero con arte, brazos en alto, vueltas imposibles, riéndose de sí mismos. Flamenco doméstico, del bueno: sin escenario, sin focos, con calcetines resbalando por el suelo y el corazón desatado.

Aquello no era una casa.

Era un claro del bosque en plena fiesta.

Y mi madre, en el centro, era fuego, raíz y compás.
19-Dec-2025 08:51
Reina Rubí La Navidad en mi infancia era esperada con mucho entusiasmo e ilusión, y me parecían tan largas e interminables hasta que llegaba el día de Reyes…

Yo estudié la EGB, soy de aquella época en la que la tele no era infinita, pero lo que echaban se metía en la cabeza como si tuviera raíces. Recuerdo, por ejemplo, el anuncio de la mantequilla Tulipán: un helicóptero que bajaba al prado con barriles brillantes, como si trajera tesoros, y las vacas se quedaban mirando.

No era que en El Valle del Kas aterrizaran helicópteros todos los días, pero esa imagen se quedó como símbolo de abundancia y fiesta, como si la Navidad fuera ese helicóptero bajando paquetes dorados al barrio, aunque en la realidad las casas fueran de cartón y el oro fuera la sonrisa de casa.

Hacía mucho más frío que ahora, la niebla cubría El Valle como si estuviéramos en Londres, y no faltaba ningún día con lluvia y alguna que otra caída de copos de nieve. Las calles no estaban iluminadas como ahora: solo la calle principal del barrio, Palomeras Altas, lucía sus bombillas formando símbolos navideños y en la entrada de la vía un Feliz Navidad parpadeante que se reflejaba en los charcos, mezclándose con el dorado de los escaparates.

Entre las sombras se adivinaban ventanas decoradas con figuras de espuma en los cristales, iluminadas con pequeños focos de colores que cambiaban de rojo a verde y azul, y algún escaparate con estrellas de papel.

Todo un paisaje mágico que hacía que caminar por las otras calles fuera como internarse en un bosque dormido, iluminado solo por la imaginación.

En cuanto nos daban las vacaciones escolares, ya estábamos los tres hermanos pequeños, incluida yo, decorando primero nuestra habitación. Hacíamos cadenetas de papel de revistas, periódicos, hojas de las páginas amarillas y blancas del año anterior, que iban de esquina a esquina de l ahabitación.

El pegamento que usamos para las cadenetas se acababa pronto, así que lo hacíamos nosotros con harina y agua: a ojo de buen cubero, echábamos, un poco de harina mezclada con un chorrito de agua hasta que quedaba espeso, y listo para pegar papel, como magia casera de Vallekana.

Imaginaros cómo terminábamos con el jersey, con pegotones de amasijo de harina y agua, los dedos con esa plasta que se te queda pegada en la yema de los dedos,jajaja.No molaba tanto como usar el pegamento Imedio, porque el resultado final de las cadenetas no era el mismo, se notaba que estaban como más hinchadas, el papel pesaba más y a veces, pues a los pocos días, tenías que volver a rearmarlas, porque se ahuecaban; pero bueno, a falta de pan buenas son tortas.

Además nos dedicábamos a envolver la lamparita y la lámpara del techo con papel film de colores; a mí me encantaba el amarillo, porque iluminaba cálido y parecía que el sol se quedaba con nosotros dentro de la habitación.

Luego montábamos el árbol de Navidad y el belén: un rincón del salón con hierba, piedras, figuritas traídas con cariño, y casetas y montañitas hechas con cartón y papel de estraza; la imaginación hacía el resto, convirtiendo aquel rincón humilde del Valle en un bosque mágico.

Era la época en la que más jugábamos al juego de la lima. Con el suelo húmedo por la lluvia, rascábamos con la lima la superficie de tierra húmeda y dibujábamos un circuito dividido en casillas: primeras, segundas, terceras y cuartas, y al final el cuadrado de casa. Se lanzaba la lima desde detrás de la línea de partida hacia el primer cuadrado: primeras. Si la lima se quedaba dentro y sin tocar la línea, tocaba avanzar: a pata coja ibas saltando a cada cuadrado, sin pisar el espacio donde estaba la lima ni tocar las líneas. Al llegar al último cuadrado, dabas la vuelta, recogías la lima con cuidado y seguías la secuencia tirándola al siguiente cuadrado.

Éramos incansables, nunca recuerdo tener agujetas, eso es que lo hacíamos todos los días; no como ahora que a la más mínima un chaval te dice tengo agujetas, pues no sé de qué, será de no moverte...Por cierto, creo que ese juego hoy en día estaría prohibido por los riesgos que conlleva. De ahí hemos pasado al navajazo en cualquier rincón y cuando menos te lo esperas. En fin..., Serafín.

