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Hola a todos. Antes de la cuarentena comencé un curso que se vio interrumpido por todo este jaleo y debió continuar online, sin contacto teórico entre alumnos, pero como habíamos hecho grupo de Telegram sí que fue posible seguir tratando con algunas personas.
Entre ellas había un chico, bueno, un señor que me había hecho gracia desde el principio por su personalidad, las salidas que tenía al hablar y demás, y durante este tiempo y hasta el final de la cuarentena empezamos con puyitas, piques...y tonteos. Muchos tonteos.
No sé si fue el aislamiento y verme sola en casa lo que me hacía estar hablando hasta tarde, dedicar muchas horas a esas tonterías y empezar a subir el tono de la conversación casi sin pensarlo.
Normalmente no hago estas cosas, es más, no tengo ni Tinder ni ganas de tenerlo, pero en este caso digamos que la cosa fue escalándose de manera gradual y casi parecía normal. Algo lógico, no sé. Vamos, que no me dio los reparos que me daría normalmente.
Para cuando permitieron salir libremente a la calle ya teníamos clarísimo que íbamos a irnos a la cama, y pasó lo que tenía que pasar. Hasta aquí, todo bien. Dos adultos, todo consentido. Vale. Lo malo es que me empezó a molestar que se mostrara cariñoso en los chat de grupo o por la calle. No porque se pasara, sino porque me incomodaba que me vieran con él. Me seguía gustando mucho y me apetecía volver a tener sexo, pero no quería presentárselo a nadie, o que lo vieran cerca de mi casa (iba yo a la suya) o yo que sé, que me diera muestras de cariño o de que estaba conmigo incluso delante de desconocidos.
No me ha hecho nada, repito. No ha sido que haya hecho nada malo, ni que esté stalkeándome, que se haya metido en cosas personales ni nada de eso. Es que tengo la sensación de que "no pegamos". Es bastante mayor que yo, no muy agraciado y aunque eso no me frena a la hora de estar con él ( lo paso bien, me apetece, pero no es que me apetezca con cualquiera, quiero tenerlo con él) me parece que hacemos una pareja bastante ridícula.
Un ejemplo tonto, en un ascensor o en el espejo del baño cuando estamos dentro los dos, nos miro reflejados en el espejo y me pregunto qué estoy haciendo con esta persona.
Me siento fatal por tener pensamientos así, porque empiezo a creer que soy mala persona y me estoy aprovechando de alguien que no me ha hecho ningún mal. Ni somos novios, pero sí tenemos una follamistad tiernita dondenos hemos hecho amigos, y por eso me duele la posibilidad de estar haciéndole daño.
A ver qué opináis, que tengo la cabeza hecha un lío.
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