Hola,
En mi caso no me gusta tomar el sol. Soy bastante blanco por ello, aunque al salir mucho a caminar, mi hermoso rostro adquiere un tono bronceado que lo hace aún más atractivo si cabe

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Al respecto del tema, recuerdo un programa sobre obsesiones en el que vi el caso de una chica de veintipocos años absolutamente adicta a las cabinas de bronceado; tanto que excedía el tiempo recomendado yendo de un solarium a otro. Fue al dermatólogo y le dijo que tenía la piel de una persona de cuarenta años.
Lejos de escarmentar, era tanta su afición que ella siguió quemándose la piel y destruyendo células con ello.
Saludos.