Los villancicos sonaban a diario, ya fuera en la radio, el tocadiscos o los cassette. Cantábamos Los peces en el río, Campana sobre campana y Noche de paz hasta quedarnos roncos, y mis hermanos y yo salíamos con la pandilla por las calles del barrio a pedir el aguinaldo. Con la pandereta en mano, golpeábamos el ritmo mientras nuestras voces se mezclaban con el aire frío, resonando entre los muros de ladrillo y las escaleras de Palomeras Altas.

Cada casa que nos abría la puerta nos ofrecía una cinco, veinticinco, cien pesetas, un dulce o una sonrisa, y el eco de nuestros cantos se esparcía como savia cálida entre la gente del barrio.

La verdad sea dicha, que nos cundían las mañanas de aguinaldo, sacábamos una pasta; por eso luego perder parte de este dinero, en los juegos navideños y familiares de Navidad me fastidiaba.

El resto de la Navidad pasaba entre la magia de las películas y especiales navideños, todo un evento familiar, juegos, risas y aventuras dentro del barrio.

Cada gesto, cada risa, cada salto sobre la lima, cada chispazo de luz de las bombillas navideñas reflejado en los charcos, era un aprendizaje de inocencia, ilusión, constancia y alegría compartida, como la savia que corre entre raíces y ramas del bosque que también es nuestro hogar.

Se iba acercaba el día de Noche Buena...
18-Dec-2025 09:36
Reina Rubí Unos cuantos inviernos antes y por estas fechas fui entendiendo que hay inviernos que no se anuncian con nieve, sino con revelaciones.

En Nochebuena, anterior a la del fragmento anterior, recuerdo que fue la más oscura de todas.

Aquella en la que el Cuervo Negro ya llevaba tiempo graznando a escondidas y yo, con la mosca detrás de la oreja, me negaba a creer sin pruebas fundamentadas en hechos. Él movía las sombras, yo retrasaba el paso del divorcio: no quería saltar al vacío sin suelo firme.

Pero esa noche, pasada ya la cena, cerca de las once y media, el bosque se quedó en silencio.

Encontré en una de las baldas más altas de la estanteria de madera de roble, mensajes en pergaminos diminutos que dejaba escondidos entre las ramas del roble de nuestro reino, susurrando a otra en secreto. Hoy en día podría ser teléfono móvil paralelo y tarjeta prepago. (entiéndase la ironía…)

El engaño estaba allí, claro como el agua de un manantial helado; sin vuelta atrás, sin disculpas, solo la evidencia de que mi reino había sido invadido.

Y lo que sientes en ese instante, ahí no es solo tristeza: es el suelo cediendo, la sangre enfriándose, la certeza clavándose como una estaca en el corazón, tu mente inundándose, desbordada como el Barranco del Poyo de la DANA, Se rompe algo que ya venía agrietado, pero que una aún sostenía con fe y costumbre.

Aquella Nochebuena lo dictaminó todo.

Fue la más triste de mi vida, emocionalmente hablando. Y lo peor vino después: las fechas señaladas. Una Nochevieja con mis antepasados sentados a la mesa, y yo tragando saliva, haciendo tripas corazón para fingir normalidad, para que nadie notara que el bosque por dentro estaba arrasado.

No sé cómo aguanté.

Pero a veces no sabes cuánto puedes resistir hasta que te ves con la soga al cuello y sigues respirando.

Después de aquella cena ya estaba decidido: el Cuervo debía abandonar el nido, estaba amenazado que el Año Nuevo, no podía permanecer en su castillo. La amenaza era real y él lo sabía.

Se fue marchando a trozos, día tras día, recogiendo sus plumas, dejando huecos.

Y ahí empezó el peor invierno de mi vida.

El día de Reyes….después de dar los regalos que a mi azucena le trajeron a mi castillo, sus Majestades los Reyes Magos, la sin razón se apoderó de mí. Mi azucena, virgen como la Inmaculada, con esa carita tan guapa, recibiendo los regalos en el interior de mi motocarro. Siempre estaré agradecida a la vida, que cuando me inundó totalmente la mente, ella ya no vio nada, disfrutaba de sus regalos. Como todo niñ@ debe hacer y yo no vi…, no pude verlo, y recuerdo una explosión de pólvora en la cara , se me nubló la vista, en el interior del habitáculo solo veía polvo, como la harina blanca de trigo, salí por mi propio pie, respiraba a duras penas…, la Patrulla de Hechiceros apareció rápidamente y con sus potingues, leyendas, y magia de movimientos de la varita me arreglaron...; tocaba recuperarse en la cama de la Cueva Blanca.

Pero eso…este fragmento, merece su propio claro.

Mi cielo tampoco cambio, a pesar de todo y ya el siguiente fragmento, será la Navidad de mi infancia.
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