Seguramente lo que contaré a continuación lo han visto, escuchado o quizás vivido anteriormente, pero pueden que encuentren algunas particularidades en esta historia.
Como siempre, paso a presentarme y dar un poco de contexto a la historia. Tengo 38 años, estoy casado hace 6, antes de llegar a ese estado civil estuve 5 años de novio con mi actual mujer. Tenemos un hijo, un hermoso varón de 3 años de edad. De mi esposa puedo decir que es una mujer maravillosa, muy dedicada a la familia, atenta, amable, cálida…, podría mencionar alguna cualidad no tan positiva, pero no viene al caso. De las cuestiones de pareja también nos llevamos bien, nos buscamos, quizás no con mucha frecuencia, pero en cuestiones de relaciones sexuales no he tenido quejas, ni ellas hacia mí, disfrutamos el uno del otro en la cama. Nos llevamos bien, como toda pareja tenemos nuestros momentos no tan agradables, discutimos, peleamos, pero siempre con la idea de encontrar consenso y de no irnos a dormir enojados el uno con el otro, no siempre lo conseguimos, pero no dejamos de intentarlo.
Amo a mi esposa, ella me complementa en muchas cosas, somos excelentes compañeros uno del otro, siempre tuvimos y tenemos proyectos, casarnos, tener familia, proyectar un casa juntos (actualmente alquilamos), nos entusiasmamos mucho cuando iniciamos algo nuevo juntos.
Dicho eso, pasaré a relatar la otra parte de esta historia. Hace tres años que estoy trabajando en una empresa de mi ciudad, antes trabajaba por mi cuenta. Mi trabajo es medianamente administrativo, medianamente operativo. Comparto la oficina con otras personas, casi todas ellas mujeres (todas, si dejo de lado a los gerentes). Me llevo bien con todas, es un ambiente muy ameno y relajado para trabajar. Puedo afirmar que les caigo bien, dado que, sabiendo que paso muchas horas del día acá, intento no tener problema con nadie, y si lo tuviera intento resolverlo y limar asperezas.
Puedo agregar que en su mayoría son compañeras atractivas, no es algo que no haya notado, pero nunca me he sentido atraído por ninguna de ellas. Me llevo muy bien, y nunca las he visto como otra cosa, más allá de compañeras de trabajo.
Pero hace ya unos meses, entró a trabajar una compañera nueva. Ella también es una mujer atractiva, no llamativa, pero atractiva. Al principio no tuve mucho contacto con ella, dado que los trabajos de ambos hacían que no pudiéramos coincidir mucho en el trato diario, pero hace poco eso comenzó a cambiar. Nos vemos prácticamente todo el tiempo, dado que está trabajando casi al lado mío. Por ende, empezamos a conversar mucho más seguido, al principio no tanto, pero a la fecha eso cambió mucho. Todos los días nos contamos sobre las cosas de la familia de cada uno, en este punto debo aclarar que ella está separada desde hace algunos años, tiene un hijo de 6 años, y actualmente no se encuentra en ninguna especie de relación. Compartimos bromas, noticias, nos preguntamos por consejos, ese tipo de cosas. Compartimos el café de todas las mañanas y luego de la oficina intentamos mantener el contacto via Whatsapp, compartiendo las mismas cosas que en el trabajo.
Debido a esto, he llegado al punto de preguntarme que me estaba (está) pasando, porque cuando estaba (estoy) con ella me siento “mucho más que bien”, tuve (tengo) que aceptar que ella me gusta, bueno…, quizás un poco más que un simple “me gusta”, puesto que nos llevamos muy bien y me encanta su personalidad, su carácter, su inteligencia, la manera en la que enfrenta la vida…, (seguramente esa última expresión no se comprende del todo, pero bueno, no tengo otra forma de decirlo ahora). Pero no estoy enamorado ni por asomo, y no deseo que eso suceda, pero si llegara a ser así…, bueno, como dice la expresión –“cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él”-
Bien, ahora llega la parte en la que me pregunto: Si tengo una esposa maravillosa a la que amo, una familia a la que adoro y no se me ocurriría nunca romperla, dejarla o cambiar algo… ¿Porqué de repente me ocurre esto?

No lo busqué, solo sucedió. Por un lado, de más está decir que siento que le estoy faltando el respeto a mi esposa, quizás cierto grado de infidelidad haya, eso depende del punto de vista de quien lo juzgue. Pero por otro lado disfruto mucho de los momentos que paso junto a ella en el trabajo, y es solo en el trabajo, jamás hemos quedado en vernos o compartir algo fuera de la oficina.
He leído bastante que es muy normal que uno llegue a sentir cosas por las personas con las que trabaja, debido al hecho de que se pasan varias horas al día en el mismo, hay estudios que indican que hay poca gente que no le haya sucedido en mayor o menor medida. Eso me da cierto grado de tranquilidad, pero si no estuviera casado y con familia sería mucho más tranquilizador aún.
Quiero dejar en claro algunas cosas: Se muy bien que no soy correspondido, es decir, sé que le caigo bien porque me lo ha dicho, pero no detecto que ella sienta algo más por mí; yo también le he dicho que me cae bien, pero sin que ella denote nada más. Jamás un abrazo, menos aún uno que dure más de lo debido, la saludo como saludo al resto de mis compañeras, jamás un toque o un roce, y no lo estoy buscando en lo absoluto. Que más…, ah si, no pretendo tener “algo más” con ella, pues como dije, no deseo serle infiel a mi esposa, no estoy de acuerdo con las personas que lo son, no los juzgo, pero no es lo mío (imaginen lo mal que me hace sentir el saber que quizás lo estoy siendo solo porque me guste mi compañera).
La relación está creciendo, estamos llegando al punto donde ambos nos estamos confiando cosas que quizás no son para contarle a cualquiera, como todo lo anterior, nos sale natural, fluye solo. He pensado en tomar distancia, pero no solo es algo que no me gustaría, sino que en el pasado (muy en el pasado cuando no tenía ninguna clase de relación con nadie) he ido por ese camino, y como consecuencia he quedado como una persona que se volvió un imbécil de un día para el otro, porque la otra persona se pregunta, como puede ser que, si nos llevamos bien, de repente no me habla, me evade, etc. Etc. Y de ningún modo le diré lo que me ocurre con ella para justificar esa forma de proceder. Además, compartimos el mismo espacio de trabajo, y no deseo crear tensión todos los días que vengo a trabajar.
La única forma viable de proceder es dejar que se me pase, con el riesgo de que en realidad no se me pase. Estar atento y alerta a señales que me indiquen que por ahí no debo ir. Hacer más foco en mi relación actual, la cual no está exenta de cierto grado de rutina diaria, pero que en líneas generales nos tomamos el tiempo para disfrutarnos (mi esposa y yo) y dejar de lado la rutina diaria de la familia y el trabajo. El tiempo me dirá si actué efectivamente o por el contrario, caí en un lugar donde jamás quise estar.
Seguramente muchos pensaran que esto que me pasa es signo de que no estoy enamorado de mi esposa, que no hay manera que me fije en alguien más si realmente estuviera bien con mi mujer. Otros pensarán que no pasa porque sea algo malo o bueno…, en fin, habría infinidad de opiniones.
Posteo esto aquí principalmente porque necesitaba compartirlo, dado que me he prometido a mí mismo no contarle esto a nadie, ni siquiera al amigo más confiable que pueda tener, y quizás para conocer, en la medida que les haya pasado algo similar, como actuaron o procedieron, y probablemente tener algún que otro punto de vista que no he tenido en cuenta.
Desde ya, les agradezco se hayan tomado el tiempo para leer.