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Usuario Novato
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Hola, quiero contaros un historia.
La historia de cómo me equivoqué hace mucho y la situación insostenible de hoy en día a la que ese error me ha llevado. Es un poco largo, pero por favor, necesito hablar de ello con alguien y agradecería que quien me conteste o comente lea toda la historia con detenimiento. Empiezo.
Toda mi vida, desde que era pequeño, me ha costado mucho relacionarme con la gente. La gente siempre me ha asustado e incomodado. Y todos mis compañeros de colegio se aprovechaban de eso y se metían conmigo. Mis padres siempre peleaban entre ellos. Mi madre siempre ha sido una controladora sobre protectora, lo cual no ayudaba con mi problema. Es la persona que más odio en el mundo. En el instituto todo el mundo me insultaba a todas horas, o me pegaban o se reían de mí sólo porque sí. Porque yo era la persona de la que reírse. Mis padres no hicieron NADA por ayudarme.
Así que por eso siempre me he sentido más cómodo entre cómics, pelis y videojuegos que entre personas, y por eso he acabado siendo un frikazo.
En el colegio lo pasé fatal, los 3 compañeros que se sentaban a mi alrededor (al lado y delante mío), tenían como único entretenimiento insultarme y decir todo el tiempo que lo **** que era mi madre. Cualquier comentario, por insignificante que fuera, era respondido con "la **** de tu madre".
¿Tuve alguna ayuda? Pues, para que os hagáis una idea, un día que intenté defenderme porque no dejaban de insultarme, le expliqué a mi profesor (el tutor, el encargado de la clase) la situación. Y su respuesta fue: "¿Para qué le dices nada si es más grande que tú?". Y ya os digo que ninguno de estos tres energúmenos recibió nunca ni el más mínimo castigo. Ni una expulsión. Nada, salvo impunidad total. Para vosotros, volver al colegio después de verano quizás fuera volver a ver a vuestros amiguitos. Para mí, era volver a perder la más mínima libertad.
Y en el instituto, la cosa no mejoró mucho. A alguien le dio por ponerme un mote que no diré aquí, pero que me gritaba a diario gente que ni conocía. No sólo en el instituto, si no que también tenía que aguantar que me lo gritasen por la calle.
Mis padres no me ayudaron. No hicieron NADA. Salvo ir a hablar a ver por qué suspendía biología. ¡¿Coño, tú que crees?! Por no decir que el profesor era lo más incompetente que te puedas echar a la cara. (En serio, he sido profesor de repaso en verano y la persona a la que di clases aprobó BIOLOGÍA sin problema y con buena nota, y yo no había vuelto a estudiar biología desde el instituto. ¡El tío era patético).
Bien, pese que aprobé todos los cursos a la primera sin repetir ninguno (aprobé muchas asignaturas en septiembre, cuando podía estudiar sin tener que escuchar insultos) . Aprobé selectividad a la primera. Es verdad que no saqué una nota excelente, pero la aprobé. Yo quería estudiar bellas artes o algo relacionado con el dibujo, así que no me hacía falta más.
Pues bien. Mi madre me obligó a repetir COU (Curso de Orientación Universitaria, la preparación para la selectividad). Repetí, y saqué la misma **** nota.
Quise estudiar un Grado Superior de Ilustración en la capital de mi provincia, después. Ya sabéis, alquilarme un piso y estudiar en una ciudad grande.
Mi madre me obligó a estudiar diseño gráfico en otro pueblo que no diré. Ella hizo lo imposible por evitar que me fuera a un piso de alquiler o residencia o lo que fuera. Para que os hagáis una idea, para llegar a clase debía levantarme a las 6 de la mañana, que mi padre me llevara a la estación de autobús, coger el autobús hasta dicho pueblo en un trayecto que no duraba nunca menos de 45 minutos, parar en la estación y recorrerme el pueblo entero andando , unos 25 minutos más para llegar a unas clases que empezaban a las 9. Es decir, todos los días casi 3 horas entre trayecto y esperas. Y luego lo mismo para la vuelta a casa, para lo que tenía que saltarme media hora de la última clase o perder el autobús. Aquí los profesores eran pésimos. Tanto, que era la primera vez que se impartían estas clases y no tenían ni idea de lo que hablaban, pero ese es otro tema.
Diréis, ¿qué pinta todo este rollazo en un foro de amor? Pues allá voy.
