| 23-Jun-2013 16:47 |
| ilcavalieri |
Respuesta: Era una fría tarde de invierno...
Nos ha salido un Pérez Reverte en forolimón.
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| 23-Jun-2013 15:05 |
| luchanadj |
Respuesta: Era una fría tarde de invierno...
Jod***. ¿Tan mal está la crisis que escribimos odas de añoranza al jamón ibérico?
Mira que aunque sea jamón corriente tienes en los hipermercados jamones por 30 pavos...
¡A dónde vamos a llegar Señor!
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| 23-Jun-2013 14:56 |
| Pompita |
Respuesta: Era una fría tarde de invierno...
L@s american@s le dan en estos casos al helado de chocolate,nosotros al ibérico,si es que pa lo que queremos somos muuu listos
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| 22-Jun-2013 03:53 |
| Wah_Wah |
Respuesta: Era una fría tarde de invierno...
Si, y nosotros saliamos a romper vidrios de madrugada en invierno... que tiempos che...
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| 22-Jun-2013 02:11 |
| usuarioborrado |
Respuesta: Era una fría tarde de invierno...
Que alguien le regale un consolador al capitán vallecas...
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| 22-Jun-2013 01:44 |
| Sunday |
Respuesta: Era una fría tarde de invierno...
No deberías guardar el jamón en la nevera porque de esta manera pierde
toda la textura y sabor. 
  
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| 22-Jun-2013 00:05 |
| AzoGue |
Respuesta: Era una fría tarde de invierno...
Joder, no se porqué pero me ha dado un mal rollo de cojones :S
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| 21-Jun-2013 22:42 |
| brilla |
Respuesta: Era una fría tarde de invierno...
Dios mío, que grandísima gilipollez tan graciosa...te felicito por ese sentido del humor.
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| 21-Jun-2013 21:34 |
| AlanBreck |
Era una fría tarde de invierno...
era una fría tarde de invierno. Me quedé solo. Cuando salió dio un portazo como si me estuviese diciendo algo desagradablemente malo, aunque no habíamos discutido ni nada. La tarde había transcurrido con normalidad. Estaba cansado después de haber estado estudiando y de hacer mis deberes.
No recuerdo qué estaban echando por la tele, quizás porque no suelo verla, salvo alguna que otra serie como actualmente Vikings, que me está gustando. recuerdo que hacía frío y estaba oscureciendo rápidamente. Me quedé solo.
La casa estaba vacía y en silencio. Encendí la luz del pasillo y fui al aseo. Me lavé a conciencia las manos, aunque no hacía falta. Esa tarde no me había dado mi dosis de autoerotismo que es lo que nos queda a los solitarios como premio de consolación para aprovechar de manera placentera esos largos ratos en que nos encontramos solos.
Acabé de lavarme las manos y salí de nuevo al pasillo y vi que la casa estaba vacía y silenciosa. Serían las 6:30 de la tarde.
Me dirigí a la cocina y saqué de la nevera un paquete que contenía jamón serrano y puse una rebanada de pan a tostar. Saqué un tomate y lo corté por la mitad. Separé un par de lonchas de jamón y guardé el resto en la nevera. La casa estaba vacía y en silencio. Era invierno y hacía frío y ya había oscurecido.
Cuando el pan estuvo bien tostadito lo puse en un plato y restregué el tomate en la rebanada, luego coloqué el jamón y recogí lo que pudiera haber ensuciado o descolocado en la preparación de mi merienda.
Aún recuerdo el sabor y la textura del pan tostado con el tomate y el jamón, que bueno estaba, que me acuerdo yo.
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