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Hola, llevo un año en una relación a distancia. Mi chico (28M) y yo (40F) nos conocimos en una aplicación, nos caímos en gracia y decidió venir a mi ciudad para conocerme. Nos gustamos al vernos y tuvimos mucha química. Al mes siguiente fui yo a su pueblo. Durante esa semana de visita, decidimos hacernos novios. Por temas de trabajo no puedo viajar tan a menudo como me gustaría, quedando cada dos meses.
Mi novio tiene una discapacidad que le dificulta viajar para vernos una vez al mes. Su misma discapacidad (intelectual) hace que se agobie al esforzarse por ser romántico y satisfacerme. El amor genuino no ve con los ojos, sino con el alma. Quizás una discapacidad sea un obstáculo a superar si consideramos nuestros prejuicios o las dificultades que puede acarrear, pero una persona es mucho más que sus capacidades. Pienso que, en general, las personas con cualquier discapacidad suelen ser más profundas y espirituales. Una persona discapacitada jamás será distinta a alguien que nació sano: como todos, sienten igual y tienen sus defectos. Si es alguien noble y sabe lo que quiere, no me importaría amar a un hombre discapacitado.
Con este chico sí sentí atracción al principio; y como mujer, imaginar ser su novia, lo suficiente para intentarlo. No obstante, el año de relación me ha demostrado que quizás me equivoque. No sé, estoy hecha un lío.
Mi problema no es la distancia; estamos bien estando juntos toda una semana cada dos meses. Hablar por videollamada y escribirnos a diario para no agobiarnos nos funciona. Por el título, ya sabéis de qué va mi pregunta. No es sorpresa que le guste hablar de su vida en las redes sociales. Habla de su discapacidad, de lo que le cuesta hacer amigos, de los problemas que tiene en casa. Es libre de manejar sus redes sociales como quiera, de hablar de lo que quiera, y lo acepto. Por esa razón decidí conocerlo en persona, por su honestidad.
El problema es que es demasiado transparente en sus redes sociales. Compartió con sus seguidores nuestro romance al ser su primera novia. Lo aguanté, porque es su forma de socializar, algo que le cuesta en la vida real. Le he dicho que no comparta información en internet porque es peligroso. Lo entiende a los pocos días. Me enteré de que compartió fotos de una salida a un restaurante. Me dice que no me preocupe porque no salimos en ellas. Ese no es el punto, el punto es que no cuente todo lo que hace conmigo.
Algo que me entristeció fue descubrir que habla mal de mí. Me rompe el corazón que haga públicos nuestros problemas, dejándome como la villana. El último viaje que hice discutimos por algo que no entendía que había hecho mal. Le cuesta gestionar las emociones. Me hace el vacío y si discrepo con algo, corta la conversación y se niega a hablar más del tema. Finalmente, hablamos y "lo resolvimos". Pero a menudo no se me permite hablar de mis sentimientos o de cómo me afectó a mí. La conversación solo puede tratar de cómo mis acciones le afectaron a él por su discapacidad y de cómo él entiende las cosas de forma diferente. Lo entiendo y lo respeto para que se sienta bien. Lo que no comparto es ser mencionada en sus redes sociales como una desequilibrada bipolar. De quedar bien con sus seguidores se muestra como el macho alfa, no permitiendo la próxima vez más de mis arranques emocionales y terminar la relación. Me siento triste y decepcionada. En persona es un buen chico, pero en redes sociales muestra otra cara de ser un chico rudo.
¿Qué debería hacer?
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