En aquellos días de septiembre, conocí a una chica. Precisamente el fin de semana de la semana en que había sido mi cumpleaños. La conocí una noche en un pub y al día siguiente fuimos al cine. Nos gustamos en seguida y nos llevamos muy bien. Y no os penséis que era una chica fea o poco atractiva, o que sólo yo la veía guapa. Ojalá. Era una chica preciosa. Morena, con el pelo largo, los ojos negros y la sonrisa más preciosa que he visto en mi vida. Cuando sonreía los ojos se le guiñaban y le brillaban. Tenía la piel lisa y suave y olía a colonia Nenuco. Nos besamos al día siguiente de conocernos y al día siguiente a ese le pedí que fuera mi novia. Y con una sonrisa maravillosa me dijo que sí. Como no quiero dar nombres, vamos a llamarla Hope.
Por primera vez en mi vida, estaba con alguien que me trataba bien, que no sabía absolutamente nada de los motes ni de los insultos y que quería estar conmigo. Me hacía muy feliz.
Pero eso le daba igual a mi madre. Hope venía a mi casa todas las tardes. Yo estudiaba y ella se quedaba en mi cuarto dibujando, o paseábamos un rato. Podía estudiar con ella, no me molestaba para nada en eso. Pero a mi madre no le parecía bien. Me gritaba, me preguntaba que si ella no hacía nada, y recuerdo perfectamente uno de sus inagotables gritos, el momento a partir del cual la odiaré siempre. Cuando le dije que Hope era mi novia. la hija de la gran ****, alterada, gritando como una energúmena, soltó "¡NOVIAS SI QUE NO!".
No quiero consejos con mi madre. La odio y la voy a odiar toda mi vida.
Hope tiene 3 años menos que yo, así que cuando la conocí yo tenía 20 y ella 17. A alguno de mis "amigos" eso tampoco le parecía bien, y no dejaban de criticarme.
Nunca se me ha dado bien gestionar la presión de los demás. Así que por eso odiaré siempre a mi madre, hasta el día que se muera. Porque en esos días pensaba que tenía que pedirle permiso para todo y por eso me hizo cometer el error más imperdonable de mi vida.
Sólo dos semanas y media después de conocer a Hope, la dejé. Y nunca me lo he perdonado. Lloró. Le hice daño. Me equivoqué. Hace 16 años y aún no me lo he perdonado.
¿Y sabéis qué? Aún seguí viéndome con Hope. Hasta que ella empezó a salir con otro chico. Y aún con él, venía a mi casa a verme. Antes no me daba cuenta, pero con los años entendí (también porque ella me lo dijo) , que ella quería volver conmigo. Pero me dolía mucho verla con otro, así que dejamos de vernos un tiempo.
Fui a su casa a buscarla un día y entonces su madre me dijo que se había ido a vivir con un chico. Y estuve tiempo sin saber de ella.
Continué las clases y el tercer años, tuve el PEOR profesor que he tenido en mi vida. Odié totalmente aquello que estudiaba. Tanto ir y venir todos los días, tanto esfuerzo para algo que odiaba y que me había visto obligado a hacer por la hija de **** de mi madre, quien me había costado lo más bonito de mi vida.
Acabé hasta los huevos y lo dejé. Me costó una discusión, pero por primera vez en mi vida, gané. Dejé esa mierda y me puse a trabajar.
Y tiempo después de estar trabajando, Hope me escribió. Y un día, sonó el timbre de mi casa. Y al abrir, allí estaba ella, dispuesta a volver conmigo. Por supuesto, esta vez volví con ella sin pensármelo.
La invité a cenar, fuimos a un karaoke y después hicimos el amor. La noche más bonita de mi vida sin duda.
El chico ese que os dije con el que se había ido a vivir, pues resulta que ella se había quedado embarazada, tuvo una niña y se habían casado. Pero ella no era feliz con él. Se separó. ¿Y sabéis qué me dijo? Que se separó porque él no era yo.
Salimos juntos un tiempo. Y fui feliz. Con mi trabajo y con ella y con la intención de por fin poder irme a vivir por mi cuenta ( con Hope, por supuesto).
Pero, claro, para mí no podía ser todo tan bueno. Tuve un tumor en la pierna. Tuve que coger la baja del trabajo. Había conseguido quitarme algo de encima la presión de mi madre gracias al trabajo, pero ahora con esto, la tuve otra vez encima.
Hope había estado hablando con alguien por mail. Alguien a quien había conocido un tiempo que estuvo viviendo en la otra punta del país.
Hope me preguntó una vez que cómo la veía yo. Y hasta en aquel momento tenía mis dudas. La verdad es que tenía muy claro que quería casarme con ella, pero a esa pregunta, le respondí "te quiero como a una hermana." ¿Se puede ser más imbécil?"
