> Foros de Temas de Amor > Historias de diferencia de edad en el amor
 
 
 
Prev Mensaje Previo   Próximo Mensaje Next
Antiguo 22-Feb-2015  
Usuario Novato
 
Registrado el: 21-February-2015
Mensajes: 6
Agradecimientos recibidos: 2
Mi historia es la de muchos otros: encontré al Amor, al Amor de mi vida, al Amor de mi alma, a la persona con la que podría compartir cada minuto del resto de mi vida… Y lo perdí.
¿Qué? ¿Si mis sentimientos no son correspondidos? No… Eso es lo peor, él también me ama. Me ama profunda e intensamente. Me ama de la misma manera que yo lo amo a él, loca e insanamente. Me ama como nunca me amaron y como -siento- nunca me van a volver a amar.
Pero –esto es lo peor que aprendí en la vida- el Amor no es suficiente. No podemos compartir nuestras vidas, la diferencia de edad es demasiada (23 años de diferencia), las diferencias son demasiadas, la situación nos supera –me supera- por lo que decidimos alejarnos. Aunque el corazón grita lo contrario. Aunque en este momento no hay nada que quiera más que pedirle que se quede, que decirle que no quiero olvidarme ni alejarme, que no quiero tener otra relación, que ningún lugar va a ser tan “mi lugar” como sus brazos, que él es mi luz… Pero no puedo.

Nuestra historia empezó como muchas otras: sin que nos diéramos cuenta nos fuimos enamorando. Compartiendo actividades y gustos, trabajando codo a codo para que el mundo sea un poquito mejor fue inevitable hacernos cercanos.
Estábamos de campamento cuando me encontré terriblemente celosa de una muy buena amiga porque pasaba mucho tiempo con "mi" persona. Cuando me di cuenta que pensaba en él como "mi persona" ya estaba perdidamente enamorada.
Los días pasaron, el campamento terminó y nos encontramos admitiendo tímidamente nuestros sentimientos. Yo estaba asustada, ¿cómo me podía estar enamorando de una persona que tiene más del doble de mi edad? Pero no había nada que pudiera hacer al respecto.
Empezamos a salir "en secreto" ya que yo tenía mucho miedo (y muy acertado el miedo) de mis papás. Lamentablemente no pude haber hecho algo más estúpido, tendríamos que haber encarado la situación de frente, pero lo hecho hecho está.
La relación marchó bien hasta que una maldita apendicitis me dejo en el hospital, poco consciente y dejando mi celular con mensajes muy amorosamente preocupados de mi persona en manos de mi mamá. Todo se fue al carajo. Mis papás le armaron quilombos, perdieron la fe en mi, la relación tuvo que ser más secreta todavía y yo perdí mi apéndice (a todo esto, tengo una hermosa cicatriz de eso que me recuerda constantemente que perdí mucho más que un apéndice esa tarde).
Las cosas empeoraron. Me sentía dividida entre mi vida con él y el resto de mi vida. No sé si alguien sabe cómo es sentirse así, pero es un sentimiento horrible ya que no es como si estuvieras viviendo dos vidas sino que es como si no estuvieses viviendo ninguna. Cortamos, le dije que esa situación era demasiado para mí.
Por las actividades que teníamos en común nos seguimos viendo, en situaciones horriblemente incómodas y hostiles. Que me mirara como me miraba en ese momento (una mezcla de reproche y enojo) me mataba. Pero sobrevivimos varios meses así, hasta que llegó el otro campamento, y todas las paredes que intentamos poner entre nosotros cayeron. Dejamos nuestros sentimientos fluir libremente lo que duró el campamento, sabíamos que esa era oficial y realmente la despedida. Y así fue... Hoy estamos en proceso de "alejarnos", tengo que admitir que no es nada fácil.

Bueno, esa es mi historia. Aunque no lo parezca, soy una persona optimista, creo que vamos a volver a ser felices.
Gracias por leer
Saludos!
 
 


-