|
Creo que, dejando de lado la filosofía y el relativismo, todos nostros tenemos una expectativas y, en cierta manera, medimos el éxito que hemos conseguido contrastando los resultados reales con las expectativas que teníamos.
Si nuestras expectativas no se cumplen, entonces nos sentimos fracasados y frustrados. Y esto nos hace infelices.
En el mundo real es difícil predecir los resultados. Muchas veces serán negativos. A lo mejor no conseguiremos a la persona que nos gusta, aprobar un examen o cumplir todos los objetivos que exige nuestro trabajo, por poner algunos ejemplos.
¿Cómo ser felices a pesar de esto?
Una posible solución es centrar nuestras expectativas en nuestro comportamiento. De esta forma, tener o no éxito sólo depende de nosotros en nuestra escala de valores.
Para que se entienda mejor, pongo ejemplos prácticos:
1) tienes un trabajo en el cual se te está exigiendo más de lo que puedes dar. Tú ejecutas el trabajo bien con el tiempo del que dispones. Si no llegas a los objetivos, evitas sentirte mal porque has ejecutado bien el trabajo con el tiempo que tenías, aunque no hayas cumplido las expectativas de tus jefes. Es decir, analizas si has hecho o no bien el trabajo, dejando de lado consideraciones externas.
2) tienes un examen. Planificas bien el tiempo de estudio y lo preparas correctamente. Ponen el examen y suspendes. Sin embargo, a pesar del resultado externo negativo, el resultado interno es positivo: no te venció la pereza y estudiaste el tiempo necesario, invirtiendo un esfuerzo que debería haber sido suficiente.
3) te gusta una chica. La invitas a salir, le dedicas tiempo, pero al final la relación no prospera. Tú has tenido éxito interno porque has vencido la timidez, has mostrado tener valor y has jugado tus cartas, aunque no haya habido suerte.
Creo que si nos juzgamos así a nosotros mismos, es más fácil que tengamos una autoimagen positiva. Si basamos nuestra autoestima en compararnos a los demás y en los resultados externos, creo que no podremos ser muy felices. Al menos la mayoría de nosotros.
Es decir, el éxito no es un resultado, sino una actitud.
La actitud de mejora continua y afrontar (que muchas veces no superar) los problemas sin tener miedo al fracaso.
|