Antes de que la culpeís por lo que os diré que hizo, quiero que sepáis que Hope tiene un grave problema de autoestima. Su padre era alcohólico y estoy seguro de que no le dio el amor que ella necesitaba. La pobre chica sólo quería que le dijeran que la querían. Y fui tan tonto que ni siquiera eso supe hacer. Si sólo le hubiera dicho "te quiero" diez veces al día...
Hope estuvo hablando con alguien por mail. Ella dijo que eran amigos del otro lado del país, donde había estado viviendo. Y un día, me dijo que le habían invitado a pasar allí una semana. Me sentó mal porque a mí me tenían que operar y ella se iba a marchar, pero aún así no hice mucho esfuerzo por que no se fuera.
Pues una mañana, cuatro meses después de que hubiéramos vuelto a salir, me llamó por teléfono. Había discutido con sus padres porque iba a irse y ellos no querían. Me llamó para que la llevara a la estación de autobuses. Y yo , en vez de ir a por ella y decirle "por favor, quédate, me van a operar y te necesito a mi lado", me quedé en la cama. ¿Sabéis por qué? Por miedo a qué diría mi madre si salía tan pronto de casa.
Así de sometido me tenía mi madre.
Pues Hope se marchó. A los pocos días la llamé por teléfono para ver cuándo volvía. Y me dijo "¿quién eres?", como si no me conociera de nada. Le dije que era yo, pero me dijo "No sé quién eres" y me colgó.
Fui a preguntar a su madre y a sus hermanas a ver si sabían algo de ella, pero no sabían nada. En aquel momento me cabreé, y estaba más preocupado por el tumor de la pierna.
Me operaron. Tuve que estar meses en casa sin salir a la calle, con la única compañía de mis padres. Seis meses, para ser exactos, sin pisar la calle. De nuevo caí sometido.
Volví a estudiar. Esta vez en la ciudad que yo quería, lo que yo quería y sí que me alquilé un piso. Mi madre se plantó el primer día que lo alquilé para supervisar el piso, a ver si había elegido bien (yo tenía ahí 24 años, por cierto, pero ella tenía que supervisarlo)
Durante esa época conocí a otra chica, llamémosla Dory. Esta vez a través de internet. También nos gustamos y salimos. Me enamoré mucho de ella. Pensé que por fin salía con alguien que me gustaba de verdad. Pero lo cierto es que, por mucho que me gustara estar con ella y por maravillosa que fuese en la cama, aún con ella tenía que pensar en Hope para excitarme.
De todas formas eso ya da igual porque a los dos meses, me dejó. Me dolió mucho entonces, pero hoy ya la tengo olvidada, aunque me costó mucho tiempo.
Cuando acabé el primer curso, aún sin haber superado del todo a Dory, llamé de nuevo a Hope. Volví a hablar con ella. También con su madre, a la que por cierto, yo siempre le caí muy bien. De hecho, estoy convencido de que ella quería que su hija estuviese conmigo. Entre otras cosas, porque me lo dijo.
Y entonces supe lo que pasó y por qué Hope me dijo aquel día que no me conocía. Resulta que había estado con un tío que la había engañado, estafado, timado y pegado. En el momento en que la llamé, el tío le estaba zurrando y por eso me colgó. No sé cómo lo hizo pero le pasó a ella una deuda de unos 20.000 euros. El tío acabó en la cárcel por traficar con droga. Su madre me dijo que a él lo metieron en la cárcel y Hope se quedó allí, sola , con la deuda de 20.000 euros y de nuevo embarazada. Así que su madre fue a buscarla.
Mientras tanto, yo había estado con la pierna vendada jugando a la nintendo y viendo reposiciones de Hospital Central como un imbécil. Mientras mi pobre Hope pasaba por todo eso sólo porque no tuve la **** neurona para decirle que la amaba y que nos iríamos a vivir juntos.
Pero yo aún podía cagarla más. Vi al hijo de Hope, un bebé de menos de un años cuando yo le conocí. Y entonces me di cuenta de una cosa. El tipo de la droga era un moro. Pero el bebé era rubito, con la piel clara.
Hope tiene el pelo negro. Sus padres tienen el pelo negro. Pero yo soy castaño. Casi rubio cuando era un bebé.
Fuimos a la playa una noche de San Juan con los amigos del actual novio de ella (sí, tenía otro novio en aquel momento). Esa noche conocí al bebé. Y al verle tumbadito en el carricoche, sin pensármelo, le cogí en brazos.
Hope apareció detrás de mi, no la había visto. Pero la voz calmada y dulce, me dijo: "Le había puesto ahí para que se durmiera sin que le molesten por que estos son muy pesados... pero tú puedes cogerlo si quieres."
Nunca había cogido un bebé en brazos, salvo a mi hermano cuando era muy pequeño. Nunca me han gustado los críos. Pero aquel momento, de noche, en la playa, con Hope al lado mío y aquel niño en brazos, creo que fue el más feliz de mi vida.
Fue entonces cuando le dije a Hope que si el otro era moro, el niño no tenía ni el más mínimo rasgo de árabe.
Y ese verano, quedamos a solas varias veces ella,yo y el pequeño. Ella me dijo que el chico con el que estaba era buena gente, pero que no era feliz con él. Que no era la persona con la que quería estar. Que lamentaba mucho lo que había pasado.
Me lo dijo mientras estábamos los dos solos y yo la abrazaba y ella se acurrucaba en mi pecho. Y fuimos a pasear de nuevo a la playa porque su hermana hacía una fiesta de cumpleaños allí. Y luego paseamos hasta que salió el sol.
Yo tengo alguna especie de problema psicológico y no me siento cómodo con la gente. Siempre me aburro, esté con quien esté. Aunque esté con mis mejores amigos siempre estoy deseando que llegue un momento más interesante.
Pero aquella noche, desde las 10 de la noche hasta el amanecer, esa enorme cantidad de horas pasó para mí como si fueran sólo 10 minutos.
Y nos vimos más veces. Y un día fuimos a la playa los tres solos (ella, yo y el pequeño) . Y nos acabamos besando. Y yo me sentí mal porque ella estaba con otra persona y no estaba bien lo que hacíamos. Pero era Hope.
Y a pesar de que ella estaba con otro chico, seguíamos viéndonos y besándonos y haciendo el amor.
Y yo cogía al pequeño y jugaba con él. Lo cogiera quien lo cogiera, lloraba o gruñía o ponía mala cara. Salvo si lo cogíamos su madre o yo. Yo le hacía reír. No una risa de que le haga gracia. Os juro que conmigo el niño era feliz.
Y entonces, un día, ella me dijo que había estado pensando en lo que yo le dije la noche de la playa en la que conocí al pequeño. Y me dijo, que por el momento en que nació, cuadraba perfectamente para que yo fuera el padre del crío. Y que quería saberlo y que por favor, hiciera la prueba.
Pero para variar, la cagué. Le dije que no. Y me puse a salir con otra chica que conocí ese verano. Estuvo bien, pero al final de verano ella se fue a estudiar a Alemania y lo dejamos. Para lo único que sirvió eso es para hacerle daño a Hope.
Y en Navidad hicieron una fiesta. Fuimos todos. La chica de Alemania también fue y yo estaba babeando por ella como un imbécil a pesar de ella ya pasaba de mí.
Fuimos todos a un parque del centro. Y entonces, todos iban a ir a un pub, pero Hope volvió a casa porque iba con el pequeño en el carrito. Era de noche, más de las doce. Vi a su novio y le pregunté que por qué no la había acompañado. Dijo que le había dicho que quería ir sola. Pero yo sabía que no. Así que sin pensármelo, eché a correr y le di alcance. Y a mi no me dijo que me fuera.
La acompañé hasta casa y, en la puerta, volvió a declararme que quería estar conmigo. Que era a mí a quien quería. Y que seguramente el pequeño fuera mi hijo, que por favor hiciera la prueba porque la otra opción era que fuese el hijo de un desgraciado que le hizo daño.
Y si pensabais que no podía cagarla más, pues os equivocáis. De nuevo, le dije que no. ¿Porque no quería estar ya con ella? No.
Por miedo. No por miedo a tener un hijo. Si habéis estado atentos ya sabéis por qué. Por miedo a qué diría o qué haría mi madre, ese ser acosador capaz de meterse en mi cabeza.
Por miedo a ese ser despreciable, le dije que no a la mujer que amaba y rechacé estar con ella y con quien, bien por biología o bien por el derecho que me había ganado, era mi hijo.
Y pasó lo que tenía que pasar. Hope rompió con su novio de aquel momento y conoció a otro por internet. Un tipo de otra parte del país, esta vez no tan lejos, pero lo mismo da que se hubiese ido a la China.
Se acabó marchando a vivir con él. Y yo mientras acabé los estudios y me dediqué a... A nada , en realidad.
Me fui a vivir a otra parte del país un tiempo, donde siempre había querido ir, como si eso fuese el mayor logro de mi vida. Desde allí, un día, llamé a Hope. Dijo que estaba con el tipo ese, pero que era muy celoso y que, básicamente, estaba por estar. Porque, ¿quién iba a quererla a ella con un crío?
(Continurá)
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